• 28 de mayo de 2026 20:36

La increíble foto de una ballena con su cría que llevó a un argentino al podio mundial de las mejores imágenes aéreas

Porradioplayjujuy

May 28, 2026

Nicolás Marín es un fotógrafo marino argentino de 26 años que, en menos de una década, construyó una trayectoria internacional ligada a la naturaleza y al océano. Con 18 años, se mudó a México para trabajar en una escuela de buceo en Cozumel, que buscaba un fotógrafo submarino. Desde entonces acumuló distintos reconocimientos internacionales. Ahora sumó un nuevo logro: una de sus imágenes fue seleccionada entre las 35 mejores fotografías aéreas del mundo.

“Es la primera vez que participo en esta categoría. Había ganado antes en concursos de fotografía de naturaleza, pero nunca en fotografía aérea. Estoy muy contento porque quedar entre las 35 mejores fotos del mundo es un logro enorme para mí”, contó Marín a LA NACION.

Otra de las imágenes del fotógrafo marino Nicolás Marín

La imagen premiada fue tomada en el Golfo de California, en el estado mexicano de Baja California Sur, frente a la isla Cerralvo. Allí logró registrar una escena poco habitual: una ballena jorobada junto a su cría en los primeros días de vida. “Generalmente vemos a las ballenas adultas saltando, pero en este caso pude observar un comportamiento muy difícil de registrar: una madre enseñándole a su cría cómo respirar y cómo moverse correctamente para sobrevivir en el océano”, relató.

La ballena jorobada suele medir, en promedio, 14 metros de largo y pesar alrededor de 30 toneladas. Es conocida por sus saltos espectaculares fuera del agua y por su canto característico relativamente complejo.

Según recordó Marin, es esencial que la cría aprenda rápidamente a salir a la superficie para respirar y desarrollar movimientos precisos para enfrentar los peligros del mar.

“Era de las primeras veces que veía esta especie, pero también era la primera vez que veía ese comportamiento tan íntimo entre una madre y su cría. Para mí fue un momento muy especial porque inevitablemente uno conecta esas escenas de la naturaleza con cuestiones personales. Así como cualquier persona recuerda a su mamá o a su papá acompañándola en sus primeros pasos, esa escena me remontó a esas sensaciones de la infancia, cuando mi mamá me ayudaba a caminar”, dijo.

Para el fotógrafo argentino, una de las cosas más difíciles de participar en la competencia 35awards, una plataforma internacional que reúne a más de 112.000 fotógrafos de 175 países y cuyas categorías abarcan desde paisajes urbanos hasta vida silvestre, fue elegir una sola imagen para competir en este tipo de concursos internacionales.

“Como fotógrafo, elegir una sola imagen es dificilísimo porque en un viaje podés sacar miles y cada una tiene detrás un encuentro, una historia o una emoción distinta”, sostuvo.

Y sumó: “Este año quería salir un poco de mi zona de confort y buscar nuevos desafíos, que es algo que siempre intento hacer con todo lo que me va llevando la vida”.

La foto premiada: una ballena jorobada junto a su cría en los primeros días de vida

La imagen fue tomada con un dron, una herramienta que comenzó a incorporar a su trabajo después de la pandemia. “Cuando mandé la foto tenía varias imágenes en mente, pero sentía que esta tenía algo especial. Yo siempre busco que la gente conecte desde un lado humano, ya sea a través de un mensaje, de una problemática ambiental o de una emoción», contó.

“A veces trabajo con imágenes vinculadas a la contaminación plástica o al impacto humano sobre el océano. Pero esta foto conectaba con algo mucho más primitivo y universal: el vínculo entre una madre y su cría. Sentía que podía interpelar más tanto al jurado como a la gente”, agregó.

Para Marín, la fotografía funcionó siempre como una forma de traducir las emociones que vive al momento de tomar las imágenes: “Mi cámara es la traductora. Si no estoy conectado emocionalmente con lo que estoy viendo, creo que no puedo lograr una buena foto. Entonces primero intento disfrutar, observar y conectar con lo que pasa. Después, cuando llego a mi casa, veo el resultado final”.

Nicolá Marín con los pingüinos de las Islas Malvinas

Más allá del reconocimiento profesional, el premio tiene un valor especial para Nicolás, oriundo de San Miguel, en el conurbano bonaerense. “Para mí representa muchísimo porque es este camino medio loco de la vida que nunca sabés adónde te lleva. Y cada vez todo se vuelve más grande. A veces me pregunto qué puede venir después de todo lo que me pasó en estos últimos cinco años”, dijo.

Y añadió: “Todo lo que me está pasando hoy no me lo imaginaba ni en un 1%. Yo crecí lejos del mar. No tenía familiares vinculados al océano, ni biólogos, ni fotógrafos, ni nada relacionado con la naturaleza”.

