“Esto es lo que entregaron hoy, 20 de mayo, 115.600″. El que habla es Juan Pablo Beacon, quien supo ser uno de los hombres de confianza del tesorero de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Pablo Toviggino. Sobre la mesa hay una decena de fajos de 10.000 dólares. La secuencia termina casi diez minutos más tarde: “Así mismo lo llevo ya, inmediatamente, a la oficina”. El video, al que accedió LA NACION a través de una fuente con conocimiento de la operatoria, expone la ruta del dinero de la AFA. Los protagonistas de la trama registraban cada paso hasta llegar al destino final. Era un mecanismo para prevenir traiciones o desvíos.
El circuito, a plena luz del día, arrancaba en financieras de la city porteña y terminaba en un domicilio vinculado a Toviggino. El delivery se hacía en cajas de vino, bolsas, o mochilas, según revelan las fotos y videos obtenidos por este medio. Se sospecha que ese dinero provenía de los desvíos de la AFA.
Los billetes (pesos o dólares) partían desde al menos dos financieras ubicadas en la avenida Corrientes 327 y 456. Luego había una parada intermedia en Lavalle 1718, donde trabajaban, al menos durante 2021 y 2022, Beacon, y uno de sus laderos, Cristian Brian Prendes, quien oficiaba como “secretario” o “cadete” encargado de varios mandados y terminó como vocal del Comité Ejecutivo de la AFA. Allí se hacía el recuento y salían los paquetes rumbo a Montevideo y Quintana. “Llevale a PT a Montevideo”, o “llevale a Pablo a Montevideo”, son algunas de las instrucciones que presuntamente aludían a Toviggino, según el testimonio de una fuente con conocimiento del movimiento de fondos y la documentación.
LA NACION consultó a Toviggino sobre las nuevas pruebas, pero al momento de la publicación de este artículo no respondió. La AFA tampoco decidió contestar las preguntas a través de sus voceros. Este medio procuró contactar a Beacon, sin éxito, a través de tres vías distintas. Y un interlocutor de Prendes sostuvo que él “sólo cumplía órdenes”.

Los registros de la operatoria, con fotos y videos, se sucedieron cuando empezó a faltar dinero y los engranajes de este mecanismo buscaban resguardarse.
En un video de casi diez minutos, Beacon muestra el conteo de los billetes para certificar la cantidad de dólares que le habían llegado. Son escenas similares a las que se vieron en “La Rosadita”, la financiera de Puerto Madero donde se contaba el dinero de Lázaro Báez. En el medio le sirven un café y la grabación continúa hasta que encinta un sobre de papel madera. Al final le hace una marca específica con una birome negra y vuelve a encintar para resguardar ese “código interno”. “Queda la marca, así mismo lo llevo inmediatamente a la oficina”, dice mirando a la cámara. No aclara dónde estaba ni a quién le entregaría los US$115.600 que había contado. Sin embargo, otras imágenes a las que accedió LA NACION, demuestran que estaba en su propia oficina, en Lavalle al 1700, y que el dinero fue enviado ese mismo día a un domicilio vinculado a Toviggino.

No es una secuencia aislada. Esa semana se habían movilizado más de US$800.000. Beacon lo dejó por escrito: “Saldo al 16/5: 235K. Ingreso el 17/5 y 18/5: 598 (92% de 650K). Saldo al 19/5: 833 K. Entregado el 19/5 y el 20/5: 265.600. Saldo al 20/5: 567.400. (Quedan como objetivo para el martes: 234.400 (350 – 115.600 q entregue hoy 20/5)”.
La instrucción revela otro dato sobre el mecanismo: de los US$650.000 recibidos entre el 17 y 18 de mayo, quedaba en el camino una comisión del 8% para las “cuevas” de la city.

Los registros, con cajas y bolsos repletos de dólares y pesos, se retrotraen al menos hasta 2021, de acuerdo a la documentación a la que accedió LA NACION. En algunas ocasiones, el dinero pasaba por las oficinas de la calle Lavalle. Se trata de una zona muy transitada de ciudad de Buenos Aires. Está a menos de 100 metros de la avenida Callao, a tres cuadras de Córdoba y a cuatro de los Tribunales.
Prendes recibía los paquetes en la calle luego de cotejar su identidad. Tras el escándalo, le dijo a sus allegados que estaba subordinado a Beacon, que había acudido a él en Viedma (donde ambos se conocieron) para buscar trabajo, y que al cabo de unos años lo siguió hasta Buenos Aires. “Elegí mal mi jefe”, le escuchó decir la fuente contactada por LA NACION.
En esa dirección (Lavalle 1718 4°C) declaró domicilio comercial Recomi, de la que Beacon se convirtió en su principal beneficiario en junio de 2022. La sociedad le emitió una factura a la entidad presidida por Claudio “Chiqui” Tapia por “servicio de asesoramiento”. Según los documentos que obtuvo este diario y que cotejó con fuentes fiscales, la primera factura fue el 8 de agosto de ese año, por $544.500, y la segunda, del 5 de septiembre siguiente, tenía el mismo monto. “Servicio de asesoramiento”, escribió en el detalle.

