Después de los cruces no aptos para cardíacos ante Cabo Verde y Egipto, Argentina se enfrentará a Suiza este sábado con la certeza de que nuevamente será un partido difícil y que su entrenador, Murat Yakin, estará preparado para hacer historia con el combinado helvético.

Luego de lo que fue una batalla de desgaste contra Colombia, Suiza sabe que no es favorita, pero tiene una generación de jugadores comprometida y, especialmente, un DT que viene librando batallas contra el destino desde que nació.

A sus 51 años y comandando a su selección desde 2021, Yakin revolucionó el fútbol suizo ya con su actuación en la Eurocopa 2024, cuando llegó hasta la definición por penales ante Inglaterra, pero Akanji falló su disparo desde los doce pasos al igual que ante Colombia y fue eliminado en cuartos de final.

Ahora, ya habiendo alcanzado ese mismo escalafón en la Copa del Mundo iigualando sus mejores participaciones, que databan de 1934, 1938 y 1954, buscará meterse en semifinales por primera vez.

Su dura infancia y la importancia de su madre

Murat Yakin, DT de Suiza. (AP)

Para entender el fenómeno Yakin hay que bucear mucho más allá de los análisis tácticos o estadísticos. Su historia personal es el vivo reflejo de una Suiza moderna y multicultural donde se amalgaman historias, voluntades y personalidades.

Nacido en Basilea en 1974, Murat es hijo de Emine Yakin, una mujer que emigró de Turquía como madre soltera de 8 hijos y logró salir adelante para darle un futuro a su familia, incluso llevando en una bicicleta modificada a Murat y a su hermano Hakan, destacado futbolista que fue la figura de Suiza en el Mundial 2006, para que pudiesen ir a entrenarse.

"Nuestra madre nos enseñó el valor del trabajo duro y a mantener la calma en los escenarios más hostiles", ha confesado Yakin en reiteradas ocasiones. Ese ADN de resistencia se traduce hoy en un seleccionado suizo que es puro orden, pragmatismo y resiliencia.

Un futbolista pensante

Asentado sobre pilares de fiabilidad extrema, el camino de Yakin en el fútbol comenzó como zaguero central moderno, con salida y una elegancia infrecuente para la posición. Con una notable inteligencia táctica, juego aéreo pulido y una sobriedad innata para salir jugando desde el fondo, vistió las camisetas de grandes clubes como Grasshopper, Basilea, donde fue capitán de una época dorada y alzó cinco títulos, Stuttgart, Kaiserslautern y Fenerbahce.

Su nivel le permitió ponerse la camiseta de la selección 49 veces entre 1994 y 2004, año en el que se despidió su carrera internacional siendo titular en tres partidos de la Eurocopa. No era el más veloz ni el más fuerte, pero pensaba antes que el resto y supo trasladar esa característica a su rol como director técnico.

Gran DT

Tras unas primeras experiencias entrenando al Thun y al Lucerna, llegó al Basilea, dónde ya era muy querido, y rápidamente ganó dos ligas, pero más importante fue su recorrido en la Europa League 2012-13, cuando llegó hasta las semifinales antes de ser eliminado por el poderoso Chelsea.

Tras un paso por el Spartak de Moscú y otros clubes locales, la gran oportunidad de su vida llegó en agosto de 2021, cuando fue nombrado seleccionador nacional tras la salida de Vladimir Petkovic.

En este Mundial 2026, el rendimiento del equipo de Murat Yakin es por demás sólido: a pesar de un empate contra Qatar, pasaron de fase de forma holgada venciendo a Bosnia y Herzegovina (4-1), a la local Canadá (2-1) y por los dieciseisavos a Argelia (2-0). A pesar de no ser favorita ante Colombia, lograron imponer su juego, forzar una definición por penales y regresar a los cuartos de final de un Mundial 72 años después.

Una cara conocida

Con un liderazgo incuestionable, Murat Yakin tiene una naturalidad para hablar y para moverse que muchas veces ha ocasionado que se lo confunda con el actor danés Mads Mikkelsen, una comparación que ya es furor en las redes sociales.

Como si realmente tuviese conocimiento actoral, el entrenador helvético decidió mostrarse desafiante en la previa al partido del sábado: "Esta es una oportunidad única; se pudo ver que la Argentina no es invencible".

Murat Yakin sabe que cuenta con pilares experimentados de la talla de Granit Xhaka en la zona de gestación y Manuel Akanji liderando la última línea, futbolistas que interpretan a la perfección su libreto de alta intensidad y transiciones veloces.

El duelo del próximo sábado no será solo un choque entre la mística de la Scaloneta y la precisión del reloj suizo, sino también el examen definitivo para un entrenador que se formó en la adversidad y se doctoró en la estrategia, muchas veces rrelacionando sus planteos con un juego de ajedrez. Teniendo eso en cuenta, sus declaraciones dudando de la albiceleste no deben haber sido al azar.

Argentina deberá cuidarse de esta Suiza de Yakin: un equipo que refleja fielmente la disciplina de su creador, el legado de mamá Emine y la fisonomía fría de un estratega que llegó al Mundial de dispuesto a romper los pronósticos y cambiar la historia del fútbol de su país para siempre.