• 16 de febrero de 2026 06:46

Cosquín Rock 2026: los discursos de Fito Páez, la vuelta de Cordera con Bersuit y un cierre histórico

Porradioplayjujuy

Feb 16, 2026

Ayer a las 19.10 en el escenario Norte y con un atardecer de clima inestable que conspiró con el anhelado de tarjeta postal, Fito Páez empezó a despedir la histórica edición 2026 de Cosquín Rock, que redondeó una asistencia de 90 mil personas, según datos de los organizadores.

El artista rosarino lo hizo con un show plagado de clásicos, que sólo tuvo como rareza a la efusiva apertura de Folis Verghet, tema emblema de La La la, el disco que publicó con Luis Alberto Spinetta en 1986.

Un show bien sentido por parte de un fundamental del rock nacional y a tono la historia del festival serrano que, entre la noche del sábado y la madrugada del domingo, vio pasar a los escoceses Franz Ferdinand y a los ingleses The Chemical Brothers.

La banda de Páez fue un caño. Formada por Diego Olivero (bajo, teclado y coros), Gastón Baremberg (batería), Juan Absatz (teclados y coros), Juani Agüero (guitarra y coros) y Emme (voz y coros), no le perdió pisada al solista y eventualmente se empoderó con el aporte de la línea de vientos Sudestada Horns.

Discursos y palitos

Para 11 y 6, Páez se sentó en la escalera frontal y le pidió al público que cantara más fuerte el estribillo y que si él arrancaba con las palmas, lo siguieran. Por supuesto, lo logró.

Luego llegó Tu vida mi vida, otro de los temas del setlist que podría haber incluido un curador minucioso de su obra. Pero fue en la antesala de Tumbas de la gloria que Páez habló largo y tendido.

“Qué tiempos. Uno ha visto todo o casi. Cuando vienen las canas, tus hijos crecen, pero hay algo hermoso entre tanto barullo, pantalla y merda, me da orgullo ser un eslabón de la cadena de la música argentina”, comenzó.

“Eso es mundial, man. Es muy hermoso. Tiene ese poder, el de la ilusión a través del tiempo y la construcción de un lenguaje maravilloso que quedará por siempre”, añadió e inmediatamente nombró diferentes géneros de música del país.

“A todas las de acá y a las no tantas porque somos un híbrido. A todos ellos, este tema”, completó.

La lista siguió refestivalera y con él interactuando todo el tiempo con el soberano. Para el éxtasis, encadenó El amor después del amor, Circo Beat (como en Villa María, puso énfasis diciendo “tenemos un pasado común y el futuro, si queremos, alguna vez será la p*ta libertad), Brillante sobre el mic, Sale el sol, Ciudad de pobres corazones, A rodar mi vida y Mariposa Tecknicolor. Nocaut de Fito Páez en el round número 11.

Para cerrar, el artista volvió a apuntar contra el uso excesivo de la tecnología (se mostró enojado con la adicción humana al celular) y fue crítico con la industria musical. “Basta de mercadotecnia, volvamos a la música que es el único camino al amor”, cerró.

León Gieco, una leyenda

Las horas tempranas de la jornada de clausura dieron cuenta de que en ésta no habría relleno de ningún tipo ni tranquilidad meteorológica.

Presentación de Agarrate Catalina con León Gieco en Cosquín Rock 2026. (Javier Ferreyra / La Voz)

El número destacado de la jornada fue sin dudas León Gieco. En principio, se creía que el artista solo iba a estar en el escenario Montaña, donde se sumó al show de Beats Modernos, la banda armada por excompañeros de Charly, para interpretar El Fantasma de Canterville.

Sin embargo, con el correr de las horas, el cantautor salió al escenario sorpresa junto a Agarrate Catalina en dos oportunidades (por la tarde y a la noche). En la segunda y última estuvo en compañía de El plan de la mariposa, cerrando con broche de oro esta apuesta festivalera que llegó para quedarse.

León igualmente se lució con Trueno en el escenario Sur tocando Cinco siglos igual y Tierra zanta. A pesar de su tinnitus que lo tiene a mal traer desde hace varios años, el artista demostró seguir siendo una leyenda y tener un talento innato. Fue muy emotivo verlo tan activo y entregado con sus colegas.

