• 21 de febrero de 2026 18:50

Este domingo termina El caballero de los Siete Reinos: por qué es una de las mejores series de lo que va del año

Porradioplayjujuy

Feb 21, 2026

La saga Canción de hielo y fuego, ideada por George R. R. Martin, dejó un legado literario que marcó la fantasía contemporánea. De ese universo surgió uno de los fenómenos televisivos más masivos de las últimas décadas: Game of Thrones (Juego de tronos).

La historia es conocida. La serie generó fanatismo en millones de personas en todo el mundo, pero cuando el relato alcanzó el punto en que los libros publicados ya no ofrecían material para adaptar, los showrunners de HBO, con el aval de Martin, tomaron las riendas del desenlace.

El resultado fue un final ampliamente cuestionado, lejos de la épica y la solidez narrativa que habían distinguido a sus seis primeras temporadas.

Con el tiempo, el universo se expandió a través de precuelas y spin-offs que buscaron mantener viva la llama de Poniente, el territorio medieval ficcional que concentra las disputas políticas y dinásticas de este mundo concebido por el escritor.

La primera en llegar fue La casa del dragón, con trama situada principalmente durante el reinado de Viserys I Targaryen y en el estallido de la guerra civil conocida como “la Danza de los Dragones”.

Protagonizada por Emma D’Arcy, Paddy Considine y Matt Smith (Rhaenyra, Viserys y Daemon Targaryen, respectivamente), la serie no terminó de conquistar el corazón de todos los fanáticos y, aun en producción, transita un recorrido más discreto que el de su antecesora.

La historia retrata la caída en desgracia de la casa Targaryen y la feroz disputa interna que se desata tras la muerte del rey Viserys. El poder acumulado gracias al dominio de los dragones comienza a resquebrajarse hasta quedar reducido a cenizas.

Siglos después, cuando casi no quedan Targaryen en el mundo, aparece Daenerys en Juego de tronos, la última heredera de un linaje que alguna vez gobernó con fuego y sangre.

De qué va El caballero de los Siete Reinos

La historia de Ser Duncan el Alto, conocido cariñosamente como Dunk, se narra principalmente en tres novelas cortas escritas por George R. R. Martin: El caballero errante, La espada leal (publicada en 2003) y El caballero misterioso (publicada en 2010).

Este año, HBO presentó a Duncan, el caballero errante. Criado como niño pobre en el Lecho de Pulgas de Desembarco del Rey, es adoptado por Ser Arlan de Pennytree, quien primero lo forma como escudero y luego lo arma caballero. Tras la muerte de su mentor, Dunk se dirige a un torneo con la esperanza de obtener algo de dinero y, sobre todo, renombre.

En el camino se cruza con Egg, un joven que se ofrece como su escudero. Al principio lo rechaza, pero termina aceptándolo ante la tenacidad con la que el muchacho lo sigue rumbo a Ashford.

Dexter Sol Ansell es Egg. (Gentileza HBO)

Tan errante como inexperto, Duncan tropieza desde el inicio: no logra la invitación necesaria para competir en el torneo por no ser un caballero reconocido. La situación lo obliga a buscar a alguien que respalde su linaje y su condición.

En ese trayecto dialoga con figuras de peso: Ser Lyonel Baratheon (Daniel Ings), la Tormenta Risueña y heredero de la Casa Baratheon; Ser Manfred Dondarrion (Daniel Monks), un señor altivo que desprecia a quienes luchan por él, y el abusivo Ser Steffon Fossoway (Edward Ashley), junto a su escudero Raymun (Shaun Thomas).

Estos nobles se burlan de Duncan, torpe en sus movimientos y lejos de la prestancia que se espera de un caballero. “¡Dejá de agacharte! Los Siete Dioses no te dieron esa altura para encorvarte”, lo reprende Lyonel.

Más comedia que política

Más allá de la fantasía, la acción y la intriga política que caracterizaron a sus antecesoras, la serie adopta un tono más descontracturado, con abundantes pasajes de humor.

Ya sea por la torpeza de Duncan o por gags explícitos —como una escena que expone sin rodeos la intimidad de Arlan—, el vínculo con Egg se construye a partir de situaciones cómicas que fortalecen la lealtad entre ambos.

