“Regla número 1: nunca pierdas dinero. Regla número 2: nunca olvides la regla número 1”. La máxima de Warren Buffett, repetida en conferencias, cartas a accionistas y entrevistas desde los años 80, se convirtió en una especie de mandamiento para generaciones de inversores que lo ven como el gran oráculo del capitalismo moderno. Detrás de esa frase tajante hay una biografía singular: un chico de Omaha (Nebraska, EE.UU.) obsesionado con las acciones desde la adolescencia que terminó al frente de uno de los conglomerados más poderosos del mundo.
Quién es el “Oráculo de Omaha”
Warren Edward Buffett nació el 30 de agosto de 1930 en Omaha, Nebraska, hijo de un corredor de bolsa que luego sería congresista. Compró sus primeras acciones a los 11 años y antes de los 20 ya había estudiado con Benjamin Graham, el padre del “value investing”, en la Columbia Business School.
En 1965 tomó el control de Berkshire Hathaway, entonces una textil en decadencia, y la convirtió en el vehículo con el que compró seguros, bancos, empresas industriales, de consumo masivo y, más tarde, gigantes tecnológicos.
Según Forbes y Bloomberg, en 2025–2026 su patrimonio osciló entre los 140.000 y casi 150.000 millones de dólares, ubicándolo de forma estable entre las diez personas más ricas del planeta. Aun así, prometió donar el 99% de su fortuna a causas filantrópicas.
Qué significa “nunca pierdas dinero”
La famosa frase (“Rule No. 1: Never lose money. Rule No. 2: Never forget Rule No. 1.”) aparece citada en recopilaciones de sus reglas de inversión, en notas de medios financieros y en artículos de análisis que explican su filosofía.
En una grabación de los años 80, Buffett lo formula así: “La primera regla de la inversión es: no perder. Y la segunda regla es: no olvidar la primera. Y esas son todas las reglas”.
No se trata de una promesa mágica de invulnerabilidad, sino de un llamado a la preservación del capital: comprar activos solo cuando están claramente por debajo de su valor intrínseco, evitar deudas excesivas y desconfiar de las modas del mercado.
En sus cartas anuales a los accionistas de Berkshire, insiste en que una gran pérdida cuesta años de recuperación, mientras que una ganancia moderada pero sostenida, protegida de los golpes fuertes, compone de forma exponencial en el largo plazo.
Un millonario que se presenta como “ahorrador profesional”
Buffett ha vivido durante décadas en la misma casa de Omaha que compró en 1958 y durante años cobró un salario anual de 100.000 dólares como CEO de Berkshire. Desde el 1° de enero de 2026 dejó el cargo ejecutivo y se mantiene como chairman, tras ceder la conducción a Greg Abel.
La mayor parte de su riqueza está concentrada en acciones de su propia compañía, que declaró que representan “aproximadamente el 99,5%” de su patrimonio, y cuya volatilidad ha aprendido a soportar gracias a ese foco en no arriesgar más de lo necesario.

Con 95 años de edad, retirado ya de la gestión diaria de Berkshire, sigue siendo citado en medios financieros y académicos como el ejemplo extremo de que una estrategia basada en reglas simples -como “no perder dinero”- puede traducirse, con disciplina y tiempo, en una de las mayores fortunas de la historia del capitalismo.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
Warren Buffett, el “Oráculo de Omaha”: su biografía y qué significa su regla “nunca pierdas dinero”, la clave de su filosofía de inversión y preservación del capital en EE.UU. Estados Unidos

