• 12 de febrero de 2026 06:51

Villa María 2026: un repaso por los mejores momentos y las cifras que dejó el Festival de Peñas

Porradioplayjujuy

Feb 12, 2026

El 58º Festival Internacional de Peñas cerró sus puertas y dejó un escenario que osciló entre la excelente recepción de una noche exclusiva de folklore, con puntos fuertes en otras noches, y una convocatoria de público que fue alta, pero que suena “un poco menos” si se la mide con la muy alta vara dejada por ediciones anteriores, acostumbradas a un sold out anticipado.

El Anfiteatro Municipal lució colmado, con todas las localidades vendidas en sus dos primeras jornadas y un “casi lleno” en las tres restantes. El balance final arroja una satisfacción oficial por el impacto económico. Como todo evento masivo, en el entorno aparecieron observaciones sobre aspectos para mejorar.

Cinco noches de música y emoción

En cuanto al festival en sí, desarrollado del viernes 6 al martes 10 de febrero, comenzó con una noche calificada de “histórica”. El Anfiteatro se convirtió en una “peña gigante” con entradas agotadas, rescatando la esencia folklórica con figuras como Jorge Rojas, Luciano Pereyra, Soledad, Los Tekis y el Chaqueño Palavecino. Artistas compartiendo escenario para hacer temas a dúo marcaron los puntos más altos de emotividad y conexión con los orígenes del festival.

Primera noche del Festival de Peñas de Villa María 2026. (Martín Llampallas / La Voz)

La jerarquía artística se reiteró el domingo con una presentación “demoledora” de Fito Páez, que el mismo artista definió como uno de los mejores comienzos de gira de los últimos años. Y se sumó esa noche el magnetismo que despliega Abel Pintos cada vez que viene.

También se destacó el protagonismo de los talentos locales como Fabricio Rodríguez y Emma Roach, entre otros, quienes demostraron estar a la altura del escenario mayor. La presencia de artistas villamarienses dentro de la programación central fue bien valorada.

Con cinco jornadas con cielos estrellados, el clima festivo encontró algunos nubarrones en presentaciones como la de La Joaqui, que cantó con pista, habló gran parte de su show, y el desempeño coreográfico dejó gusto a poco. Todo se revirtió esa noche con el show consistente de Emanero, que además trajo como invitado a Antonio Ríos, y la energía potente que inyectaron Luck Ra y Q’Lokura.

Luck Ra, chispeante en el Festival de Peñas de Villa María. (La Voz)

La noche del cuarteto no logró agotar entradas, algo que fue casi una fija años anteriores. Parte del público del género cordobés había estado el sábado con Q´Lokura. Este lunes, el debut solista de La Pepa Brizuela y el magnetismo de Euge Quevedo se llevaron lo mejor.

El cierre internacional con Morat fue un capítulo aparte. Se hicieron dueños absolutos de la noche en cuanto a convocatoria, con un público que mostró fidelidad y fanatismo.

No alcanzó para llenar el estadio, pero estuvo cerca. En vivo, el show se transitó con intensidad desde la primera a la última canción. Restricciones impuestas por la banda hicieron que no se pudiera ver ni oír completo a través de los medios que retransmitieron el resto del festival.

Festival de Villa María 2026: Coti Sorokin se presentó en el cierre de la 58º edición del Festival Internacional de Peñas en el Anfiteatro de Villa María. (Martín Llampallas / La Voz).

Cifras récord e impacto económico

Desde el plano institucional, el municipio de Villa María presentó un balance optimista. Según datos oficiales, se superaron las 630 mil personas a lo largo de las 13 noches del evento, sumando el festival y el Recorrido Peñero.

El impacto en la economía local fue contundente: la ocupación hotelera fue del 100% durante el festival, con un “derrame” que benefició a localidades vecinas como Pozo del Molle y Oncativo.

El intendente Eduardo Accastello subrayó la “autosustentabilidad” financiera del evento, destacando que se generó empleo para cerca de dos mil personas, incluyendo personal del Anfiteatro, emprendedores y gastronomía. La participación comercial contó con más de 400 emprendedores y 12 peñas, reforzando el concepto de “festival regional” con identidad propia.

Festival de Villa María 2026: Coti Sorokin se presentó en el cierre de la 58º edición del Festival Internacional de Peñas en el Anfiteatro de Villa María. (Martín Llampallas / La Voz).

El festival es un importante generador de recursos para la ciudad en general y para el municipio en particular, a partir de la renta de espacios a lo largo de un kilómetro de costanera.

Cada peña o patio de comida implicó multiplicidad de fuentes de trabajo. Al menos dos de los consultados coincidieron en que hubo más público que el año anterior. Se vieron mejoras técnicas en la puesta de los escenarios callejeros.

Este sector externo al Anfiteatro, llamado “Recorrido Peñero”, funcionó una vez más como una plataforma de visibilidad masiva. Para muchos emprendedores con productos novedosos, las ventas fueron rentables, y recuperaron la inversión del canon en pocos días. No obstante, surgieron críticas de puesteros. La queja más recurrente fue la “competencia excesiva” y que se saturó de puestos de reventa de todo tipo de artículos.