El enojo de Juanse con el festival

Luego, Juanse, también amigo de García, se enfocó en su cuidado y permanente tributo a otro prócer al que ama, Pappo, en el que se permitió tocar entre el público y hasta rezongar contra la organización porque lo apuraron para que termine.

“Díganle a los boludos que organizan que esto es rock & roll”, disparó, curiosamente, contra su amigo José Palazzo.

Presentación de Juanse en Cosquín Rock 2026. (Javier Ferreyra / La Voz)

Antes de la queja, se escucharon potentes versiones de Sucio y desprolijo, Adónde está la libertad y Rock & Roll y fiebre, todas del Carpo, claro, y otras de Ratones Paranoicos como Cowboy y La Nave.

Cordera con Bersuit: nostálgico y emotivo

Pero el espasmo mayor del comienzo del fin se dio alrededor de las 16.20 en el Montaña, donde luego de rendirle un respeto a la bandera con una versión de El viento trae una copla, y de desatar un pogo con Perro amor explota, Gustavo Cordera se reunió con dos de sus excompañeros de Bersuit, Oscar Righi y Alberto Verenzuela, para cantar Yo tomo.

“Estoy esperando este momento desde hace mucho tiempo. No quería irme sin traerles una sorpresa a ustedes. Este va a ser un momento único. Por favor, ahí donde están, los quiero conmigo”, exclamó el cantante a la hora de la presentación, en la que también reveló que Palazzo tuvo mucho que ver con esa reunión que hasta ayer parecía utópica.

La fiesta fue absoluta y los gritos de euforia mezclados con aplausos dieron cuenta de la aceptación y la felicidad por la reunión, por más que ésta no se haya producido con banda completa.

¿Se podrá interpretar El estallido como un palo para el gobierno nacional o solo un tema infaltable en los respectivos repertorios de Bersuit y de Cordera? Desde acá sólo se puede apuntar que Cordera resaltó el pasaje “Se está pudriendo esta basura, si esto no es una dictadura, qué es”.

“¿Se la aguantan? ¿Quieren más? Este tema es para La Mona, aguante La Mona y Córdoba”, señaló para interpretar Devolvé la bolsa al cierre de su entrega, cuando las nubes amenazantes empezaban a mutar en llovizna constante.

Todos los condimentos en el cierre. Todos. Incluida la posibilidad de ver sobre pasto húmedo un show de estadios como el de Airbag, programado en el Norte después de Páez.

Libre baile sobre el pasto

Bandalos Chinos se confirmó como número regular de Cosquín Rock compareciendo en el Norte y con mucha gente pegada al escenario, aunque también otra tanta bailando a lo lejos, siendo libre como si nada al costado importara.

Casi como respetando lo que canta Goyo Degano en Revelación II: “Vamos a cualquier lugar/ música para bailar”. Ya por entonces había dejado de llover pero estaba muy fresco y ventoso.

El Plan de la Mariposa tuvo público cautivo y buen desarrollo visual en su show, al tiempo que Silvestre y La Naranja se encontró con su audiencia relajada en el pasto, disfrutando de las primeras entregas del setlist: Puerta del sol y Supersticiones.

La pata internacional, en tanto, se agigantó con el estadounidense Devendra Banhart, más cercano de lo que sugiere el rótulo de trovador de freak folk.

Devendra tocó con la solía compañía de su guitarra y le confesó al público que él creció escuchando a Atahualpa Yupanqui y que, precisamente por eso, estaba emocionado de estar en la provincia donde el cantor está enterrado. Y donde deambula con su alma libremente.

La noche y sus contrastes

La gente terminó de ver Divididos en el Sur, que esta vez apostó por los clásicos de siempre y haciendo una mínima referencia al disco nuevo, y salió eyectada para Airbag en el norte. Huracán llamó a los fieles como abejas a la miel y un par de decibeles por encima de lo escuchado hasta el momento.

En el campo no entraba un alfiler. Cantando Anarquía en Buenos Aires se vieron imágenes de la ciudad en llamas y para Perdido hicieron un homenaje a Maradona en las pantallas.

