Es un mediodía tranquilo en la casa de Alan Brandi, en Jaén, al Sur de España. Después del entrenamiento matutino en el club que lleva el nombre de la ciudad y del que es capitán, descansa tirado en el sillón mientras sus hijas están en la escuela y su mujer Ana en uno de los locales de estética que tiene en la ciudad. Hasta que su celular marca una notificación. "¿Te puedo llamar?", lee en la pantalla. El remitente es Matías Lucuix, el entrenador de la Selección Argentina de futsal. El motivo es preguntarle si se anima a salir del retiro con la camiseta celeste y blanca que había anunciado después de perder la final del Mundial de Uzbekistán 2024 contra Brasil (2-1) para jugar la segunda edición de la Finalissima, que a partir de este viernes en Río de Janeiro lo enfrentará al anfitrión Brasil, España y Portugal, las cuatro mejores selecciones del mundo.
"No sé si lo sabía o lo esperaba, pero uno no solo es agradecido del jugador que es, sino también de la persona. Fue muy fácil convencerlo, creo que no habrá durado más de un minuto en decir que sí", confiesa Lucuix, el otro protagonista de esa charla que la tecnología permitió tener a más de 13.000 kilómetros de distancia entre Buenos Aires y Jaén, donde Brandi llegó en la temporada 2017-18 y sigue inflando redes y dando pelea en la Primera División de España.
El pivot es una pieza importante histórica de la Generación Dorada del futsal que llevó al seleccionado a tres finales de Copa del Mundo consecutivas: en 2016 donde fue campeón, y las derrotas de 2021 contra Portugal, también 2-1, y la mencionada contra Brasil, ante quien tendrá su revancha no solo de aquel parejo partido en Tashkent, sino también del encuentro decisivo en la Copa América 2026, celebrada en febrero en Paraguay, donde otra vez las atajadas del arquero rival lo dejaron en el segundo puesto.
"No me imaginaba estar de nuevo acá, porque en su día tomé una decisión y sé que la Selección está muy bien representada. Era una etapa cerrada pero cuando me llamó Mati, le dije que sí sin esperar a que me dijera para qué era", le cuenta Brandi, entre risas, a Clarín.
"Fue lo más parecido a la primera convocatoria (en 2015, gracias a que su papá Marcelo llamó a la AFA para avisar de su existencia y Diego Giustozzi, entonces DT, lo citó a Ezeiza), porque cuando veía algún partido extrañaba, tenía ganas de ponerme la camiseta de nuevo", agregó el último eslabón de aquellos 14 jugadores que fueron campeones del mundo del Mundial FIFA por primera y única vez hace 10 años, en Colombia.
Brandi, con 16 tantos, es el máximo goleador de la Albiceleste en Mundiales, uno por encima de Cristian "Titi" Borruto, que jugó dos Copas del Mundo más en su carrera (cinco contra tres).
Aunque la comparación suele generarle incomodidad, al leer estos datos es inevitable. Es campeón del mundo. Está próximo a cumplir 39 años (el 24 de noviembre). Tiene el récord de haber hecho cinco goles en un partido con la Selección. Es zurdo. La mayor parte de su vida vivió en España. Y... en su primer partido con la camiseta argentina lo expulsaron. Podría ser Lionel Andrés Messi, pero también el propio Brandi.
El 10 rosarino tuvo su despedida frente a Benín, en el estadio Monumental. El 11 que nació en Las Palmas de Gran Canaria lo hará -por segunda vez- en la Finalissima de futsal. En 2022, en el Parque Roca de Villa Soldati, Argentina perdió con España en semifinales y luego con Paraguay por el tercer puesto. Sí, se quedó afuera del podio.
Ahora, con Brandi como emblema, quiere sacarse no solo esa espina sino también la de esos últimos partidos decisivos contra Brasil. El Arena Niteori, con capacidad para 2600 personas, será el escenario el próximo viernes a las 21:30 (televisa ESPN 2 y la plataforma Disney+). El último tango de Brandi, todavía tiene que bailarse. ¿Será con broche dorado?
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