Noche de cuarteto del Festival de Peñas de Villa María 2026.  (Martín Llampayas / La Voz)

Fuera de eso, el Festival de Villa María 2026 reafirmó su potencia para ser una vidriera no solo artística, sino económica, por todo lo que genera a su alrededor, y que impacta en la ciudad y en la región.

​El 58º Festival Internacional de Peñas cerró sus puertas y dejó un escenario que osciló entre la excelente recepción de una noche exclusiva de folklore, con puntos fuertes en otras noches, y una convocatoria de público que fue alta, pero que suena “un poco menos” si se la mide con la muy alta vara dejada por ediciones anteriores, acostumbradas a un sold out anticipado. El Anfiteatro Municipal lució colmado, con todas las localidades vendidas en sus dos primeras jornadas y un “casi lleno” en las tres restantes. El balance final arroja una satisfacción oficial por el impacto económico. Como todo evento masivo, en el entorno aparecieron observaciones sobre aspectos para mejorar.Cinco noches de música y emociónEn cuanto al festival en sí, desarrollado del viernes 6 al martes 10 de febrero, comenzó con una noche calificada de “histórica”. El Anfiteatro se convirtió en una “peña gigante” con entradas agotadas, rescatando la esencia folklórica con figuras como Jorge Rojas, Luciano Pereyra, Soledad, Los Tekis y el Chaqueño Palavecino. Artistas compartiendo escenario para hacer temas a dúo marcaron los puntos más altos de emotividad y conexión con los orígenes del festival.La jerarquía artística se reiteró el domingo con una presentación “demoledora” de Fito Páez, que el mismo artista definió como uno de los mejores comienzos de gira de los últimos años. Y se sumó esa noche el magnetismo que despliega Abel Pintos cada vez que viene. También se destacó el protagonismo de los talentos locales como Fabricio Rodríguez y Emma Roach, entre otros, quienes demostraron estar a la altura del escenario mayor. La presencia de artistas villamarienses dentro de la programación central fue bien valorada.Con cinco jornadas con cielos estrellados, el clima festivo encontró algunos nubarrones en presentaciones como la de La Joaqui, que cantó con pista, habló gran parte de su show, y el desempeño coreográfico dejó gusto a poco. Todo se revirtió esa noche con el show consistente de Emanero, que además trajo como invitado a Antonio Ríos, y la energía potente que inyectaron Luck Ra y Q’Lokura.La noche del cuarteto no logró agotar entradas, algo que fue casi una fija años anteriores. Parte del público del género cordobés había estado el sábado con Q´Lokura. Este lunes, el debut solista de La Pepa Brizuela y el magnetismo de Euge Quevedo se llevaron lo mejor.El cierre internacional con Morat fue un capítulo aparte. Se hicieron dueños absolutos de la noche en cuanto a convocatoria, con un público que mostró fidelidad y fanatismo. No alcanzó para llenar el estadio, pero estuvo cerca. En vivo, el show se transitó con intensidad desde la primera a la última canción. Restricciones impuestas por la banda hicieron que no se pudiera ver ni oír completo a través de los medios que retransmitieron el resto del festival.Cifras récord e impacto económicoDesde el plano institucional, el municipio de Villa María presentó un balance optimista. Según datos oficiales, se superaron las 630 mil personas a lo largo de las 13 noches del evento, sumando el festival y el Recorrido Peñero.El impacto en la economía local fue contundente: la ocupación hotelera fue del 100% durante el festival, con un “derrame” que benefició a localidades vecinas como Pozo del Molle y Oncativo. El intendente Eduardo Accastello subrayó la “autosustentabilidad” financiera del evento, destacando que se generó empleo para cerca de dos mil personas, incluyendo personal del Anfiteatro, emprendedores y gastronomía. La participación comercial contó con más de 400 emprendedores y 12 peñas, reforzando el concepto de “festival regional” con identidad propia.El festival es un importante generador de recursos para la ciudad en general y para el municipio en particular, a partir de la renta de espacios a lo largo de un kilómetro de costanera. Cada peña o patio de comida implicó multiplicidad de fuentes de trabajo. Al menos dos de los consultados coincidieron en que hubo más público que el año anterior. Se vieron mejoras técnicas en la puesta de los escenarios callejeros.Este sector externo al Anfiteatro, llamado “Recorrido Peñero”, funcionó una vez más como una plataforma de visibilidad masiva. Para muchos emprendedores con productos novedosos, las ventas fueron rentables, y recuperaron la inversión del canon en pocos días. No obstante, surgieron críticas de puesteros. La queja más recurrente fue la “competencia excesiva” y que se saturó de puestos de reventa de todo tipo de artículos. Fuera de eso, el Festival de Villa María 2026 reafirmó su potencia para ser una vidriera no solo artística, sino económica, por todo lo que genera a su alrededor, y que impacta en la ciudad y en la región.