En el centro porteño, pasado el mediodía, transeúntes ingresan a un edificio restaurado en la esquina de San Martín y Paraguay. Buscan un turno para un testeo o una consulta por infecciones de transmisión sexual (ITS). Ahí, en uno de los tres centros de la organización internacional AHF en el país, comprueban a diario el aumento en la detección de sífilis, VIH, clamidia, gonorrea o hepatitis C. Afirman que si bien hay –y mucha– información sobre cómo prevenir su transmisión, lo que sigue faltando es educación sexual para que no ocurra, más allá de la edad o la experiencia.
“Nunca hablamos de ITS”, sostiene Miguel Pedrola, director científico de AIDS Healthcare Foundation (de ahí su sigla en inglés) para América Latina y el Caribe. En menos de una hora, ingresaron unos 12 pedidos de turnos solo por la línea de WhatsApp. “Falta una visión de salud pública”, agrega en diálogo con LA NACION a más de una década de haber impulsado la resolución nacional que permitió que ONG pudieran hacer testeos rápidos de VIH o de haber iniciado la Noche de los Testeos en unos 40 puntos del país. AHF es reconocida como una de las principales organizaciones del mundo en prevención, detección y acceso a tratamiento de VIH/sida y otras infecciones de transmisión sexual.
Sus tres sedes son centros comunitarios especializados en salud sexual. Además de la ciudad de Buenos Aires, están en Rosario y, desde diciembre, en Mar del Plata. Los servicios que brindan son sin costo y, a través del área de farmacia, facilitan en acceso a, por ejemplo, las terapias antirretrovirales que les entregan los ministerios de Salud locales para los pacientes con VIH y en seguimiento, además de otros fármacos para tratar las ITS.

En la Capital, trabajan con el Hospital Muñiz, hacen unos 40 tests por día, de lunes a viernes, de 12 a 20, y monitorean 600 pacientes VIH positivos. El año pasado, atendieron casi 10.000 consultas por “algo” relacionado con las enfermedades que se pueden contraer sin el uso de preservativo durante el sexo: detectaron 80 nuevos casos de VIH. En Rosario, fueron más de 6000 las consultas durante 2025; allí hacen unos 25 testeos por día y tienen 300 pacientes en seguimiento, mientras que, en Mar del Plata, “la demanda está creciendo rápido” para todas las ITS, de acuerdo con Pedrola. Con otras ONG referentes, llegan en todo el territorio a grupos y comunidades que evitan o no tienen contacto con el sistema de salud.
El problema del subregistro
Ese alcance es lo que les permite afirmar que “hay un subregistro de las ITS” en el país, por lo que falta un diagnóstico real de situación desde salud pública para definir cómo interrumpir la transmisión. “Si no hacemos algo, el año que viene vamos a estar peor”, anticipa el infectólogo y doctor en salud pública.
En sus sedes, la detección de sífilis aumentó un 50% de un año al otro, principalmente en mujeres. En la misma proporción lo hicieron las consultas por secreciones genitales asociadas con gonorrea o clamidia. En un 20% de los positivos para sífilis, sobre todo en Buenos Aires, son reinfecciones. Los lunes es cuando más demanda tienen por las salidas los fines de semana.
“Lo que más nos preocupa hoy y por lo que se le debería dar más importancia a las ITS es que el diagnóstico de VIH está llegando muy tarde. Casi un 50% de las personas en las que se detecta llegan con un valor de recuento de células CD4 que nos dice que hace muchos años que viven con el virus. Y ahí es donde nos encontramos que muchas de ellas tuvieron una ITS antes. Como consultaron en una guardia, la ITS se resolvió, en general, pero no se buscó VIH. Por eso, para llegar antes al diagnóstico, tenemos que empezar sí o sí por las ITS”, insistió Pedrola.
En AHF, a toda persona que consulta se le hace un test rápido para VIH y sífilis. “El objetivo no es solo detectarlas para frenar la transmisión de sífilis, gonorrea o clamidia, que tienen tratamiento y se curan, sino poder llegar también antes a los diagnósticos de VIH”, explicó el médico.
Educación y política pública
Con el desarrollo de nuevas opciones para tratar el VIH, junto con las distintas formas de profilaxis, y la aparición de métodos para evitar embarazos, en AHF advierten que la transmisión de infecciones quedó fuera del radar. “Nunca hablamos de las ITS y lo que estamos viendo ahora es que dejamos de usar preservativo y aumentan”, resumió Pedrola en su consultorio del 2° piso.
