Franco Colapinto atraviesa su momento más complicado de la temporada de Fórmula 1. El abandono del domingo en Austin fue el tercero en las últimas cuatro carreras y profundizó una racha que contrasta con los buenos resultados que había conseguido en septiembre. Pero ¿cuánto de esta crisis es responsabilidad del argentino y cuánto responde a los problemas de Alpine? La reconstrucción de los últimos seis Grandes Premios permite distinguir errores de conducción, pero también fallas técnicas y decisiones poco felices del equipo.

La secuencia había comenzado con dos actuaciones alentadoras. Colapinto terminó noveno en Monza y séptimo en Madrid, resultados que le permitieron sumar ocho puntos y confirmar que podía competir en la zona media de la grilla. Sin embargo, a partir de Azerbaiyán, todo cambió.

Foto: EFE/ Carlos Ramírez

En Bakú apareció el error más grave del argentino. Después de una neutralización, frenó demasiado tarde en la primera curva, perdió el control y chocó contra su compañero Pierre Gasly. Ambos Alpine quedaron fuera de carrera y Colapinto recibió una penalización de cinco posiciones para la siguiente prueba. El piloto reconoció su responsabilidad y Flavio Briatore cuestionó duramente una maniobra que privó al equipo de una buena oportunidad de sumar puntos.

La siguiente carrera, disputada en Sepang, ofreció un escenario diferente. Colapinto largó 21° y terminó 13°, pero una apuesta estratégica condicionó sus posibilidades. Alpine eligió neumáticos para piso seco cuando la pista todavía estaba demasiado mojada. La decisión no funcionó y perjudicó a sus dos pilotos. Fue una oportunidad perdida por una estrategia fallida, no por un error de conducción.

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Así se retiró Colapinto del GP de Austin

En Singapur, el argentino volvió a abandonar, esta vez por un inconveniente que Alpine atribuyó inicialmente a una posible falla de transmisión. No hubo un incidente en pista que explicara el retiro. Gasly, mientras tanto, pasó del séptimo puesto de clasificación al undécimo en carrera y volvió a exponer una de las principales debilidades del A526: la dificultad para conservar el rendimiento y administrar los neumáticos durante las tandas largas.

Austin, otro capítulo de una crisis que no encuentra solución

El Gran Premio de Estados Unidos reunió varios de los problemas que arrastra Alpine. Colapinto clasificó 14°, pero debió largar desde el fondo por una penalización de diez posiciones tras el reemplazo de una unidad de control electrónico. La sanción condicionó su estrategia antes de que comenzara la carrera.

El argentino apostó por neumáticos duros para extender su primera tanda. Sin embargo, después de pasar por boxes quedó involucrado en un contacto con Arvid Lindblad cuando intentaba favorecer la posición de Gasly. El golpe dañó el piso y un pontón del A526. La pérdida de rendimiento fue tan importante que Alpine decidió retirarlo.

Colapinto describió el episodio como un incidente de carrera en el que se quedó sin espacio. A diferencia de Bakú, no reconoció una equivocación propia. Gasly también sufrió daños en su auto, aunque consiguió terminar décimo y rescatar un punto.

El balance de las últimas seis carreras muestra responsabilidades diferentes. Hubo un error individual determinante en Azerbaiyán; una estrategia que no funcionó en Sepang; un abandono por una posible falla mecánica en Singapur; y una penalización técnica seguida de un contacto en Austin. Atribuir todos esos resultados exclusivamente al rendimiento del piloto sería tan impreciso como eximirlo de responsabilidad por lo ocurrido en Bakú.

Foto: EFE

Pero hay un problema que atraviesa toda la secuencia y afecta también a Gasly. El A526 puede mostrar velocidad durante una vuelta de clasificación, aunque después pierde competitividad por la degradación de los neumáticos y las dificultades de tracción. Los responsables de Alpine reconocieron esas limitaciones y todavía no encontraron una solución consistente.

La continuidad de Colapinto para 2027 está asegurada, pero eso no reduce la necesidad de recuperar resultados. El argentino debe volver a completar carreras y evitar errores como el de Azerbaiyán. Alpine, por su parte, necesita mejorar la confiabilidad, las estrategias y el rendimiento de un auto que dejó escapar demasiadas oportunidades.

La crisis de Colapinto no se explica solamente por Colapinto. Y la de Alpine tampoco puede entenderse sin reconocer los errores de sus pilotos. El desafío, desde el próximo Gran Premio de México, será conseguir que ambas partes dejen de sumar problemas y vuelvan a sumar puntos.