• 7 de abril de 2026 09:54

Historias de mujeres que se arrepienten de ser madres, pero aman a sus hijos: “Una trampa”

Porradioplayjujuy

Abr 7, 2026

Carmen adora a su hijo de 10 años, pero si pudiera retroceder en el tiempo, dice que jamás se habría convertido en madre. “La maternidad me arrebató la salud, el tiempo, el dinero, la fuerza y el cuerpo”, afirma. “El precio es demasiado alto y las consecuencias son permanentes”.

Esta maestra, de unos 40 años, forma parte de una comunidad no tan visible de mujeres que se arrepienten de ser madres. Es un arrepentimiento que rara vez se expresa abiertamente. Las mujeres que me contactaron solo accedieron a hablar de sus sentimientos bajo condición de anonimato, por temor a ser juzgadas duramente y porque sus familias no lo saben. Carmen expresó tímidamente su arrepentimiento en un foro general de madres hace unos años y cuenta que, si bien algunas personas fueron comprensivas, otras reaccionaron como si fuera “un monstruo”.

La presión extrema y el sacrificio que puede implicar la maternidad se ponen de manifiesto en la película If I Had Legs I’d Kick You (Si tuviera piernas, te patearía), que este año estuvo nominada a un Oscar. La actriz Rose Byrne ofrece una interpretación visceral de una madre agotada que se siente sola en su lucha por satisfacer las necesidades de su hija y mantener a flote la estructura de la vida familiar.

Rose Byrne interpreta a Linda, una madre que se desmorona bajo el estrés mientras intenta cuidar a su hija, que padece una enfermedad crónica

Carmen se identifica con los temas de la película. “La maternidad es un trabajo interminable que hacés incluso cuando no querés, porque una personita depende de ti”, dice. “Sentís que estás en una trampa de la que no podés escapar”.

Carmen es totalmente sincera sobre lo “devastador” que le resulta ser madre. Pero hay una alegría palpable en su voz cuando le pregunto por su hijo, Teo, cuyo nombre hemos cambiado. “Teo no tiene nada que ver con mi arrepentimiento; es un niño fantástico y adorable, y lo amo con locura”, expresa Carmen. “Daría mi vida por él sin dudarlo. Es amable, tranquilo y un estudiante brillante”.

No es falta de amor

La psicoterapeuta Anna Mathur señala: “A menudo, cuando las mujeres se sienten lo suficientemente seguras como para hablar sobre el arrepentimiento maternal, lo que surge no es la falta de amor, sino una sensación de aislamiento, agotamiento o pérdida de identidad”.

Para Carmen, quien se describe a sí misma como perfeccionista, la responsabilidad de criar a “un buen ciudadano, una persona buena y feliz” es una carga muy pesada. Carmen se prometió a sí misma que Teo nunca se sentiría como ella se sintió de niña. La madre relató que proviene de un entorno pobre y disfuncional, “donde la violencia era el lenguaje predominante” y nunca se sintió amada. Al principio, ser madre era “una alegría”, afirma. Teo dormía bien y ella disfrutaba de los días que pasaba cuidando a su bebé durante su baja por maternidad.

Pero todo cambió cuando su hijo comenzó a mostrar serios retrasos en el desarrollo y “cada momento cotidiano se convirtió en un caso de observación y preocupación”, dice. “Me sentía tan culpable”, señala, “y me preocupaba que su vida se convirtiera en una lucha”. Finalmente, a Teo no le diagnosticaron las afecciones que Carmen temía y ahora está bien, pero ella dice que el estrés y la preocupación constante le generaron una enfermedad autoinmune.

El grupo de Facebook

La socióloga israelí Orna Donath, autora de Arrepentirse de la maternidad: Un estudio afirma que vincular el arrepentimiento materno con una crianza poco afectuosa y negligente es una suposición errónea.

Donath entrevistó a 23 madres, quienes enfatizaron la diferencia entre su arrepentimiento por la maternidad y sus sentimientos hacia sus hijos. Varias se sentían defraudadas por la maternidad, ya que la realidad no se ajustaba a la versión idealizada que la sociedad les había vendido. “Me arrepiento de haber tenido hijos y de haberme convertido en madre, pero amo a los hijos que tengo… No querría que no estuvieran aquí, simplemente no quiero ser madre”, explica una participante del estudio, madre de dos adolescentes.

Las exigencias de la maternidad

Los pocos datos disponibles sugieren que este sentimiento no es infrecuente. Un estudio realizado en Polonia en 2023 estimó que entre el 5% y el 14% de las parejas se arrepienten de haber tenido hijos y optarían por no tenerlos si pudieran volver atrás. Si bien las madres no suelen hablar abiertamente sobre su arrepentimiento, encuentran apoyo en línea.

Carmen se dio cuenta de que no estaba sola cuando se unió al grupo de Facebook Me arrepiento de haber tenido hijos, que cuenta con 96.000 miembros de todo el mundo. “La maternidad está llena de momentos preciosos, pero no compensan la libertad que podría haber tenido”, le cuenta a la BBC una madre del grupo residente en Australia con una niña de 5 años. “Cuando estoy con mi hijo llevo bien mi máscara”, señala, “pero cuando ya está en la cama y mi marido y yo tenemos ese breve tiempo de calidad juntos, me quito la máscara y prefiero estar sola”.

