KIEV.– El enfrentamiento entre Ucrania y Hungría sumó un nuevo capítulo con un desplante diplomático que profundizó una crisis que mezcla energía, política y acusaciones cruzadas. El gobierno de Kiev rechazó recibir a una delegación enviada desde Budapest para inspeccionar el oleoducto Druzhba, pieza clave del suministro de petróleo ruso hacia Europa Central.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano informó que la misión no tenía carácter oficial y que no estaban previstas reuniones con autoridades del país. Según la cancillería, los integrantes del grupo serían considerados “turistas”.
Más tarde, el presidente Volodimir Zelensky respondió con ironía ante la llegada del equipo: “¿Qué hace la delegación aquí? No lo sé”.
La delegación había sido enviada por el gobierno del primer ministro Viktor Orbán con el objetivo de evaluar el estado del oleoducto, cuya interrupción se convirtió en el principal foco de la disputa entre ambos países. El ducto abastece de petróleo ruso a Hungría y Eslovaquia, y permanece fuera de servicio desde finales de enero.

Kiev sostiene que el corte responde a daños provocados por un ataque con drones rusos contra infraestructura energética el 27 de enero y que las reparaciones podrían tardar varias semanas. Budapest y Bratislava sospechan que la demora tiene motivos políticos y exigen una reanudación más rápida del suministro.

En ese contexto, el gobierno húngaro decidió enviar a Kiev al secretario de Estado Gábor Czepek para revisar la situación sobre el terreno y mantener conversaciones con autoridades energéticas ucranianas. La negativa de Kiev dejó la misión sin interlocutores oficiales y reflejó el deterioro de las relaciones entre los dos vecinos.
El episodio se suma a otra fuente de tensión que estalló días antes y que agravó el conflicto diplomático.
El 5 de marzo, autoridades húngaras interceptaron en una autopista dos vehículos blindados ucranianos que transportaban dinero desde Austria hacia Ucrania. En el operativo detuvieron a siete ciudadanos ucranianos, entre ellos un exgeneral del servicio de inteligencia, bajo sospecha de blanqueo de capitales.
Según la Administración Nacional de Impuestos y Aduanas de Hungría, los vehículos llevaban 40 millones de dólares, 35 millones de euros y nueve kilogramos de oro, un total cercano a 82 millones de dólares. Las autoridades húngaras iniciaron un proceso penal y contaron con apoyo de fuerzas antiterroristas para realizar el procedimiento.
El ministro de Relaciones Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, reclamó explicaciones a Kiev sobre el transporte de semejante cantidad de dinero en efectivo a través del país.

Ucrania rechazó las acusaciones y aseguró que los detenidos eran empleados del banco estatal Oschadbank. El canciller ucraniano, Andrii Sybiha, acusó a Budapest de haber “tomado rehenes” y de apropiarse del dinero. Kiev envió una nota diplomática en la que exigió la liberación inmediata de los ciudadanos ucranianos y pidió a la Unión Europea que se pronuncie sobre lo que considera “acciones ilegales” de Hungría.
Las autoridades ucranianas incluso recomendaron a sus ciudadanos evitar viajes a Hungría al afirmar que no podían garantizar su seguridad ante lo que calificaron como “acciones arbitrarias” por parte de Budapest.
El conflicto se produce en un momento de fuerte tensión política. Orbán bloqueó en la Unión Europea nuevas sanciones contra Rusia y un gran préstamo destinado a Ucrania, en medio de la disputa por el suministro energético.
Además, el primer ministro húngaro enfrenta un desafío electoral tras más de 16 años en el poder y se prepara para las elecciones del 12 de abril.

Mientras el flujo de petróleo por el Druzhba continúa detenido y el dinero incautado sigue bajo custodia húngara, el intercambio de acusaciones muestra que la crisis entre Kiev y Budapest se mueve ahora en varios frentes a la vez: energía, diplomacia y seguridad financiera.
Agencias Reuters y AFP
Kiev negó reuniones oficiales a funcionarios húngaros que buscaban inspeccionar el oleoducto Druzhba; la tensión crece tras la incautación de Budapest de vehículos blindados con 82 millones de dólares en efectivo y oro transportados por ciudadanos ucranianos El Mundo

