En la mañana del jueves, Lionel Scaloni oficializó la lista definitiva para la doble ventana de eliminatorias de septiembre, con una base consolidada y varios regresos, y también un foco claro en el futuro: el recambio creativo. Franco Mastantuono, Nicolás Paz, Claudio Echeverri y Valentín Carboni integran la nómina como parte de un proceso de renovación que el entrenador ya había iniciado, y que ahora procura acelerar en una zona crucial.
Los cuatro forman parte del radar del cuerpo técnico como posibles relevos generacionales para la creación de juego en la selección. Cabe destacar que, entre los volantes ofensivos, hay uno joven pero experimentado: Thiago Almada, de 24 años, que fue parte del plantel campeón en el Mundial Qatar 2022 y suma 10 partidos, cuatro goles y una asistencia en la selección mayor. El ex futbolista de Vélez, actualmente en Atlético de Madrid, atraviesa un gran momento con la camiseta celeste y blanca y logró la titularidad tras la despedida de Ángel Di María.
El más joven del grupo es Mastantuono, de 18 años cumplidos recientemente, y que debutó este año en la selección —jugó apenas seis minutos—. Su irrupción en River fue tan meteórica como cautivadora: es zurdo y técnico y posee visión ofensiva. Tras varias idas y vueltas, en este mercado llegó finalmente a Real Madrid por una cifra récord para el fútbol argentino, 45 millones de euros, y hasta fue titular en su segundo partido en el conjunto español. De los tres, es el que más expectativa genera.
“Ir a Real Madrid es una cosa gigantesca. Estamos hablando del mejor club del mundo o de uno de los mejores clubes del mundo. Es un paso enorme para él”, había señalado Scaloni en la última fecha de la eliminatoria, antes de que se confirmara el pase. “Lo que hemos hablado con él es que, si sigue así, con esa cabeza, con esas ganas de aprender, seguramente le irá bien. Tenemos que ayudarlo entre todos para que sea todavía mejor”, señaló el director técnico.
Otro jugador que se ha vinculado con el equipo blanco, Nico Paz, volante ofensivo de 20 años, es una de las principales apuestas del entrenador. Nacido en Santa Cruz de Tenerife, España, e hijo del exdefensor Pablo Paz, fue convocado por primera vez en 2024 —hizo una asistencia en su debut— y este año afrontó un partido como titular.
También zurdo, de buen porte físico (1,86 metros) y técnica depurada, se caracteriza por su capacidad para llegar al área y su remate de media distancia. En Como, de Italia, donde está luego de que el club del norte comprara 50% de su pase —aunque la entidad merengue mantiene una cláusula para poder reincorporarlo pagando una suma menor—, se convirtió en una pieza clave. Con Cesc Fàbregas como entrenador, acumula 37 encuentros, 7 tantos y 10 pases-gol.
Recientemente prefirió quedarse en el conjunto de la Serie A que volver a Real Madrid, en el que correría de atrás, especialmente tras la llegada de Mastantuono. Incluso, medios españoles informan que el propio Lionel Scaloni le recomendó quedarse en Italia. Paz dejó en claro cuál es hoy su prioridad: llegar en plenitud a la próxima Copa del Mundo. “Ahora mismo mi sueño es jugar el siguiente Mundial, el año que viene, y estoy trabajando todos los días para conseguirlo. Para eso hay que hacerlo bien en el club. Quiero hacerlo lo mejor posible en Como. Es un año crucial y estoy muy ilusionado“, reflexionó el pasado 8 de agosto en diálogo con la Cadena SER.
Echeverri, en cambio, aún no debutó en la selección mayor, pero suma casi 50 partidos en los equipos juveniles albicelestes, incluso en los últimos Juegos Olímpicos. Con 19 años, también surgido en River, recientemente llegó a Bayer Leverkusen, en préstamo desde Manchester City. Con más de 52 presencias en la primera división, tuvó minutos en el último encuentro del cuadro alemán, la derrota por 2-1 a manos de Hoffenheim que resultó su estreno en la Bundesliga.
Su dinámica, su visión de juego y su capacidad de desequilibrio lo convirtieron en uno de los nombres fuertes del recambio, desde que recién empezaba en River.
Con 20 años aparece Carboni, que presenta un recorrido más largo en la élite europea: surgido de las divisiones inferiores de Lanús (no llegó a debutar en la primera), utiliz su segunda nacionalidad —italiana— para pasar a Catania y luego a Inter. Más tarde estuvo en Monza y Olympique Marseille, y actualmente se encuentra en Genoa, hasta que el año que viene vuelva a Inter. En el cuadro genovés jugó dos partidos y anotó un gol.
Zurdo, elegante y de buen panorama, participó en el Mundial Sub 20 y ya debutó en la selección mayor, en la que registra, con apenas tres partidos, un título de campeón: la Copa América Estados Unidos 2024. Es uno de los jugadores de mayor proyección internacional, y su perfil mixto, que le permite actuar como interno o como mediapunta, le da margen de adaptación a distintos esquemas.
En el reciente Mundial de Clubes jugó por Inter (antes de pasar a Genoa), luego de una rotura de ligamentos que lo alejó de las canchas a fines del año pasado, cuando estaba en Olympique. Ya está listo para volver a la selección.

La presencia de estos cuatro talentos en la convocatoria para esta ventana, en la que Argentina recibirá el próximo jueves a Venezuela y visitará a Ecuador el martes 9, va en línea con una idea que Scaloni ha sostenido desde su asunción: incorporar jóvenes a la dinámica del grupo mayor para acelerar su adaptación al contexto competitivo de la selección. En la práctica, responde también a una necesidad: la eventual salida de Lionel Messi obliga a anticipar respuestas. En ese escenario, la aparición de creativos capaces de asumir el peso del juego se vuelve prioritaria.
Los compromisos de septiembre será oportunidades de evaluar su evolución, aunque es poco factible que todos tengan minutos en la cancha. El objetivo, según explican desde el entorno del cuerpo técnico, es integrarlos gradualmente, ofrecerles roce con los campeones del mundo y analizar su respuesta tanto en los entrenamientos como en la convivencia.
A diferencia de otras generaciones, la actual camada de jóvenes llega con cierta cantidad de minutos y citaciones a la selección argentina, pero también con más exposición y una exigencia más precoz. El desafío, para ella y para el cuerpo técnico, es convertir esa expectativa en rendimiento sostenido. Por lo pronto, la convocatoria es una señal: el futuro ya comenzó.
Más allá del interés deportivo y del seguimiento al grupo de jóvenes, el primer encuentro, con Venezuela, tendrá una carga especial: será, según anticipó el propio capitán, el último partido de Messi como local por eliminatorias. A los 38 años, el 10 continúa siendo el eje del equipo y la referencia que guía a las nuevas generaciones. La transición ya está en marcha.
La mayoría aún no tuvo minutos en la equipo mayor albiceleste, pero Lionel Scaloni los proyecta como las apuestas en la conducción del equipo Fútbol

