Frutas y verduras que hablan, gesticulan y corrigen cómo las cocinás y conservás se convirtieron en uno de los formatos virales más vistos en TikTok e Instagram.
Gracias a herramientas de inteligencia artificial (IA), alimentos como tomates, frutillas o paltas aparecen con ojos y boca para explicar recetas, advertir errores o, directamente, “retar” a los usuarios.
El fenómeno, que comenzó como una curiosidad técnica, hoy acumula millones de reproducciones y se consolida como una de las tendencias de contenido generado con IA más populares en redes sociales.
Cómo funcionan los videos virales de IA
Los clips utilizan aplicaciones de animación y síntesis de voz que permiten dar rasgos humanos a objetos cotidianos.
Mediante técnicas de antropomorfización (asignar características humanas a elementos no humanos), los creadores transforman alimentos en personajes con personalidad propia.
En los videos más compartidos, un tomate puede advertir que no debe guardarse en la heladera, una frutilla puede explicar cómo lavarla correctamente, una cebolla puede quejarse si la cortan “mal”, un brócoli explicar cómo debe cocinarse o la advertencia de un pollo si lo lavan antes de cocinar.
El resultado combina humor, consejos de cocina y un toque de absurdo que favorece la viralización.
Por qué conectan con el público
Especialistas en comunicación digital señalan que el atractivo radica en mezclar lo cotidiano con lo inesperado.
Ver a una palta “ofendida” porque la aplastan antes de tiempo o a una pasta que exige ser cocinada al dente genera sorpresa y entretenimiento inmediato.
Esa combinación de contenido educativo ligero y formato humorístico facilita la interacción, los comentarios y las compartidas, claves en el algoritmo de plataformas como TikTok.
Además, el uso de inteligencia artificial en redes sociales despierta curiosidad sobre cómo se produce el contenido, lo que amplifica su difusión.
¿Son confiables los consejos?
Aunque muchos videos incluyen recomendaciones reales sobre conservación y manipulación de alimentos, especialistas en seguridad alimentaria advierten que no todos los consejos son precisos.
Al priorizar el impacto visual y el humor, algunos contenidos pueden simplificar en exceso o difundir prácticas incorrectas, como almacenar productos en condiciones inadecuadas.
Por eso recomiendan contrastar la información con fuentes confiables cuando se trate de higiene o seguridad alimentaria.

El avance del contenido generado con IA
La tendencia refleja cómo la inteligencia artificial está transformando la producción de contenido digital.
Animar objetos con voz y expresiones ya no requiere conocimientos técnicos avanzados, lo que democratiza la creación y multiplica los formatos virales.
Al mismo tiempo, el crecimiento del contenido generado con IA plantea desafíos sobre la calidad de la información que circula y la responsabilidad de creadores y plataformas.
No sólo con las frutas y verduras
El recurso técnico detrás de estos videos ya empezó a expandirse más allá de frutas y verduras. Las mismas aplicaciones de animación y síntesis de voz que permiten dar rasgos humanos a objetos cotidianos se están usando ahora para antropomorfizar músculos del cuerpo, órganos y productos de cuidado personal, como cremas, sérums o protectores solares.
Así, un bíceps puede “quejarse” por el sedentarismo, un abdominal puede pedir descanso o una crema facial puede explicar (con tono irónico) cómo y cuándo aplicarse. La lógica es la misma: combinar humor, inteligencia artificial y mensajes prácticos en formatos breves que resultan fáciles de consumir y altamente compartibles en redes sociales.
Frutas y verduras que hablan, gesticulan y corrigen cómo las cocinás y conservás se convirtieron en uno de los formatos virales más vistos en TikTok e Instagram. Gracias a herramientas de inteligencia artificial (IA), alimentos como tomates, frutillas o paltas aparecen con ojos y boca para explicar recetas, advertir errores o, directamente, “retar” a los usuarios.El fenómeno, que comenzó como una curiosidad técnica, hoy acumula millones de reproducciones y se consolida como una de las tendencias de contenido generado con IA más populares en redes sociales.Cómo funcionan los videos virales de IALos clips utilizan aplicaciones de animación y síntesis de voz que permiten dar rasgos humanos a objetos cotidianos.Mediante técnicas de antropomorfización (asignar características humanas a elementos no humanos), los creadores transforman alimentos en personajes con personalidad propia.En los videos más compartidos, un tomate puede advertir que no debe guardarse en la heladera, una frutilla puede explicar cómo lavarla correctamente, una cebolla puede quejarse si la cortan “mal”, un brócoli explicar cómo debe cocinarse o la advertencia de un pollo si lo lavan antes de cocinar. El resultado combina humor, consejos de cocina y un toque de absurdo que favorece la viralización.Por qué conectan con el públicoEspecialistas en comunicación digital señalan que el atractivo radica en mezclar lo cotidiano con lo inesperado.Ver a una palta “ofendida” porque la aplastan antes de tiempo o a una pasta que exige ser cocinada al dente genera sorpresa y entretenimiento inmediato.Esa combinación de contenido educativo ligero y formato humorístico facilita la interacción, los comentarios y las compartidas, claves en el algoritmo de plataformas como TikTok.Además, el uso de inteligencia artificial en redes sociales despierta curiosidad sobre cómo se produce el contenido, lo que amplifica su difusión.¿Son confiables los consejos?Aunque muchos videos incluyen recomendaciones reales sobre conservación y manipulación de alimentos, especialistas en seguridad alimentaria advierten que no todos los consejos son precisos.Al priorizar el impacto visual y el humor, algunos contenidos pueden simplificar en exceso o difundir prácticas incorrectas, como almacenar productos en condiciones inadecuadas.Por eso recomiendan contrastar la información con fuentes confiables cuando se trate de higiene o seguridad alimentaria.El avance del contenido generado con IALa tendencia refleja cómo la inteligencia artificial está transformando la producción de contenido digital.Animar objetos con voz y expresiones ya no requiere conocimientos técnicos avanzados, lo que democratiza la creación y multiplica los formatos virales.Al mismo tiempo, el crecimiento del contenido generado con IA plantea desafíos sobre la calidad de la información que circula y la responsabilidad de creadores y plataformas.No sólo con las frutas y verdurasEl recurso técnico detrás de estos videos ya empezó a expandirse más allá de frutas y verduras. Las mismas aplicaciones de animación y síntesis de voz que permiten dar rasgos humanos a objetos cotidianos se están usando ahora para antropomorfizar músculos del cuerpo, órganos y productos de cuidado personal, como cremas, sérums o protectores solares. Así, un bíceps puede “quejarse” por el sedentarismo, un abdominal puede pedir descanso o una crema facial puede explicar (con tono irónico) cómo y cuándo aplicarse. La lógica es la misma: combinar humor, inteligencia artificial y mensajes prácticos en formatos breves que resultan fáciles de consumir y altamente compartibles en redes sociales.

