Un nuevo estreno argentino llegó en el Mundial 2026. Esta vez, el turno fue para Darío Herrera. El árbitro de 41 años, nacido en Neuquén, fue el encargado de impartir justicia en el empate 0 a 0 entre Bélgica e Irán, correspondiente a la segunda fecha del Grupo G, en el que los europeos, cabezas de serie, volvieron a decepcionar.
Como asistentes estuvieron otros dos argentinos: Christian Navarro y Gabriel Chade. Mientras que el cuarto árbitro fue Yusuke Araki y el VAR estuvo a cargo de Jun Mihaba, ambos japoneses. La actuación de Herrera tuvo varios focos de atención durante el partido entre Bélgica e Irán, con decisiones acertadas, algunas omisiones y la aplicación de una de las nuevas reglas impulsadas por la FIFA.
La primera acción relevante ocurrió a los tres minutos de juego. Romelu Lukaku fue amonestado tras disputar una pelota con el Alireza Beiranvard, el arquero iraní, y golpearlo en la acción. La tarjeta amarilla fue correcta: si bien el contacto resultó fuerte, se trató de una jugada de disputa y no de una agresión intencionada, por lo que la expulsión nunca estuvo en consideración.
A los 23 minutos llegó una de las situaciones más polémicas de la primera etapa. Nicolas Raskin cometió una mano que fue sancionada con tiro libre, aunque el volante belga no recibió amonestación. De esa acción de pelota parada nació una jugada preparada que terminó con Mehdi Taremi marcando el 1-0. Sin embargo, la conquista fue anulada por posición adelantada. La acción fue advertida por Gabriel Chade, segundo asistente, y posteriormente confirmada por el VAR.
Tras la revisión, Herrera le comunicó la decisión a todo el estadio mediante el sistema de altavoces. Pero un desperfecto en el micrófono impidió que el público del Estadio de Los Ángeles pudiera escuchar la explicación del árbitro argentino.
ANULADO EL GOL DE IRÁN
— DSPORTS (@DSports) June 21, 2026
Taremi había abierto el marcador con una jugada de manual, pero tras la revisión del VAR, el tanto no valió por fuera de juego.#MundialEnDSPORTS #FIFAWorldCup pic.twitter.com/te1Zh8twEt
A los 36 minutos se produjo otra acción discutible. Taremi fue a presionar a Kevin De Bruyne cuando el volante belga se disponía a lanzar un pelotazo y terminó impactándolo con la rodilla sobre el gemelo. La infracción merecía tarjeta amarilla, aunque Herrera optó por no sancionar disciplinariamente al delantero iraní.
Cuatro minutos más tarde llegó una de las novedades reglamentarias del encuentro. Thomas Meunier demoró la reanudación de un saque lateral y el árbitro aplicó la regla de los ocho segundos. Como consecuencia, Irán pasó de defender un lateral cerca de su propia área a disponer de un saque de manos a favor.
La primera etapa tuvo una particularidad: la pausa de hidratación se realizó a los 28 minutos, cuando habitualmente suele llevarse a cabo entre los 22 y los 23 minutos de juego.
En el complemento, apenas a los tres minutos, Alireza Jahanbakhsh, que había ingresado tras el descanso, cometió una dura infracción sobre Leandro Trossard. El iraní impactó con una plancha sobre el gemelo del volante belga e incluso le rompió la media. Herrera sancionó correctamente la falta, aunque volvió a omitir la amonestación en una acción que reunía los argumentos suficientes para mostrar tarjeta amarilla.
Darío Herrera expulsó correctamente a Nathan Ngoy. (REUTERS/Daniel Cole)
Una de las decisiones más importantes de Herrera llegó a los 22 minutos del segundo tiempo. Nathan Ngoy intentó jugar hacia atrás con Thibaut Courtois, pero cometió un grave error técnico y dejó el pase corto. Taremi leyó la jugada, salió lanzado para aprovechar el fallo y quedó listo para irse mano a mano al arquero belga.
Ante esa situación, el zaguero, desesperado, lo sujetó de la camiseta e impidió que avance. Herrera, al interpretar que se trataba de una situación manifiesta de gol, no dudó en mostrarle la tarjeta roja directa al defensor, en una decisión que no admitió discusiones.
En líneas generales, el debut del árbitro argentino en la máxima cita del fútbol mundial fue positivo. Si bien dejó pasar algunas infracciones que merecieron una mayor severidad, mostró seguridad en las decisiones de peso y no cometió errores en las jugadas determinantes del encuentro.
Herrera supo llevar los hilos del partido de manera prolija y permitió que haya un juego dinámico, con pocas interrupciones y buen ritmo. Esa tendencia también se reflejó en un dato poco habitual para sus antecedentes: la escasa cantidad de tarjetas amarillas. El neuquino suele promediar alrededor de cinco amonestaciones por encuentro, pero en esta oportunidad apenas mostró dos: una a Lukaku y otra a Saeed Ezatolahi en el complemento.
Con una expulsión correctamente resuelta, una actuación firme en las jugadas trascendentales y un manejo general sin sobresaltos, el balance para el argentino resulta favorable en su estreno mundialista.
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