Si la temporada funciona es, en gran parte, por su protagonista. Peter Claffey construye un Duncan vulnerable sin volverlo ingenuo, imponente sin transformarlo en héroe invencible. Su físico colosal contrasta con la delicadeza emocional con la que interpreta las dudas, el miedo y la lealtad.

En un universo acostumbrado a figuras carismáticas y ambiguas, Duncan representa otra cosa: un hombre que intenta hacer lo correcto incluso cuando eso lo coloca en desventaja. Esa coherencia moral, lejos de resultar plana, se convierte en el eje emocional del relato. Un antihéroe total.

En uno de los momentos más potentes de la temporada, el tercer episodio revela que Egg es, en realidad, Aegon Targaryen (sí, el mismo nombre que adoptará Jon Snow siglos después). El niño había escapado de su hogar junto con su hermano Daeron y, tras una noche de excesos de este último, decide huir con Dunk.

El caballero errante nunca supo que recorrió kilómetros junto a uno de los herederos del Trono de Hierro, hijo del príncipe Maekar, con quien incluso negocia su participación en el torneo.

Ser Duncan (Peter Claffey) en su juicio por combante contra Aerion Targaryen (Finn Bennett). (Gentileza HBO)

La verdad sale a la luz cuando Aerion Targaryen irrumpe en una representación teatral y agrede a una amiga de Duncan. El Alto interviene y golpea con dureza al hijo del rey. El acto, por supuesto, constituye una ofensa directa a la corona y lo enfrenta a la justicia de Poniente.

Es entonces cuando Egg revela su identidad para defender a su amigo. Sin embargo, poco puede hacer: Dunk ha agraviado a la familia real y debe ser juzgado. Baelor Targaryen escucha su defensa y le propone resolver el conflicto mediante un juicio por combate contra su propio sobrino, en una decisión que combina sentido de justicia, lealtad y reconocimiento al valor demostrado por el caballero.

Un capítulo perfecto

Así se llega al último episodio: el Juicio de los Siete (en alusión a la cantidad de dioses de esta religión), en el que el acusado y su demandante combaten acompañados por seis caballeros más. En un giro sorprendente, el rey Baelor decide pelear en favor de Duncan.

La construcción de la secuencia es clave. Espadazos, sangre, martillazos y una lucha a muerte son retratados con planos detalle y movimientos de cámara que transmiten la asfixia de los combatientes. Un flechazo se observa desde la hendija del yelmo de Duncan; la imagen se vuelve borrosa, como su propia visión. La dirección resulta precisa y efectiva.

Totalmente abatido por los embates de Aerion, el caballero cae y queda al borde de la muerte. Pero como un eco de aquella frase que Mickey le dice a Rocky Balboa, un “levantate” que resuena en su memoria (atribuido a Arlan) lo impulsa a ponerse de pie y asestar el golpe final que le permite sobrevivir.

Egg observa con angustia y una sombra de resentimiento hacia su hermano lo ocurrido. En el desenlace, Baelor felicita a Duncan y le ofrece su servicio. Sin embargo, al quitarse el yelmo, cae muerto: ha recibido un martillazo de su hermano Maekar, quien combatía para defender a su hijo.

El regreso del espíritu original

El caballero de los Siete Reinos recupera algo que el universo televisivo de Martin parecía haber perdido: la capacidad de conmover sin depender exclusivamente del impacto visual. Hay violencia, sí, pero al servicio de los personajes. Hay intriga, pero sin el exceso de subtramas que diluían la tensión.

Al cerrar su primera temporada, la serie deja la sensación de haber encontrado un equilibrio difícil: respeto por el material original, identidad propia y una escala narrativa que privilegia el crecimiento emocional por sobre la grandilocuencia.

El caballero de los siete reinos. Foto: web.

Según adelantaron directivos de HBO, el proyecto está pensado para que se desarrolle a lo largo de varias temporadas. Si mantiene esta combinación de intimidad, épica y construcción de personajes, no solo podrá consolidarse como la mejor entrega reciente del universo de Martin, sino también como una de las ficciones más logradas del año.

En tiempos de franquicias infladas y universos extendidos que muchas veces se expanden sin rumbo, la historia de Duncan el Alto demuestra que, a veces, para volver a conquistar al público no hace falta más fuego ni más dragones. Basta con un buen relato, un héroe imperfecto y una batalla que importe.

