“Soy muchas mujeres en una sola”, dice Loy Carrizo cuando intenta definirse. Y no es una frase al pasar. En su relato conviven la artista, la compositora, la intérprete y, antes que nada, la madre. “Creo que mi profesión favorita es ser mamá”, confiesa, al hablar de Octavio, su hijo, a quien define como un descubrimiento que transformó su vida hace ocho años.
Nacida en Catamarca, Carrizo encontró en la música una forma de decir quién es. “En mis canciones le canto al amor, al desamor, a mi tierra. He sabido interpretarme a mí misma para poder expresar lo que soy”, explica. La música, para ella, no es un trabajo: es una necesidad. “Es una forma de vida, una necesidad de expresión”.

Sus primeros pasos fueron tempranos. Empezó a cantar desde muy chica y a los once años inició el estudio formal del canto. A ese primer maestro le agradece hasta hoy las herramientas y la disciplina que marcaron su camino. “Desde ese momento no paré nunca más. Si me preguntás si hubo algún día en el que no haya cantado, creo que no”, asegura.
La necesidad de decir la llevó, con el tiempo, a escribir. Antes fueron poemas, lecturas compartidas con su abuelo, libros de poesía y referentes como Alfonsina Storni. Después llegó la canción. “Recuerdos” fue la primera: nació de un desamor adolescente y abrió una puerta que ya no se cerró. “Sentía un fuego adentro, algo que tenía que salir”, rememora. El desafío mayor fue animarse a cantar sus propias canciones en público. “Subirse al escenario y decir ‘esto es mío’ es fuerte, pero también muy liberador”.

Carrizo no reniega de la interpretación de obras ajenas. Al contrario: la asume con profundo respeto. Investiga, indaga en la historia del autor y de la canción, y recién entonces la lleva a su propio universo. “Me gustan los dos roles, el de cantante y el de autora. Ambos me representan”.
En su recorrido, la familia fue un sostén clave. Sus padres y abuelos acompañaron desde el amor y la exigencia. “Nunca desde el desinterés. Siempre desde la responsabilidad y la enseñanza”, subraya. También reconoce las dificultades de abrirse camino como mujer dentro del folklore, un ámbito históricamente dominado por varones. “Es un camino difícil, pero muy personal. Lo hago con convicción y respeto”.

La revelación en Jesús María
Uno de los momentos más significativos de su carrera llegó cuando su voz trascendió el ámbito local y se proyectó a nivel nacional al recibir el premio Revelación en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María, en el año 2023, marcando un antes y un después. “No estaba preparada para vivir algo así. Después de eso empecé a pensar el proyecto Loy con otra cabeza”, admite. La experiencia le enseñó a darle mayor estructura a su carrera y a confiar en el tiempo de los procesos.
Hoy, a los 35 años, Carrizo se muestra abierta al aprendizaje constante. Viaja, lee, escucha y observa. Entre sus nuevos desafíos aparece una faceta emprendedora: Tienda Loy, un proyecto de merchandising con frases de sus canciones que se traduce en remeras, gorros y otros objetos, desarrollados junto al diseñador David Velardez. En lo musical, prepara un nuevo disco con canciones inéditas, cuya presentación proyecta para los próximos meses.

