Más de cien años antes del partido que Sudáfrica disputará esta tarde por 16avos de final del Mundial 2026, un personaje dejó su marca indeleble en la historia del fútbol de ese país: Mahatma Gandhi.
Una peculiar historia, recuperada por Ramón Usall en su ensayo “Futbolítica”, se desarrolló durante la estadía del líder pacifista en el sur de África, entre 1893 y 1914.
Gandhi llegó a ese país ya como simpatizante del fútbol. Lo había descubierto durante su época de estudiante de derecho, en Londres. Aunque era mejor en el críquet que con la número 5, le gustaba más que el otro deporte predilecto de los ingleses. Lo veía, entre otras cosas, con buen potencial para promulgar su doctrina política.
Se asentó cuando, ya recibido de abogado y de vuelta en India, consiguió un trabajo que tenía sede allí. Y fue en ese lugar donde, asevera Usall, “perfiló su doctrina ideológica”.
La estadía de Gandhi en Sudáfrica motivó las primeras manifestaciones de desobediencia civil pacífica, la estrategia contra el colonialismo y el racismo que sería clave para la posterior liberación de India.
Mahatma Gandhi fue fundamental para el fútbol sudafricano de principios del siglo XX. Foto: Clarín
Gandhi impulsó la “satyagraha”, o “fuerza del alma”, una campaña de lucha pacífica ante las injusticias (a la que más adelante recurriría Nelson Mandela para hacer lo propio). Fue entonces cuando se le prendió la lamparita: el fútbol era un buen medio para impulsar sus ideas entre la población india y negra. Ya lo había utilizado en pequeñas ligas provinciales para organizar a masas y difundir su mensaje de resistencia política no violenta.
Los Passive Resisters
Así nacieron los Passive Resisters, una serie de clubes que funcionaron más o menos como caballos de Troya en la colonia. Fundó tres: uno en Durban, uno en Pretoria y otro en Johannesburgo. El nombre oficial era Asociación de Fútbol de la Resistencia Pasiva (PRFA, por sus siglas en inglés). Sus canchas principales se encontraban en el asentamiento de Phoenix -donde el campo de juego todavía se conserva- y en la granja Tolstói.
La política del líder también se reflejaba dentro del campo de juego: los jugadores abogaban por el fair play y el trabajo en equipo.
Estos Passive Resisters no formaban parte de ninguna liga. Solo disputaban amistosos en donde Gandhi aprovechaba para dar charlas durante los entretiempos o entregaba folletos contra la discriminación.
Pero de todas maneras la cosa empezó a tomar un tinte más competitivo en 1903, cuando surgió la Federación de Fútbol India de Sudáfrica, que contaba con otros clubes que seguían el ejemplo de los Passive (más adelante, esta federación motivaría la creación de la Federación Sudafricana de Fútbol, una organización multirracial que combatía a la oficial, la “Asociación Sudafricana de Fútbol”).
El partido entre Pretoria y Johannesburgo. El sexto de la fila superior, de izquierda a derecha, sería Gandhi, confirma el Times of India.
Un artículo de Mphumeleli A Ngidi para la Universidad de KwaZulu-Natal, que analiza artículo el Torneo de Fútbol Interracial de la provincia sudafricana de Natal, una competencia celebrada entre 1946 y 1960 que reunió a equipos de comunidades africanas, indias y mestizas, confirma la implicancia de Gandhi en el fútbol local y menciona un partido especial disputado en 1910.
Ese año se enfrentaron los equipos de Johannesburgo y Pretoria -los dos principales- y el encuentro, del único que existe una foto más o menos al alcance de cualquiera, quedó como uno de los símbolos de los Passive. Fue organizado en un contexto de protesta por el encarcelamiento de cerca de cien desobedientes indios y mostró hasta qué punto el fútbol podía convertirse, para Gandhi, en una herramienta de movilización social más que en una simple competencia deportiva.
Cuando el pacifista regresó a su país natal, la actividad de estos equipos fue mermando, al punto tal que en 1936 los Passive Resisters desaparecieron. Y tampoco llegaron al fútbol actual: hoy no figuran hoy en las competiciones oficiales sudafricanas.
Los futbolistas de la paz quedarán en unas pocas memorias como los protagonistas de una breve y curiosa historia no tan conocida en la vida de un personaje que entendió mucho antes que la mayoría que el fútbol era más que veintidós hombres corriendo atrás de una pelota.
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