Para ver El caballero de los Siete Reinos

La primera temporada contiene 6 episodios de aproximadamente 30 minutos cada uno. El último se emite este domingo a las 22 por HBO Max.

​La saga Canción de hielo y fuego, ideada por George R. R. Martin, dejó un legado literario que marcó la fantasía contemporánea. De ese universo surgió uno de los fenómenos televisivos más masivos de las últimas décadas: Game of Thrones (Juego de tronos).La historia es conocida. La serie generó fanatismo en millones de personas en todo el mundo, pero cuando el relato alcanzó el punto en que los libros publicados ya no ofrecían material para adaptar, los showrunners de HBO, con el aval de Martin, tomaron las riendas del desenlace. El resultado fue un final ampliamente cuestionado, lejos de la épica y la solidez narrativa que habían distinguido a sus seis primeras temporadas.Con el tiempo, el universo se expandió a través de precuelas y spin-offs que buscaron mantener viva la llama de Poniente, el territorio medieval ficcional que concentra las disputas políticas y dinásticas de este mundo concebido por el escritor.La primera en llegar fue La casa del dragón, con trama situada principalmente durante el reinado de Viserys I Targaryen y en el estallido de la guerra civil conocida como “la Danza de los Dragones”.Protagonizada por Emma D’Arcy, Paddy Considine y Matt Smith (Rhaenyra, Viserys y Daemon Targaryen, respectivamente), la serie no terminó de conquistar el corazón de todos los fanáticos y, aun en producción, transita un recorrido más discreto que el de su antecesora.La historia retrata la caída en desgracia de la casa Targaryen y la feroz disputa interna que se desata tras la muerte del rey Viserys. El poder acumulado gracias al dominio de los dragones comienza a resquebrajarse hasta quedar reducido a cenizas.Siglos después, cuando casi no quedan Targaryen en el mundo, aparece Daenerys en Juego de tronos, la última heredera de un linaje que alguna vez gobernó con fuego y sangre.De qué va El caballero de los Siete ReinosLa historia de Ser Duncan el Alto, conocido cariñosamente como Dunk, se narra principalmente en tres novelas cortas escritas por George R. R. Martin: El caballero errante, La espada leal (publicada en 2003) y El caballero misterioso (publicada en 2010).Este año, HBO presentó a Duncan, el caballero errante. Criado como niño pobre en el Lecho de Pulgas de Desembarco del Rey, es adoptado por Ser Arlan de Pennytree, quien primero lo forma como escudero y luego lo arma caballero. Tras la muerte de su mentor, Dunk se dirige a un torneo con la esperanza de obtener algo de dinero y, sobre todo, renombre.En el camino se cruza con Egg, un joven que se ofrece como su escudero. Al principio lo rechaza, pero termina aceptándolo ante la tenacidad con la que el muchacho lo sigue rumbo a Ashford.Tan errante como inexperto, Duncan tropieza desde el inicio: no logra la invitación necesaria para competir en el torneo por no ser un caballero reconocido. La situación lo obliga a buscar a alguien que respalde su linaje y su condición. En ese trayecto dialoga con figuras de peso: Ser Lyonel Baratheon (Daniel Ings), la Tormenta Risueña y heredero de la Casa Baratheon; Ser Manfred Dondarrion (Daniel Monks), un señor altivo que desprecia a quienes luchan por él, y el abusivo Ser Steffon Fossoway (Edward Ashley), junto a su escudero Raymun (Shaun Thomas).Estos nobles se burlan de Duncan, torpe en sus movimientos y lejos de la prestancia que se espera de un caballero. “¡Dejá de agacharte! Los Siete Dioses no te dieron esa altura para encorvarte”, lo reprende Lyonel.Más comedia que políticaMás allá de la fantasía, la acción y la intriga política que caracterizaron a sus antecesoras, la serie adopta un tono más descontracturado, con abundantes pasajes de humor. Ya sea por la torpeza de Duncan o por gags explícitos —como una escena que expone sin rodeos la intimidad de Arlan—, el vínculo con Egg se construye a partir de situaciones cómicas que fortalecen la lealtad entre ambos.Si la temporada funciona es, en gran parte, por su protagonista. Peter Claffey construye un Duncan vulnerable sin volverlo ingenuo, imponente sin transformarlo en héroe invencible. Su