• 15 de febrero de 2026 20:15

Dólar en mínimos, carry trade ganador y una inflación que no cede, un esquema que corre riesgos

Porradioplayjujuy

Feb 15, 2026

La Argentina volvió a un escenario que hace unos meses parecía lejano: dólar en baja, reservas en alza y tasas en pesos que vuelven a rendir fuerte en dólares. Pero la inflación no acompaña. El 2,9% de enero marcó el octavo mes consecutivo sin desaceleración y dejó en evidencia la tensión del momento: calma financiera con persistencia inflacionaria y una actividad económica que no repunta. Un equilibrio que a juicio de analistas tiene límites por delante.

El dólar mayorista perforó el viernes la zona de los $1400 y acumula una baja de 4,5% en lo que va del año, según LCG. Al mismo tiempo, el Banco Central encadena 29 ruedas consecutivas con compras de divisas en el mercado oficial y suma más de US$2048 millones en 2026, lo que convierte este inicio en “el tercero entre los mejores de la última década”, de acuerdo con GMA Capital. LCG estima que las reservas brutas ya superan los US$45.000 millones y crecieron alrededor de US$3900 millones en el año.

La medición que releva el FMI todavía tiene un rojo de US$16.000 millones, lo que refleja que mientras no haya refinanciamiento de los pagos de la deuda esas compras no se reflejarán en acumulación para el BCRA.

El fenómeno tiene explicación. Invecq señala que la presión bajista responde a “una fuerte oferta de divisas, principalmente asociada a la liquidación de obligaciones negociables emitidas tras las elecciones”, que superaron los US$10.000 millones entre deuda corporativa y de las provincias. LCG agrega otro factor: el “marcado crecimiento de los préstamos en dólares”, que aumentaron cerca de US$1200 millones en el año y, por normativa, deben liquidarse en el mercado oficial.

El flujo de dólares mantiene la cotización planchada

En paralelo, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, sostienen una mecánica que ordena el frente monetario: el BCRA compra dólares —inyectando pesos— y el Tesoro absorbe esos pesos colocando deuda en moneda local. La última licitación volvió a mostrar esa dinámica. Invecq destacó que el rollover alcanzó el 123,4%, “consistente con el objetivo de continuar retirando pesos del mercado”, y que se logró renovar “sin pagar un premio significativo”. LCG coincidió en que el Tesoro retiró otros $1,7 billones del sistema, consolidando la esterilización.

Esa combinación —dólar estable y tasas elevadas— reactivó el carry trade. GMA Capital lo sintetizó como “reservas en alza, dólar calmo y carry imbatible”, con un retorno en dólares que acumula 16% desde las elecciones. La consultora 1816 calcula que la estrategia de invertir en pesos sin duración suma un rendimiento del 88% en dólares desde la asunción de Javier Milei.

Sin embargo, no todos miran el carry con el mismo entusiasmo. Analistas de la city advierten que los rendimientos resultan “impresionantes” cuando se los mide en dólares, pero la lectura cambia para quien vive y consume en pesos. Aun con tasas elevadas, el poder adquisitivo local viene deteriorándose frente a una inflación que no termina de ceder.

Además, señalan que la estrategia hoy se ve más riesgosa que en octubre o noviembre, cuando el tipo de cambio estaba más alto. Cuanto más cae el dólar, mayor es el riesgo de entrada: la ganancia potencial se reduce y el descalce entre la dinámica del tipo de cambio y la inflación —que hoy parecen desacopladas— podría corregirse en algún momento. En ese escenario, el carry deja de ser un negocio casi automático y vuelve a depender del timing.

El contexto internacional también aporta viento a favor. Invecq señala que la apreciación del peso se da “en un marco regional de fortalecimiento de las monedas”, con el real brasileño subiendo 5% en el año y el peso chileno, 4,8%. 1816 agrega que la fortaleza reciente se produce en un escenario “especialmente positivo para monedas y activos emergentes”, con un dólar debilitándose a nivel global.

Pero el frente inflacionario introduce una nota discordante. El 2,9% de enero marcó, según 1816, el octavo mes consecutivo sin desaceleración mensual. La firma Econviews fue más explícita: el dato “cayó como un balde de agua fría” y mostró que la desinflación “chocó con una inercia difícil de romper”. Además, advirtió que las expectativas vienen ajustándose al alza y que los bonos ya descuentan una inflación implícita cercana al 27% anual.

El contraste entre dólar planchado y precios todavía elevados implica una apreciación real del peso. LCG estima que el tipo de cambio real multilateral retrocede 12% desde octubre y se ubica en mínimos desde julio. Econviews reconoce que el “super peso” ayuda a contener precios en el corto plazo, pero advierte que reabre la discusión sobre la competitividad.

Invecq plantea el dilema con claridad: aunque “el margen para el carry se mantiene”, será clave “acelerar la acumulación de reservas y evitar una apreciación excesiva del peso”. La consultora recuerda que el segundo semestre suele traer menor oferta de dólares, lo que podría tensionar el esquema si el flujo actual no se consolida.

A eso se suma otro dato estructural. 1816 remarca que la base monetaria cayó en lo que va del año, lo que implica que la acumulación de reservas no se hizo contra una mayor demanda genuina de pesos sino mediante esterilización con deuda en moneda local. La remonetización prometida por el BCRA en su fase cuatro, por ahora, no arrancó.

En síntesis, el equilibrio actual se sostiene sobre cuatro pilares: oferta abundante de dólares, tasas reales positivas, capacidad del Tesoro para absorber pesos y un contexto global favorable para los países emergentes. Pero la inflación persistente y la apreciación real del tipo de cambio introducen límites potenciales, de acuerdo con analistas.

El súper peso funciona mientras el flujo externo de divisas y la tasa de interés mantengan el esquema en pie. El desafío, plantean los expertos, será evitar que la actual calma financiera —que hoy contiene al dólar y sostiene al carry— termine convirtiéndose en una nueva fuente de tensión ere precios y competitividad.

​Mientras el BCRA compra divisas y el Tesoro absorbe pesos, la desinflación se tomó una pausa y el tipo de cambio real cae a niveles de mediados de 2025; analistas advierten sobre los límites de este esquema  Economía