Las mujeres tendrán para tres semanas más jugando del otro lado del mundo (al menos desde la geografía argentina) hasta que las ocho mejores de 2026 se reúnan en Indian Wells para protagonizar el Masters y cerrar la temporada. Los hombres, en cambio, finalizarán el domingo su gira asiática cuando el Masters 1000 de Shanghai consagre a su nuevo campeón porque quien defendía el título (Carlos Alcaraz) quedó eliminado más temprano de lo esperado. Así se clausurará en esa ciudad una parte del año tan especial como complicada para los tenistas de nuestro país. Porque, como sucede desde hace bastante tiempo, los buenos resultados de los argentinos no se dan en las canchas duras chinas y japonesas. Tanto que hay que remontarse a 13 años atrás para encontrar aquel título conseguido por Juan Martín del Potro en Tokio tras superar en sets corridos al canadiense Milos Raonic. Fue en 2013. Y parecería que fue en otro tiempo del tenis.

La pregunta es: ¿por qué les cuesta tanto a nuestros compatriotas rendir en esa gira asiática? Hay varias razones pero las más importantes son dos e involucran factores deportivos y hasta logísticos.

El desgaste que a esta altura del calendario sienten todos los tenistas es lógico. Son muchos meses acumulados de una intensidad muy potente y el cansancio físico y psicológico se siente. Y mucho. También la distancia ayuda a explicar las dificultades. Después de Flushing Meadows y de la intensa gira norteamericana que tiene dos Masters 1000 y ese último Grand Slam encerrados en muy poco tiempo, volver a Argentina para recargar las pilas y saber que enseguida espera un viaje demoledor de casi 20 mil kilómetros y más de un día de extensión resulta, por lo menos, desmoralizante. El cambio de horario -11 horas- y hasta la atmósfera tan diferente también forman parte de ese combo peligroso. Entonces esa gira volvió a dejar un balance negativo. En el Masters 1000 de Shanghai nueve compatriotas ingresaron al cuadro principal, pero ninguno consiguió avanzar más allá de la tercera ronda, por ejemplo. Francisco Cerúndolo fue el que llegó más lejos aunque terminó eliminado por Jakub Mensik.

Juan Manuel Cerúndolo se despidió ante Carlos Alcaraz. REUTERS/Tyrone Siu

Hubo en esta oportunidad, además, un detalle que no debe ser pasado por alto: la velocidad de las canchas de Shanghai fue mucho más alta que la del año pasado. Luego de la edición 2025 fueron muchos los jugadores que se quejaron por lo lento que les había resultado el cemento. Entonces los organizadores del torneo decidieron aumentar en 10 puntos el CPI (son las siglas en inglés del Indice de Velocidad de la Cancha) -pasó de 42,2 a 32,2- y Shanghai tuvo la superficie más veloz de los últimos nueve años (fue 43 en 2017). Eso, indudablemente, también conspiró.

El repaso por algunos recuerdos de la gira asiática destaca puntos importantes para los tenistas argentinos.

Así, por ejemplo, no hay que olvidar lo que sucedió en Beijing en 2005. Guillermo Coria y David Nalbandian llegaron a ese torneo como el octavo y el noveno del ranking mundial y se ubicaron como el segundo y el tercer favorito respectivamente, detrás de Rafael Nadal. Cuenta la leyenda -nunca verificada- que ambos habían acordado perder antes de las semifinales para llegar con tiempo a Bratislava para jugar las semifinales de la Copa Davis ante Eslovaquia de la semana siguiente. En el torneo chino el cordobés fue eliminado en los cuartos de final por Juan Carlos Ferrero pero el santafesino llegó hasta la final en la que le ganó Rafael Nadal. ¿Y qué pasó en la capital eslovaca en la que el equipo capitaneado por Alberto Mancini se presentó con tres top ten (Coria, Nalbandian y Mariano Puerta) y el 11° jugador del ranking (Gastón Gaudio)? Coria perdió sus dos partidos, Nalbandian aportó un punto y Argentina fue eliminado al ser derrotado por 4-1.

Hay otro tipo de recuerdos también. Por ejemplo en 2013, Del Potro perdió la definición de Shanghai con Novak Djokovic en el tie break del tercer set tras una batalla de más de dos horas y media; en 2014, Leonardo Mayer dejó escapar cinco match points ante Roger Federer (sería el campeón) en la segunda ronda del mismo torneo; y en 2018, Nikoloz Basilashvili le ganó al propio tandilense la final de Beijing. Pero tampoco resulta fácil olvidar que a la semana siguiente de aquel partido contra el georgiano, Del Potro jugó por los octavos de final de Shanghai frente a Borna Coric y cayó con todo el peso de su cuerpo sobre la rodilla derecha, que se rompió. Fue el 11 de octubre y desde ese día el último gran jugador argentino solamente pudo disputar 12 partidos en 2019 y uno más en 2022, el que significó su despedida definitiva contra Federico Delbonis en el Buenos Aires.

La gira asiática ofrece muchas historias. De todo tipo. Es bueno traerlas desde la memoria para entender una parte del año extraña, lejana, complicada pero al mismo tiempo muy atrapante.