físico colosal contrasta con la delicadeza emocional con la que interpreta las dudas, el miedo y la lealtad.En un universo acostumbrado a figuras carismáticas y ambiguas, Duncan representa otra cosa: un hombre que intenta hacer lo correcto incluso cuando eso lo coloca en desventaja. Esa coherencia moral, lejos de resultar plana, se convierte en el eje emocional del relato. Un antihéroe total. En uno de los momentos más potentes de la temporada, el tercer episodio revela que Egg es, en realidad, Aegon Targaryen (sí, el mismo nombre que adoptará Jon Snow siglos después). El niño había escapado de su hogar junto con su hermano Daeron y, tras una noche de excesos de este último, decide huir con Dunk.El caballero errante nunca supo que recorrió kilómetros junto a uno de los herederos del Trono de Hierro, hijo del príncipe Maekar, con quien incluso negocia su participación en el torneo.La verdad sale a la luz cuando Aerion Targaryen irrumpe en una representación teatral y agrede a una amiga de Duncan. El Alto interviene y golpea con dureza al hijo del rey. El acto, por supuesto, constituye una ofensa directa a la corona y lo enfrenta a la justicia de Poniente.Es entonces cuando Egg revela su identidad para defender a su amigo. Sin embargo, poco puede hacer: Dunk ha agraviado a la familia real y debe ser juzgado. Baelor Targaryen escucha su defensa y le propone resolver el conflicto mediante un juicio por combate contra su propio sobrino, en una decisión que combina sentido de justicia, lealtad y reconocimiento al valor demostrado por el caballero.Un capítulo perfectoAsí se llega al último episodio: el Juicio de los Siete (en alusión a la cantidad de dioses de esta religión), en el que el acusado y su demandante combaten acompañados por seis caballeros más. En un giro sorprendente, el rey Baelor decide pelear en favor de Duncan.La construcción de la secuencia es clave. Espadazos, sangre, martillazos y una lucha a muerte son retratados con planos detalle y movimientos de cámara que transmiten la asfixia de los combatientes. Un flechazo se observa desde la hendija del yelmo de Duncan; la imagen se vuelve borrosa, como su propia visión. La dirección resulta precisa y efectiva.Totalmente abatido por los embates de Aerion, el caballero cae y queda al borde de la muerte. Pero como un eco de aquella frase que Mickey le dice a Rocky Balboa, un “levantate” que resuena en su memoria (atribuido a Arlan) lo impulsa a ponerse de pie y asestar el golpe final que le permite sobrevivir.Egg observa con angustia y una sombra de resentimiento hacia su hermano lo ocurrido. En el desenlace, Baelor felicita a Duncan y le ofrece su servicio. Sin embargo, al quitarse el yelmo, cae muerto: ha recibido un martillazo de su hermano Maekar, quien combatía para defender a su hijo.El regreso del espíritu originalEl caballero de los Siete Reinos recupera algo que el universo televisivo de Martin parecía haber perdido: la capacidad de conmover sin depender exclusivamente del impacto visual. Hay violencia, sí, pero al servicio de los personajes. Hay intriga, pero sin el exceso de subtramas que diluían la tensión.Al cerrar su primera temporada, la serie deja la sensación de haber encontrado un equilibrio difícil: respeto por el material original, identidad propia y una escala narrativa que privilegia el crecimiento emocional por sobre la grandilocuencia.Según adelantaron directivos de HBO, el proyecto está pensado para que se desarrolle a lo largo de varias temporadas. Si mantiene esta combinación de intimidad, épica y construcción de personajes, no solo podrá consolidarse como la mejor entrega reciente del universo de Martin, sino también como una de las ficciones más logradas del año.En tiempos de franquicias infladas y universos extendidos que muchas veces se expanden sin rumbo, la historia de Duncan el Alto demuestra que, a veces, para volver a conquistar al público no hace falta más fuego ni más dragones. Basta con un buen relato, un héroe imperfecto y una batalla que importe.Para ver El caballero de los Siete Reinos La primera temporada contiene 6 episodios de aproximadamente 30 minutos cada uno. El último se emite este domingo a las 22 por HBO Max.