Los dólares podían ser trasladados hasta en cajas de vino, un método que ayudaba a disipar sospechas en la calle, según confirmó la fuente que participó de la operatoria. En una de las imágenes se observa una caja con once fajos de billetes de 100 dólares.

La operatoria coincide, al menos de manera temporal, con la intervención de varias “intermediarias” que recaudaban los ingresos de la AFA en el exterior y luego desviaban el dinero a empresas “fantasma”. Una de las firmas recaudadoras fue Odeoma Gestión SL, radicada en Madrid y vinculada a Marcelo Fabián Ramón Saracco, oriundo de Santiago del Estero y cercano a Toviggino. Ese empresario también movió los hilos de Q22 y de Stratega Consulting. En diciembre de 2021, el rol de “agente comercial” de la AFA lo ocupó TourProdEnter, la empresa de Javier Faroni y su mujer Erica Gillette. LA NACION reveló que desde las cuentas de esa empresa desvió casi US$55 millones de dólares a al menos nueve empresas radicadas en Miami.
Según surge de la documentación bancaria y testimonios que recabó LA NACION, la operatoria incluyó la emisión de facturas apócrifas por ”logística” y otros supuestos servicios que jamás proveyeron a la entidad de la calle Viamonte.
El dinero aterrizaba en Buenos Aires de la mano de un grupo de financistas que todavía siguen en las sombras. Y desde la city comenzaba el delivery por la ciudad.
No siempre eran dólares. La operatoria también incluía pesos o el cambio de la divisa norteamericana a la moneda local. En otra foto identificada como “20210521″, en alusión al 21 de mayo de 2021, se ven fajos de 100 pesos. En la faja se puede leer “19 de mayo- Casa Central”.

Los dólares también aparecían desplegados arriba de una superficie negra, similar a la del armario de la oficina de la calle Lavalle, que, según la fuente con conocimiento de la operatoria, funcionó como uno de los puntos de recepción. Uno de los videos muestra el interior de esa oficina, con dos escritorios en un cuarto, otras dos oficinas separadas, y una “B” en una pared.
En otra de las fotos obtenidas por LA NACION se pueden ver 39 fajos divididos en cuatro bloques. Dos de ellos tienen escrito en un papel amarillo que lleva escrito “C.C.”. Al costado quedaron otros billetes, que se encuentran doblados y agrupados con una gomita. Sólo se ven billetes de US$100. Si los fajos tenían US$10.000, tal como contabilizó Beacon en el video grabado y se repitiera esa lógica, el monto acumulado en esa foto ascendería a 390.000 dólares.

Un robo que aumentó la desconfianza
En abril de 2021, la maniobra tuvo un cimbronazo. Beacon habría sufrido un robo en la esquina de Parera y Quintana, en el barrio de Recoleta, cuando trasladaba dinero junto a otro de sus laderos, Carlos Bruno Seguel. ¿Fue al voleo o alguien aportó un dato? De acuerdo a la documentación analizada, los protagonistas terminaron en la comisaría y el episodio quedó registrado en un expediente judicial. A partir de ese momento, aumentó la desconfianza y se repitieron los registros con el dinero.
El dinero también se trasladaba en bolsas para facilitar su logística. En una de las imágenes se pueden contabilizar al menos once fajos de dólares. Todos de US$100.

Las bolsas cambiaban a mochilas cuando aumentaba el peso. Una fuente que dialogó con LA NACION relató una presunta secuencia a la que ubicó temporalmente entre el 7 y el 9 de noviembre de 2021. Una foto muestra el dinero, el soporte de color negro donde se apoya el bolso y el piso de madera de la oficina de la calle Lavalle.

El 7 de noviembre, en horas de la tarde, tal como describe la documentación a la que tuvo acceso este diario, llegó un mensaje concreto: entre las 13:30 y 14:30 iban a llegar “870″. La foto de la mochila con los dólares está fechada el 8 de noviembre de 2021. En su interior se pueden ver los fajos de US$50 mil. El “valijero” tenía la orden de custodiar el dinero hasta entregarlo en “Montevideo” el 9 de noviembre.
Los bolsos y las cajas se sucedieron al menos hasta 2022. Pero todo indica que continuaron, con otros protagonistas. La relación entre Beacon y Toviggino se quebró a mediados del año pasado. Los documentos y los testimonios indican que hubo acusaciones cruzadas antes de esa crisis. Siempre por dinero. Lo que parecía una lealtad extrema se transformó en traición.
LA NACION accedió a documentación e imágenes que comprometen a Juan Pablo Beacon, quien era mano derecha de Pablo Toviggino; las oficinas adonde llevaban la plata y las coincidencias con los desvíos registrados en la causa judicial Política

