A cuatro años del Mundial 2030, Marruecos llegó a Buenos Aires para contar cómo se prepara para organizar, junto con España y Portugal, la próxima Copa del Mundo. Una delegación del país africano participó del Olé Summit 2026 y presentó los avances de un proyecto que excede la construcción y renovación de estadios.
La exposición estuvo encabezada por Fares Yassir, embajador de Marruecos en Argentina y Uruguay, junto con Jihane Bijjou y Othmane Badssi, integrantes de la Fundación Marruecos 2030, encargada de coordinar parte de los trabajos vinculados con la organización del torneo.
El punto de partida es el crecimiento que tuvo el fútbol marroquí en los últimos años. La semifinal alcanzada en Qatar 2022 marcó un antes y un después para la selección, que luego sumó nuevos logros a nivel juvenil y continental.
“Ya podemos decir que Marruecos es una potencia futbolística por lo que ha logrado en poco tiempo. Ahora queremos consolidarnos, decirle al mundo que África tiene esa capacidad y Marruecos es una punta de lanza para todo el continente”, aseguró Yassir.
Marruecos tendrá seis sedes en el Mundial 2030, y apunta a quedarse con la final. Foto: Carlos Roberto Bairo.
Durante la presentación también se habló de las obras que se están realizando en el país. La renovación de los estadios, la construcción de nuevos escenarios, el desarrollo de academias y la formación de futbolistas forman parte de una estrategia que tiene al Mundial como uno de sus grandes motores.
“El fútbol no empieza en los estadios sino en los barrios, en las plazas y en las calles. Hoy hay una estructura que acompaña. Cada estadio tendrá una renovación integral. Esta Copa del Mundo es un acelerador para Marruecos, una oportunidad. No es solo un estadio para un torneo, sino un legado para muchos años”, explicaron.
Jihane Bijjou, de la Fundación Marruecos 2030, respondiendo las preguntas de los periodistas argentinos. Foto: Carlos Roberto Bairo.
Otro de los ejes fue el trabajo de la Federación marroquí para captar jugadores nacidos fuera del país pero con raíces marroquíes. El caso más conocido es el de Achraf Hakimi, nacido en España y convertido en una de las figuras de la selección.
“No nacen en Marruecos, pero lo eligen porque creen en la infraestructura, en el proyecto y en la estrategia deportiva que existe”, explicaron durante la charla.
El sueño de la final en Casablanca
Marruecos también tiene un objetivo concreto para 2030: quedarse con la final del Mundial. Para eso avanza la construcción del Gran Estadio Hassan II, en las afueras de Casablanca, que tendrá una capacidad superior a los 115.000 espectadores y apunta a convertirse en uno de los escenarios deportivos más grandes del mundo.
Así quedará el estadio Hassan II que construye Marruecos desde hace un año en las afueras de Casablanca.
La FIFA todavía no definió dónde se disputará el partido decisivo de la Copa del Mundo. España también tiene escenarios de peso para albergarlo, mientras que Marruecos apuesta por un estadio completamente nuevo y pensado como uno de los grandes símbolos del torneo.
La obra forma parte de un plan más amplio que incluye inversiones en infraestructura, transporte y turismo. La idea de los organizadores es que el impacto del Mundial no termine cuando finalice la competencia.
En la presentación también hubo espacio para hablar de los vínculos entre Marruecos y el fútbol argentino. Los integrantes de la delegación recordaron incluso el paso de Carlos Bilardo por el país durante la década del 70 y la mirada que el entrenador argentino tenía sobre el potencial futbolístico de la región.
Achraf Hakimi, capitán de una selección de Marruecos que atraviesa el mejor momento de su historia. Foto: Xinhua / Xu Zijian.
Pero la frase que más llamó la atención llegó cuando apareció el posible cruce entre las dos selecciones. “Soñamos con una final contra Argentina en Casablanca”, dijo Yassir.
El embajador también aseguró que esperan una fuerte presencia de hinchas argentinos durante el Mundial y se animó a compararla con la experiencia de Qatar 2022. La ilusión marroquí, entonces, no se limita a ser anfitrión: también apunta a que su selección llegue lo más lejos posible y que el partido más importante del torneo tenga lugar en Casablanca. Para eso todavía faltan cuatro años. .
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