Tener una hija implica dificultades económicas, agrega, y todas sus metas y ambiciones -viajar, montar un negocio y crear una cartera de inversiones- quedaron relegadas. “Perdí toda motivación para cualquier cosa”, dice, “excepto para intentar criar a una persona decente en este mundo tan caótico”.

Muchas madres que se arrepienten de la maternidad aclaran que eso no afecta el profundo amor hacia sus hijos

Otra mujer, residente en Reino Unido, afirma sentirse “menospreciada” cuando la gente da por sentado que una madre infeliz sufre depresión posparto. “La gente se siente más cómoda etiquetándolo así; mis hijos ya son adultos y yo aún lamento la vida que no pude tener. “Ahora me preocupa cuidar de mis futuros nietos; las tareas de cuidado nunca terminan”.

El grupo de Facebook Me arrepiento de haber tenido hijos se creó en 2007 y su contenido proviene directamente de padres —en su mayoría mujeres— que envían sus historias por mensaje privado, para que sean luego publicadas de forma anónima. La moderadora del grupo, Gianina, de 44 años, científica que trabaja en un laboratorio de Estados Unidos, indica: “El objetivo nunca fue avergonzar a los padres ni promover un estilo de vida en particular”.

“Se trata más bien de documentar un fenómeno cultural que no suele tener cabida en las conversaciones comunes”, explica. “La comunidad es grande y activa porque muchas personas están lidiando en silencio con sentimientos que les dijeron que no debían tener”. Gianina tenía dudas sobre tener hijos y, según cuenta, leer historias en el foro influyó en su decisión de no tenerlos.

Actualmente, los jóvenes adultos abordan la cuestión de la maternidad y paternidad de forma muy diferente a las generaciones mayores, señala Margaret O’Connor, consejera y psicoterapeuta irlandesa especializada en ayudar a las personas a decidir si ser padres. “Hay mucha más conciencia de que es una elección”, afirma O’Connor. “No es algo que se deba hacer automáticamente. Tengo mujeres de entre 20 y 30 años que saben que quieren tener hijos, pero aún les preocupan los desafíos y buscan apoyo para afrontarlos”.

Es difícil identificar las señales de alerta que podrían indicar que una mujer se arrepentirá de su decisión de ser madre, advierte O’Connor, porque la experiencia de cada persona es única. “Debés estar lo más segura posible de esta gran decisión y tomarla por tus propias razones, en lugar de elegirla por la presión de tu pareja o tus padres”, opina.

O’Connor también advierte sobre el peligro de creer ciegamente en la idea de que todos te ayudarán. “El mensaje que solemos recibir es: ‘Estaremos aquí para cuidar al bebé’, pero a menudo no es así; es tu bebé y serás responsable por él”, precisa. O’Connor explica que es completamente normal que los padres sientan arrepentimiento, dada la magnitud y la exigencia de este rol.

¿Un sentimiento temporal o permanente?

La experta sugiere acudir a terapia para intentar llegar a la raíz de ese arrepentimiento y hablar “en un espacio seguro donde nadie te juzgue”. El arrepentimiento materno no siempre es reversible “de forma clara o total”, señala Mathur.

“Para algunas mujeres, esos sentimientos de arrepentimiento se suavizan o cambian significativamente con apoyo, descanso, tiempo y una modificación de circunstancias”, dice. “Pero para otras, algunos aspectos de ese sentimiento pueden persistir, y es importante que permitamos esa honestidad sin vergüenza”.

La psicoterapeuta Margaret O'Connor explica que es completamente normal que los padres sientan arrepentimiento, dada la magnitud y la exigencia de este rol

El estudio de Orna Donath también revela que, para algunas mujeres, el arrepentimiento de la maternidad es un sentimiento que nunca desaparece. “Todas las mujeres con las que hablé intentan hacer lo mejor posible a pesar de su arrepentimiento”, afirma. “Hace unos años recibí una carta de una mujer que se arrepentía de ser madre y me escribió que lo que la ayuda es no tener la esperanza de que algún día ese sentimiento desaparezca… prefiere aceptarlo en lugar de luchar contra él y sentirse destrozada cada vez que comprende que no va a desaparecer”.

En el caso de Carmen, ella cree que el sentimiento es permanente “porque el sacrificio es para siempre”. Pero lleva unos años yendo a terapia y dice que eso la ha ayudado a aceptarse a sí misma y sus sentimientos sobre la maternidad. “Ya no vivo con amargura”, afirma.

Ahora dedica tiempo a ir al gimnasio y ver a sus amigas, y está intentando permitirse no buscar la perfección. “Por fin puedo decir: ‘No, perdón, estoy cansada y me voy a acostar temprano. Cena lo que quieras; papá está aquí’”.

Aprendí que cuando hace esto, el mundo no se acaba. “Teo ve que soy un ser humano, que no soy perfecta, y lo acepta”. Le pregunto a Carmen sobre los momentos más felices que pasa con su hijo y me cuenta que cada noche, antes de que Teo se duerma, se acuestan juntos un rato en la misma cama y repasan el día.

Teo se envuelve en el calor del edredón y se acurruca junto a su madre. “Es cuando realmente conecto con Teo y veo a la persona que más amo en el mundo”, dice. “Ya no me siento como un monstruo”.

*Por Kirstie Brewer

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