• 15 de febrero de 2026 23:13

Fue drogada por su marido, abusada por 50 hombres durante una década y ahora rompió el silencio

Porradioplayjujuy

Feb 15, 2026

A los 73 años, Gisèle Pelicot decidió retomar su narrativa personal tras el proceso judicial que terminó, el 19 de diciembre de 2024, con la condena de su exmarido, Dominique Pelicot, a 20 años de prisión. El caso, que reveló cómo el hombre drogó a su esposa durante una década para que fuera violada por extraños, culminó también con la condena de otros cincuenta hombres en un juicio a puertas abiertas.

En una reciente entrevista de cincuenta minutos en el programa La Grande Librairie de France 5, Pelicot presentó su libro de memorias titulado “Un himno a la vida. Mi historia”. Durante la conversación, la mujer que popularizó la frase “la vergüenza debe cambiar de lado” profundizó en los momentos más crudos de su experiencia y en cómo vislumbra su futuro.

ARCHIVO - Gisèle Pelicot, que fue drogada por su ahora exmarido para que él y otras personas pudieran agredirla, llega al juzgado con una bufanda estampada con ilustraciones de Mulyatingki Marneymartu, pintora indígena martu, en Aviñón, sur de Francia, el 19 de diciembre de 2024. (AP foto/Lewis Joly, archivo)

El choque con la realidad y las señales omitidas

Uno de los puntos más impactantes de su relato fue el momento en que la policía le mostró las imágenes halladas en la computadora de su entonces marido. Pelicot describió una disociación cerebral al verse a sí misma: “No me reconozco en esas fotos… allí descubrí a esta mujer sin vida con un hombre que no conoce en su cama”.

Al analizar su pasado, Gisèle identificó señales que en su momento resultaron inexplicables, como una mancha amarilla en su ropa o una cerveza que cambió de color tras ser manipulada por su esposo. En aquel entonces, ante sus cuestionamientos, Dominique Pelicot reaccionaba con llanto o eliminaba las pruebas, lo que impidió que ella pudiera armar el rompecabezas del abuso.

En esta imagen de archivo, una ilustración elaborada por Valentin Pasquier durante el juicio muestra a Gisèle Pelicot (izquierda) y a su exesposo, Dominique Pelicot, en la corte de Avignon, en el sur de Francia, el 17 de septiembre de 2024. (AP Foto/Valentin Pasquier, archivo)

Sanación y fractura familiar

A pesar de la traición, Pelicot manifestó su intención de visitar a su exmarido en la cárcel. Según explicó, necesita mirarlo a los ojos y preguntarle directamente: “¿Por qué hiciste eso?”. Para ella, este encuentro es parte de un proceso necesario para cerrar un ciclo de 50 años de matrimonio, del cual aún intenta preservar los recuerdos felices como un último refugio de su vida anterior.

Sin embargo, el daño se extendió al núcleo familiar. Pelicot admitió que la tragedia no unió a la familia, sino que generó grietas profundas. Mientras que el vínculo con su hija Caroline avanza lentamente, la relación con su hijo David enfrenta un camino mucho más largo y complejo. “Yo elegí vivir con el señor Pelicot. Ellos no eligieron a su padre”, reflexionó con crudeza.

Un nuevo capítulo: el amor a los 73 años

Contra todo pronóstico, la reconstrucción de Gisèle incluyó el hallazgo de un nuevo compañero sentimental. En 2023 conoció a un hombre llamado Jean-Loup, una relación que describe como “increíble” y que funcionó como una forma inesperada de reparación tras años de humillación y violencia.

Hoy, Gisèle Pelicot no sólo es un símbolo global de la lucha contra la violencia sexual, sino una mujer que, a través de sus memorias, busca transformar su dolor en un mensaje de resiliencia y esperanza.

​A los 73 años, Gisèle Pelicot decidió retomar su narrativa personal tras el proceso judicial que terminó, el 19 de diciembre de 2024, con la condena de su exmarido, Dominique Pelicot, a 20 años de prisión. El caso, que reveló cómo el hombre drogó a su esposa durante una década para que fuera violada por extraños, culminó también con la condena de otros cincuenta hombres en un juicio a puertas abiertas.En una reciente entrevista de cincuenta minutos en el programa La Grande Librairie de France 5, Pelicot presentó su libro de memorias titulado “Un himno a la vida. Mi historia”. Durante la conversación, la mujer que popularizó la frase “la vergüenza debe cambiar de lado” profundizó en los momentos más crudos de su experiencia y en cómo vislumbra su futuro.El choque con la realidad y las señales omitidasUno de los puntos más impactantes de su relato fue el momento en que la policía le mostró las imágenes halladas en la computadora de su entonces marido. Pelicot describió una disociación cerebral al verse a sí misma: “No me reconozco en esas fotos… allí descubrí a esta mujer sin vida con un hombre que no conoce en su cama”.Al analizar su pasado, Gisèle identificó señales que en su momento resultaron inexplicables, como una mancha amarilla en su ropa o una cerveza que cambió de color tras ser manipulada por su esposo. En aquel entonces, ante sus cuestionamientos, Dominique Pelicot reaccionaba con llanto o eliminaba las pruebas, lo que impidió que ella pudiera armar el rompecabezas del abuso.Sanación y fractura familiarA pesar de la traición, Pelicot manifestó su intención de visitar a su exmarido en la cárcel. Según explicó, necesita mirarlo a los ojos y preguntarle directamente: “¿Por qué hiciste eso?”. Para ella, este encuentro es parte de un proceso necesario para cerrar un ciclo de 50 años de matrimonio, del cual aún intenta preservar los recuerdos felices como un último refugio de su vida anterior.Sin embargo, el daño se extendió al núcleo familiar. Pelicot admitió que la tragedia no unió a la familia, sino que generó grietas profundas. Mientras que el vínculo con su hija Caroline avanza lentamente, la relación con su hijo David enfrenta un camino mucho más largo y complejo. “Yo elegí vivir con el señor Pelicot. Ellos no eligieron a su padre”, reflexionó con crudeza.Un nuevo capítulo: el amor a los 73 añosContra todo pronóstico, la reconstrucción de Gisèle incluyó el hallazgo de un nuevo compañero sentimental. En 2023 conoció a un hombre llamado Jean-Loup, una relación que describe como “increíble” y que funcionó como una forma inesperada de reparación tras años de humillación y violencia.Hoy, Gisèle Pelicot no sólo es un símbolo global de la lucha contra la violencia sexual, sino una mujer que, a través de sus memorias, busca transformar su dolor en un mensaje de resiliencia y esperanza.  La Voz