Cuando todo ya parecía estar acordado y Ángel Correa ya había empezado a hacer las valijas para venir a la Argentina y convertirse en jugador de River, una comunicación desde Monterrey a la medianoche ya del martes aquí (tres horas menos en México), le puso suspenso a la novela mexicana que están protagonizando la institución de Núñez y Tigres, con el tironeo de dinero por la transferencia del delantero campeón del mundo.

Estaba todo acordado y nos volvieron a pedir más plata”, afirmaron desde Núñez, donde tenían mucha bronca porque ya les habían dado el visto bueno desde México. “Se plantaron en el monto de la cláusula de rescisión”, aseguraron desde tierras aztecas. Y en el medio el jugador. “Ya estaban pedidos los contenedores para la mudanza”, contaron desde el entorno del futbolista.

¿Qué fue lo que pasó entonces? Según pudo reconstruir este diario, se había acordado que desde la tesorería de Núñez saldrían 15 millones de dólares en diferentes pagos a acordarse. Y que Tigres se haría cargo del resto (impuestos y comisiones). Sin embargo, a última hora pidieron una serie de bonos a cumplirse por objetivos.

Correa quiere venir a River. REUTERS/Daniel Becerril

Durante este miércoles, después de la bronca acumulada, los ánimos se fueron calmando y volvieron a intercambiarse mensajes y mails. Pero el que jugó fuerte fue Correa. Y metió presión. Tras el entrenamiento, se despidió de sus compañeros, del cuerpo técnico y empleados del complejo deportivo de Tigres.

Guido Pizarro, técnico del club del norte de México, ya sabe que difícilmente pueda contar con él. De hecho, no lo había convocado para viajar la semana pasada a Tijuana, donde Tigres cayó 3 a 1 con Xolos, en la primera fecha de la Liga MX. Y eso que lo contaba como la principal figura de su equipo, ya que Angelito tuvo una gran temporada pasada, en la que a pesar de no haber podido coronar, llegó con Tigres a jugar las finales de la Liga mexicana y de la Concachampions, en las que cayeron en ambas con Toluca y por penales.

Ya en una conferencia de prensa anterior a la primera fecha de la nueva temporada, Pizarro había mencionado la posible salida de Correa a River. De hecho, ya sabía que la cabeza del jugador estaba en Núñez. Lo mismo entendieron los dirigentes de Tigres. Tienen muy claro que el deseo del jugador es ser vendido a River.

A su vez, el club mexicano necesita dinero para saldar deudas y reinvertir en refuerzos. Pero se la hicieron más difícil aún a Correa y volvieron a pararse sobre los 18 millones de dólares que pedían en principio, aun cuando desde River hubo voluntad en levantar la oferta ya que el primer ofrecimiento fue de 10 millones de dólares, luego se estiró a los 13, para terminar cerrando en 15. Ahora, en Núñez están firmes en no poner un dólar más. Porque consideran que ese monto se presentó como la mejor salida para el futbolista y porque ya les habían dado el sí que parecía definitivo.

La situación, a su vez, entre River y Tigres había empezado a destrabarse a partir de que el contrato de Correa con el club azteca incluye un acuerdo que estipula que desde el 1° de julio de 2027 el monto de su cláusula de salida desciende a diez millones de dólares.

Entonces, River había sido contundente en la negociación: si el club de Monterrey no aceptaba bajar un poco sus pretensiones, en Núñez sabían que dentro de 12 meses podrían contar con el delantero por la suma de la oferta inicial que habían desestimado en México cuando arrancaron las negociaciones, que era de 10 millones de la moneda estadounidense.

Correa ya acordó su contrato con River. REUTERS/Agustin Marcarian

En este contexto, sumado al quiebre que se produjo entre Correa y los hinchas de Tigres por sus presiones para ser vendido a River, los dirigentes de la institución azteca entendieron que debían aceptar el anhelo de Angelito: "Mantener en el plantel a un jugador enojado perjudicaba a todas las partes", admitieron. Pero no aflojaron y volvieron a meter nuevas trabas.

Correa, en tanto, ya tiene un acuerdo de palabra con la dirigencia de River para un contrato largo, que se extendería hasta diciembre de 2029, con muy buenas condiciones económicas. A su vez, Eduardo Coudet venía hablando con él hace un par de meses. Y lo quería sí o sí en su plantel. El entrenador de River siente que Correa puede darle el salto de calidad que está buscando y aportarle desequilibrio en el ataque.

Incluso, a través de una empresaria de bienes raíces amiga de la familia del Chacho, le envió imágenes de casas de Nordelta para que el jugador pueda instalarse con su familia allí. Y ya se estaba armando todo para la mudanza. Igualmente, Correa sigue con las valijas armadas y confía en que en las próximas horas, el pase se destrabe y pueda viajar a la Argentina para ser jugador de River.