Entre los 8 y los 18 años jugó al tenis y durante mucho tiempo creyó que ese sería su futuro profesional. Sin embargo, al llegar el momento de decidir qué camino seguir, el miedo a no lograrlo lo llevó a replantearse su vida. “Había que elegir qué hacer y yo sentía mucho miedo de no llegar a ser tenista. Fue la primera vez que sentí realmente miedo por el futuro”, recordó.

Nicolás durante la travesía de dos años a bordo de un barco holandés que recreó el recorrido de Charles Darwin

En ese contexto decidió anotarse en una escuela de creativos mientras trabajaba en una agencia de marketing. Fue allí donde apareció una convocatoria inesperada: una escuela de buceo en Cozumel, México, buscaba un fotógrafo submarino. “Yo tenía 18 años, estaba en San Miguel y nunca había buceado en mi vida. Mi currículum era básicamente ganas, porque experiencia no tenía casi nada. Pero pensé: ‘Qué increíble sería que esto cambie mi vida y termine siendo algo que realmente me guste’”, contó.

Aunque todavía no lo veía como una posibilidad concreta, la naturaleza siempre había formado parte de su imaginario. “De chico miraba muchísimo National Geographic. Me fascinaban los documentales. También teníamos las revistas. Pero lo veía desde la admiración, muy lejos de pensar que eso podía convertirse en una profesión”, explicó.

La experiencia en México marcó un punto de quiebre y el inicio de su carrera como fotógrafo. “Cuando vi tiburones por primera vez y respiré abajo del agua sentí algo muy fuerte. Ahí me pregunté cómo podía hacer para que eso no fuera solamente una experiencia linda, sino una forma de vida”, dijo.

Se mudó a México a los 18 años para trabajar en una ONG de buceo y allí comenzó su vínculo con la fotografía

En 2021 viajó junto al productor y actor ítalo-argentino Enrique Piñeyro para documentar la pesca ilegal. Más tarde quedó varado en Aruba durante la segunda etapa de la pandemia. Fue en ese período cuando recibió otra noticia inesperada: había sido seleccionado como uno de los 25 mejores fotógrafos de la naturaleza, en España. Esa fue su primera gran premiación.

Ese mismo año empezó a formar parte de National Geographic. Su primer gran proyecto fue Migrantes del Pacífico, una expedición centrada en documentar la ruta migratoria del tiburón martillo en las Islas Galápagos y el recorrido de la ballena gris en Baja California Sur.

Durante esos años pasó largas temporadas en esa región del océano Pacífico. Tuvo encuentros con orcas, tiburones, tortugas y distintas especies marinas que terminaron de consolidar su vínculo con la naturaleza y la fotografía submarina.

En 2023, fue seleccionado como embajador de las Naciones Unidas, un rol que lo llevó a involucrarse de lleno en temas vinculados a la conservación ambiental y el cambio climático.

“Después del nombramiento en Naciones Unidas viajamos a Londres y desde ahí partimos dos meses a estudiar los efectos del cambio climático en regiones del Polo Norte”, contó. Participó además en conferencias internacionales vinculadas al ambiente y la conservación en países como Azerbaiyán, Colombia, Panamá y Grecia.

Más tarde, en mismo año, fue convocado para otro proyecto internacional inspirado en la ruta de Charles Darwin. Se trató de una travesía de dos años a bordo de un barco holandés que recreó el recorrido del naturalista y biólogo británico con tecnología del siglo XXI. La expedición lo llevó a recorrer gran parte del océano Atlántico y luego el Pacífico.

Por otra parte, fue distinguido en 2023 como el mejor fotógrafo de naturaleza en los Environmental Photographer of the Year (Epoty), uno de los concursos ambientales más reconocidos a nivel internacional.

Hoy, además de sus expediciones, Nicolás busca acercar la naturaleza a nuevas generaciones. “Es normal que en el día a día los problemas sociales nos pasen por encima y que la naturaleza termine ocupando un segundo plano. Cuando alguien no tiene cubiertas sus necesidades básicas es muy difícil pensar también en cuidar el planeta. Por eso siento que es importante volver a conectarnos con la naturaleza y también con cierta igualdad humana”, reflexionó.

Considera que premios como el obtenido ahora también funcionan como un mensaje para otros jóvenes. “Hoy recibir este reconocimiento es muy gratificante porque demuestra que cualquier persona que realmente tenga ganas puede lograr algo importante, siempre desde el respeto por la naturaleza. Yo vengo de San Miguel y nunca pensé llegar hasta acá”, afirmó.

De cara a lo que resta del año, su agenda sigue marcada por nuevas expediciones y conferencias internacionales. “Ahora vamos a viajar a la Antártida, después a Sudáfrica para documentar el Big Five y también estaremos en Roma para el Foro Mundial de Economía Azul junto a presidentes y líderes de distintos países”, adelantó.

Antes, “este fin de semana seguramente toque disfrutar el premio con amigos y recargarme con el abrazo de la familia”, concluyó.

​Nicolás Marín, oriundo de San Miguel y explorador de National Geographic, fue distinguido por 35awards  Sociedad