• 6 de febrero de 2026 20:36

Vendieron las islas de Epstein: qué pasará con el lugar donde lo acusaron de traficar a menores

Porradioplayjujuy

Dic 7, 2025

El financista multimillonario Stephen Deckoff compró las dos islas privadas de Jeffrey Epstein, Little St. James y Great St. James, en las Islas Vírgenes de EE. UU., con la intención de convertirlas en un destino turístico de clase mundial.

La adquisición, que se cerró por 60 millones de dólares, busca iniciar un nuevo capítulo para el lugar que fue el centro del abuso y tráfico sexual de mujeres jóvenes y niñas menores de edad perpetrado por Epstein y su cómplice, Ghislaine Maxwell.

Revelan fotos y videos inéditos de la casa de Jeffrey Epstein en el Caribe. (House Oversight Committee)

Detalles de la transacción

Stephen Deckoff, fundador de Black Diamond Capital Management, realizó la compra de Great St. James y Little St. James a través de su firma SD Investments. El precio de venta de 60 millones de dólares representa un fuerte descuento, dado que las dos propiedades habían sido cotizadas inicialmente en 125 millones de dólares en marzo de 2022, cifra que luego se redujo a 110 millones de dólares al no materializarse compradores.

Deckoff, quien reside en las Islas Vírgenes de EE. UU., planea desarrollar un “destino de clase mundial” y prometió que el proyecto aportará beneficios económicos a la región, respetando al mismo tiempo su belleza natural y cultura local. Los planes de remodelación incluyen la demolición de las estructuras existentes para construir un complejo turístico de lujo de cinco estrellas y 25 habitaciones. El inversor está actualmente en proceso de contratar arquitectos e ingenieros, y se proyecta que el resort podría abrir sus puertas a partir de 2025.

Revelan fotos y videos inéditos de la casa de Jeffrey Epstein en el Caribe. (House Oversight Committee)

El legado oscuro y la compensación a víctimas

Little St. James y Great St. James, ubicadas cerca de St. Thomas, estuvieron en el limbo desde la muerte de Epstein en 2019. Little St. James, la isla que Epstein compró en 1998, abarca aproximadamente 71.6 acres e incluye un helipuerto, muelle privado, dos piscinas, el complejo principal y cuatro villas para invitados, entre otras edificaciones.

La venta de las islas está intrínsecamente ligada al oscuro historial del lugar, donde numerosas mujeres jóvenes afirmaron en documentos judiciales que fueron llevadas para realizar actos sexuales con Epstein y otros hombres. Tras la muerte de Epstein, agentes del FBI allanaron la isla y confiscaron una cantidad significativa de material y pruebas físicas.

La transacción de 60 millones de dólares también tiene un propósito de reparación legal. Bajo un acuerdo de $105 millones alcanzado en diciembre anterior con el patrimonio de Epstein, el gobierno de las Islas Vírgenes de EE. UU. recibirá la mitad de las ganancias de la venta de Little St. James. Estos fondos se destinarán a establecer un fideicomiso para financiar servicios de apoyo y asesoramiento para víctimas de abuso sexual y tráfico de personas.

La imagen que más ha desconcertado a los lectores en la reciente cobertura de The New York Times sobre Jeffrey Epstein no es una fotografía de sus célebres invitados ni un documento financiero, sino una escultura

La transformación de las islas a un destino turístico de lujo representa un esfuerzo por darle una nueva imagen a la propiedad, eliminando o renovando las estructuras asociadas con el infame pasado del delincuente sexual convicto.

​El financista multimillonario Stephen Deckoff compró las dos islas privadas de Jeffrey Epstein, Little St. James y Great St. James, en las Islas Vírgenes de EE. UU., con la intención de convertirlas en un destino turístico de clase mundial. La adquisición, que se cerró por 60 millones de dólares, busca iniciar un nuevo capítulo para el lugar que fue el centro del abuso y tráfico sexual de mujeres jóvenes y niñas menores de edad perpetrado por Epstein y su cómplice, Ghislaine Maxwell.Detalles de la transacciónStephen Deckoff, fundador de Black Diamond Capital Management, realizó la compra de Great St. James y Little St. James a través de su firma SD Investments. El precio de venta de 60 millones de dólares representa un fuerte descuento, dado que las dos propiedades habían sido cotizadas inicialmente en 125 millones de dólares en marzo de 2022, cifra que luego se redujo a 110 millones de dólares al no materializarse compradores.Deckoff, quien reside en las Islas Vírgenes de EE. UU., planea desarrollar un “destino de clase mundial” y prometió que el proyecto aportará beneficios económicos a la región, respetando al mismo tiempo su belleza natural y cultura local. Los planes de remodelación incluyen la demolición de las estructuras existentes para construir un complejo turístico de lujo de cinco estrellas y 25 habitaciones. El inversor está actualmente en proceso de contratar arquitectos e ingenieros, y se proyecta que el resort podría abrir sus puertas a partir de 2025.El legado oscuro y la compensación a víctimasLittle St. James y Great St. James, ubicadas cerca de St. Thomas, estuvieron en el limbo desde la muerte de Epstein en 2019. Little St. James, la isla que Epstein compró en 1998, abarca aproximadamente 71.6 acres e incluye un helipuerto, muelle privado, dos piscinas, el complejo principal y cuatro villas para invitados, entre otras edificaciones.La venta de las islas está intrínsecamente ligada al oscuro historial del lugar, donde numerosas mujeres jóvenes afirmaron en documentos judiciales que fueron llevadas para realizar actos sexuales con Epstein y otros hombres. Tras la muerte de Epstein, agentes del FBI allanaron la isla y confiscaron una cantidad significativa de material y pruebas físicas.La transacción de 60 millones de dólares también tiene un propósito de reparación legal. Bajo un acuerdo de $105 millones alcanzado en diciembre anterior con el patrimonio de Epstein, el gobierno de las Islas Vírgenes de EE. UU. recibirá la mitad de las ganancias de la venta de Little St. James. Estos fondos se destinarán a establecer un fideicomiso para financiar servicios de apoyo y asesoramiento para víctimas de abuso sexual y tráfico de personas.La transformación de las islas a un destino turístico de lujo representa un esfuerzo por darle una nueva imagen a la propiedad, eliminando o renovando las estructuras asociadas con el infame pasado del delincuente sexual convicto.  La Voz