Cada partido parece convertirse en un nuevo argumento para su candidatura. Lamine Yamal volvió a brillar con la camiseta de España, marcó dos goles en la goleada 4-1 sobre Croacia y reforzó su posición en una de las grandes discusiones del año: la carrera por el Balón de Oro.

La joya del Barcelona fue la figura de una nueva exhibición de la bicampeona del mundo, que se quedó con el duelo de líderes en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán de Sevilla y alcanzó los 40 partidos consecutivos sin perder.

El impacto de Lamine se sintió desde el comienzo. Apenas había transcurrido un minuto cuando recibió en el área y sacó un remate con efecto imposible para Dominik Livakovic. Fue el noveno gol del delantero con la selección y una muestra más de su capacidad para resolver partidos en escenarios de máxima exigencia.

España dominó gran parte de la primera mitad, aunque Croacia encontró el empate cerca de la media hora gracias a Dion Beljo. La igualdad duró poco. Apenas tres minutos más tarde, un centro de Lamine encontró la cabeza de Marc Pubill, que estableció el 2-1 antes del descanso.

La segunda mitad confirmó la superioridad del equipo de Luis de la Fuente. Cuando Croacia intentó adelantarse algunos metros, apareció otra vez la figura del encuentro. Tras una asistencia de Pedri, Lamine definió para el 3-1 y terminó de inclinar el partido.

Con todo resuelto, Nico Williams completó la goleada con el 4-1 definitivo.

Nico Williams marcó el cuarto. Foto: AP Photo / Manu Fernandez.

Más allá del resultado, gran parte de la atención estuvo puesta en Yamal. A los 19 años sigue acumulando actuaciones decisivas tanto en Barcelona como en la Selección y se mantiene como uno de los nombres que más fuerte suenan en la pelea por el Balón de Oro.

España, mientras tanto, continúa transitando una etapa de dominio que parece no encontrar freno. Después de vencer a Inglaterra en Wembley y de aplastar ahora a Croacia en Sevilla, el equipo de De la Fuente ratificó que sigue siendo la referencia del fútbol internacional.

Y en el centro de esa historia aparece una vez más Lamine Yamal, decidido a que su nombre esté cada vez más cerca del premio individual más importante del deporte.