Cuando piensa en el futuro, sus sueños combinan lo personal y lo artístico. Desea compartir escenarios y viajes con su hijo, y seguir llegando al corazón del público. “Sueño con que la gente elija mi voz para acompañar sus momentos. Eso me parece algo muy bonito”, dice. Y en esa búsqueda, fiel a su esencia, Loy Carrizo sigue cantando como quien ofrece un regalo: con la certeza de que la música, cuando es verdadera, siempre encuentra destino.
Show en vivo
El próximo 14 de marzo a las 21:30, Loy Carrizo se presenta en el cine Molise de Jesús María. El show será un especial por el mes de la mujer que organiza Farmacia Daniotti. Las entradas son gratuitas y se retiran de forma física por la casa central de la farmacia, ubicada en Vicente Agüero 336, Jesús María.
“Soy muchas mujeres en una sola”, dice Loy Carrizo cuando intenta definirse. Y no es una frase al pasar. En su relato conviven la artista, la compositora, la intérprete y, antes que nada, la madre. “Creo que mi profesión favorita es ser mamá”, confiesa, al hablar de Octavio, su hijo, a quien define como un descubrimiento que transformó su vida hace ocho años.Nacida en Catamarca, Carrizo encontró en la música una forma de decir quién es. “En mis canciones le canto al amor, al desamor, a mi tierra. He sabido interpretarme a mí misma para poder expresar lo que soy”, explica. La música, para ella, no es un trabajo: es una necesidad. “Es una forma de vida, una necesidad de expresión”.Sus primeros pasos fueron tempranos. Empezó a cantar desde muy chica y a los once años inició el estudio formal del canto. A ese primer maestro le agradece hasta hoy las herramientas y la disciplina que marcaron su camino. “Desde ese momento no paré nunca más. Si me preguntás si hubo algún día en el que no haya cantado, creo que no”, asegura.La necesidad de decir la llevó, con el tiempo, a escribir. Antes fueron poemas, lecturas compartidas con su abuelo, libros de poesía y referentes como Alfonsina Storni. Después llegó la canción. “Recuerdos” fue la primera: nació de un desamor adolescente y abrió una puerta que ya no se cerró. “Sentía un fuego adentro, algo que tenía que salir”, rememora. El desafío mayor fue animarse a cantar sus propias canciones en público. “Subirse al escenario y decir ‘esto es mío’ es fuerte, pero también muy liberador”.Carrizo no reniega de la interpretación de obras ajenas. Al contrario: la asume con profundo respeto. Investiga, indaga en la historia del autor y de la canción, y recién entonces la lleva a su propio universo. “Me gustan los dos roles, el de cantante y el de autora. Ambos me representan”.En su recorrido, la familia fue un sostén clave. Sus padres y abuelos acompañaron desde el amor y la exigencia. “Nunca desde el desinterés. Siempre desde la responsabilidad y la enseñanza”, subraya. También reconoce las dificultades de abrirse camino como mujer dentro del folklore, un ámbito históricamente dominado por varones. “Es un camino difícil, pero muy personal. Lo hago con convicción y respeto”.La revelación en Jesús MaríaUno de los momentos más significativos de su carrera llegó cuando su voz trascendió el ámbito local y se proyectó a nivel nacional al recibir el premio Revelación en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María, en el año 2023, marcando un antes y un después. “No estaba preparada para vivir algo así. Después de eso empecé a pensar el proyecto Loy con otra cabeza”, admite. La experiencia le enseñó a darle mayor estructura a su carrera y a confiar en el tiempo de los procesos.Hoy, a los 35 años, Carrizo se muestra abierta al aprendizaje constante. Viaja, lee, escucha y observa. Entre sus nuevos desafíos aparece una faceta emprendedora: Tienda Loy, un proyecto de merchandising con frases de sus canciones que se traduce en remeras, gorros y otros objetos, desarrollados junto al diseñador David Velardez. En lo musical, prepara un nuevo disco con canciones inéditas, cuya presentación proyecta para los próximos meses.Cuando piensa en el futuro, sus sueños combinan lo personal y lo artístico. Desea compartir escenarios y viajes con su hijo, y seguir llegando al corazón del público. “Sueño con que la gente elija mi voz para acompañar sus momentos. Eso me parece algo muy bonito”, dice. Y en esa búsqueda, fiel a su esencia, Loy Carrizo sigue cantando como quien ofrece un regalo: con la certeza de que la música, cuando es verdadera, siempre encuentra destino.Show en vivoEl próximo 14 de marzo a las 21:30, Loy Carrizo se presenta en el cine Molise de Jesús María. El show será un especial por el mes de la mujer que organiza Farmacia Daniotti. Las entradas son gratuitas y se retiran de forma física por la casa central de la farmacia, ubicada en Vicente Agüero 336, Jesús María.

