La revolución del tenis contra los Grand Slams, liderada por las grandes estrellas de los circuitos ATP y WTA con el objetivo de lograr un reparto más equitativo de las ganancias que generan los cuatro torneos más importante del calendario, una mejora en la contribución de esas citas al los fondos de bienestar y jubilación de los jugadores y una mayor participación en la toma de decisiones, llegó a una tregua cuando poco antes del inicio del US Open se anunció que se crearía un nuevo Consejo Asesor de Jugadores de Grand Slams. Esta semana se conocieron los integrantes de ese nuevo órgano, que será una vía de diálogo directo entre las dos partes para trabajar en esos tres puntos, y un nombre en la lista que llamó la atención, el de Novak Djokovic. Pero cuando parecía que las aguas se había calmado, una leyenda viva de la raqueta echó un poco de leña al fuego y aseguró que los tenistas solo podrán generar un impacto real con mano dura.
"La única manera de cambiar las cosas, en mi opinión, es con un boicot a uno o dos Grand Slams", afirmó John McEnroe en charla con The Athletic, durante su paso por la Laver Cup que se jugó el fin de semana en Londres. "Bajo mi punto de vista, los jugadores deberían ser socios de los torneos. El hecho de que no lo sean genera fricciones: se llevan una parte muy pequeña de los ingresos. Y eso solo cambiará con un boicot", agregó el estadounidense, ex número uno del mundo y ganador de siete títulos "grandes" en singles.
Esa posibilidad de boicot, igual, quedó por ahora en suspenso, porque el 20 de agosto el Australian Open, Roland Garros, Wimbledon y el US Open anunciaron la creación del consejo, que finalmente formarán seis jugadores de la ATP y seis jugadoras de la WTA, con una buena variedad de experiencias, edades, nacionalidades y logros.
La voz del circuito masculino será representada por el alemán Alexander Zverev, de 29 años, dos del mundo y campeón este año en París y en Nueva York; el estadounidense Ben Shelton, de 23 años y cuarto del ranking; el canadiense Felix Auger Aliassime, de 26 y quinto; el italiano Lorenzo Musetti, de 24 y 25° de la clasificación; el francés Arthur Rinderknech, de 31 y 33°; y Djokovic, un integrante que sorprendió.
Es que el serbio, de 39 años, ex número uno (hoy 11°) y el jugador más exitoso de la historia con 24 Grand Slams, había comentado en mayo que aunque siempre apoyaría la lucha a favor de los derechos y el bienestar de los jugadores, en este tramo de su carrera la observaba "desde otra posición" y había celebrado que las nuevas generaciones estuvieran dispuestas a dar un paso adelante. Pero ahora parece decidido a hacer pesar su nombre y su trayectoria para empujar de manera activa por un cambio significativo.
And we’re off…note the Jovic-to-Djokovic age range. This is encouraging. pic.twitter.com/JvYqmeuzmG
— Jon Wertheim (@jon_wertheim) September 28, 2026
Uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, Nole ya tiene experiencia en la materia: formó parte durante años del Consejo de Jugadores de la ATP y en 2019 fue uno de los fundadores de la PTPA, el sindicato del que se desvinculó a principios de este año y que nunca consiguió marcar la diferencia que buscaba en la realidad de los jugadores.
Las representantes de la WTA serán la kazaja Elena Rybakina, de 27 años, tres veces campeona de un "grande" y quien recientemente llegó a la cima del ranking; la bielorrusa Aryna Sabalenka, dos del mundo y dueña de cuatro Majors; las estadounidenses Jessica Pegula, de 32 y tercera de la clasificación, e Iva Jovic, 13ª y de 18 años; la ucraniana Elina Svitolina, séptima y de 32 años; y la griega Maria Sakkari, 33ª y de 31.
La tensión entre los jugadores y el Grand Slam Board había llegado a un punto límite cuando Roland Garros anunció su bolsa de premios para este 2026, con cifras que causaron enojo y decepción en los vestuarios. Los tenistas tomaron medidas públicas con un boicot mediático al grande francés -aunque hubo rumores de que se había hablado de un boicot total- y una amenaza de acción similar para Wimbledon, que fue finalmente cancelada porque el torneo británico realizó concesiones. Pero luego de que se anunciara el nacimiento de ese nuevo órgano de jugadores, el grupo que encabezaba esas protestas -con Jannik Sinner y Sabalenka como caras visibles- anunció una tregua.
"Ahora que existe un consejo formal para llevar adelante esta labor, la fase pública de la campaña liderada por el grupo unificado de los mejores jugadores llega a su fin. Los jugadores se reservan el derecho a reanudar la campaña en caso de que el consejo no cumpla con estos objetivos", informaron después de la final del US Open, hace dos semanas.
Djokovic y Sabalenka, dos de los nombres con más peso del nuevo órgano del tenis. Foto REUTERS/Eduardo Munoz
Según el análisis de McEnroe, igual, eventualmente la posibilidad de un boicot volverá a estar sobre la mesa.
La leyenda estadounidense, que hoy comenta tenis para la televisión de su país, aseguró además que el desequilibrio en el juego del poder del tenis tiene también que ver con el poco control que tienen los jugadores sobre sus calendarios. Es que los mejores ubicados en los rankings deben jugar obligatoriamente los Majors y casi todos los Masters 1000 y los WTA 1000, así como algunos otros torneos de categorías menores. Si no cumplen esa cuota mínima de participación, se arriesgan a ser sancionados.
"Deberían jugar lo que quieran", afirmó McEnroe. "Si solo jugás seis torneos en el año y los ganás todos, podrías ser número uno. Esta idea de que hay que jugar 20 torneos y elegir los 15 mejores -o cuántos sean- para armar el ranking no saca lo mejor de los jugadores", aseguró, coincidiendo con los análisis recientes de varios pesos pesados de los circuitos, entre ellos Carlos Alcaraz.
"Llevamos hablando de esto desde siempre, no es nada nuevo. El juego se ha vuelto más rápido y más físico, y gracias a la tecnología, la pelota se golpea con más fuerza que nunca. Han cambiado muchas cosas, pero sin duda es algo que hay que abordar", comentó.
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