El edificio combina las tareas de un centro de salud con la de un espacio para encuentros culturales, como presentaciones de libros o debates, y charlas abiertas a la comunidad. “Y, también, está el médico y la posibilidad de testearse”, explica al pasar por el salón del primer piso.

De la experiencia de más de una década, en la organización insisten en la relevancia que adquiere cada vez más la educación sexual integral. “De la misma manera que nos enseñan a caminar o comer, hay que enseñar a tener sexo. Nadie debería tener sexo sin preservativo y esto tiene que ver con la educación y no con la información, que es por demás accesible con los celulares y la inteligencia artificial –amplió Pedrola–. La educación en salud debe ser tomada con responsabilidad y arrancar desde muy chicos. Estamos teniendo picos de ITS en los más jóvenes y los mayores justamente porque falta educación. Es la educación sexual la que nos permite entender que una ITS nos puede pasar a todos y, a partir de eso, es que podemos actuar para evitarlo”.
Sin embargo, volvió a insistir en que sigue ausente en la población sexualmente activa la toma de conciencia de que el uso del preservativo evita riesgos.
“Es una batalla que no se está ganando, claramente, y está muy lejos de ganarse –enfatiza Pedrola–. Por otro lado, están las políticas públicas, que tampoco apoyan y acompañan la educación sexual. No tenemos campañas, no se compran preservativos ni se distribuyen de manera gratuita. Volvimos a que el preservativo está en el hospital y no en la calle: no es lógico que una persona vaya a hacer una fila a un hospital porque está pensando tener relaciones en algún momento, que es cuando aparece la necesidad. La prevención en salud hay que hacerla fácil”.
Los últimos datos oficiales sobre sífilis, de notificación obligatoria para el sistema de salud, hablan de una diferencia del 110% en los casos detectados en los dos últimos meses y con respecto a los diagnósticos acumulados para el mismo intervalo entre 2021 y 2025. Son 4300 infecciones más que en años anteriores. También crece la infección en embarazadas y su transmisión al bebé (sífilis congénita).
En cuanto al VIH, los últimos datos presentados en diciembre pasado –correspondientes a 2023 y 2024– informan un promedio de 6900 nuevas notificaciones anuales. El informe oficial agrega que el 99% de los varones contrae la infección por prácticas sexuales sin protección, porcentaje que entre las mujeres desciende apenas al 98%.
Coordinación con los Estados
“Hoy, focalizarse es muy importante frente a las ITS. Sobre todo para la ONG porque podemos llegar donde el Estado, con el sistema de salud, no puede”, plantea Pedrola. “La mejor estrategia de salud pública sería que el sistema de salud se focalice en la población general [con testeos en plazas u otros espacios públicos, por ejemplo] y, nosotros, en los trabajadores sexuales y las personas que consumen drogas”.
Pero esa interacción con los gobiernos, según respondió, está siendo muy dispar, con algunas provincias están trabajando “muy bien” y, con otras, no tanto o nada. Con referentes locales, llegan con lo testeos de VIH y sífilis a aldeas mapuches en el sur o comunidades de guaraníes, donde “es alta” la prevalencia de sífilis, con no más de 1-2% de positivos para VIH, lo que es similar a los valores que detectan en la población general de áreas urbanas.
En localidades más alejadas o las rutas, con ONG locales, definen estrategias para acercar las pruebas a trabajadores sexuales, en su mayoría mujeres trans. Por ejemplo, usar el test para VIH más sífilis les permitió aumentar del 20% al 80% la aceptación del testeo en una de esas intervenciones. “La Argentina es muy diversa”, describe, enseguida, el director científico de AHF en la región.
Ahora, están ampliando la detección a partir de cada persona con un diagnóstico. Le piden que acerque o les indique cómo comunicarse con su pareja o personas con las que tuvo relaciones sexuales en el último tiempo para que puedan ofrecerles el testeo, con o sin resguardo del nombre de quien refiere si así lo solicita.
“El diagnóstico de situación es malo. Hay que focalizarse en la prevención y detección de todas las ITS, de las que tenemos datos solo si son de notificación obligatoria, como la sífilis. Muchos casos se tratan en las guardias y no se documentan. Un gran problema es el subregistro que tiene la salud pública”, afirma Pedrola.
AIDS Healthcare Foundation, una de las principales ONG en prevención y acceso, detecta en el país el aumento de sífilis, VIH, clamidia, gonorrea o hepatitis C Sociedad