Pocos minutos después, Trueno subió en el escenario opuesto y, si bien tenía mucha menos gente que sus compatriotas, hubo un público que lo bancó hasta el final. Eso hizo que se formara un espacio más íntimo y que la gente pudiera sentirse más cerca de uno de los ídolos inalcanzables que tiene este país. Evidentemente, hay un marcado cambio de consumo musical que da cuenta la existencia de dichos contrastes.

Ya entrada la noche, se vivieron los shows de Silvestre y la Naranja y Morat en el Montaña. Ambas bandas trajeron el fanatismo en su máximo esplendor y, entre sonidos dulces y rockeros, se convirtieron en dos propuestas marcadamente convocantes por la cantidad de gente que reunieron. Ambos fueron una locura.

En vísperas de la madrugada, mientras YSY A provocaba sus sismos en el escenario Sur, Guasones acaparó la atención del grueso del público entrada la medianoche.

El grupo platense tuvo convocatoria masiva mientras que el joven trapero fue una clara muestra de que el género urbano sigue perdiendo terreno al menos en el festival rockero.

Una escenografía colmada de luces iluminó a Facundo Soto y sus compañeros para cerrar un Cosquin Rock 2026 con rock and roll. La tormenta, amenazante y sigilosa, se desató minutos antes de que Caras extrañas subiera en el Norte con toda su apuesta eléctrica y que Crystal Thomas & Luca Giordano terminaran su magnífica presentación en La Casita del Blues.

Bajo la lluvia, que más tarde paró, tocaron Louta, Peces Raros y Mariano Mellino. Además, se llevó a cabo la fiesta de el Club de la serpiente con éxitos de los 80/90.

​Ayer a las 19.10 en el escenario Norte y con un atardecer de clima inestable que conspiró con el anhelado de tarjeta postal, Fito Páez empezó a despedir la histórica edición 2026 de Cosquín Rock, que redondeó una asistencia de 90 mil personas, según datos de los organizadores.El artista rosarino lo hizo con un show plagado de clásicos, que sólo tuvo como rareza a la efusiva apertura de Folis Verghet, tema emblema de La La la, el disco que publicó con Luis Alberto Spinetta en 1986. Un show bien sentido por parte de un fundamental del rock nacional y a tono la historia del festival serrano que, entre la noche del sábado y la madrugada del domingo, vio pasar a los escoceses Franz Ferdinand y a los ingleses The Chemical Brothers.La banda de Páez fue un caño. Formada por Diego Olivero (bajo, teclado y coros), Gastón Baremberg (batería), Juan Absatz (teclados y coros), Juani Agüero (guitarra y coros) y Emme (voz y coros), no le perdió pisada al solista y eventualmente se empoderó con el aporte de la línea de vientos Sudestada Horns.Discursos y palitosPara 11 y 6, Páez se sentó en la escalera frontal y le pidió al público que cantara más fuerte el estribillo y que si él arrancaba con las palmas, lo siguieran. Por supuesto, lo logró.Luego llegó Tu vida mi vida, otro de los temas del setlist que podría haber incluido un curador minucioso de su obra. Pero fue en la antesala de Tumbas de la gloria que Páez habló largo y tendido. “Qué tiempos. Uno ha visto todo o casi. Cuando vienen las canas, tus hijos crecen, pero hay algo hermoso entre tanto barullo, pantalla y merda, me da orgullo ser un eslabón de la cadena de la música argentina”, comenzó. “Eso es mundial, man. Es muy hermoso. Tiene ese poder, el de la ilusión a través del tiempo y la construcción de un lenguaje maravilloso que quedará por siempre”, añadió e inmediatamente nombró diferentes géneros de música del país. “A todas las de acá y a las no tantas porque somos un híbrido. A todos ellos, este tema”, completó. La lista siguió refestivalera y con él interactuando todo el tiempo con el soberano. Para el éxtasis, encadenó El amor después del amor, Circo Beat (como en Villa María, puso énfasis diciendo “tenemos un pasado común y el futuro, si queremos, alguna vez será la p*ta libertad), Brillante sobre el mic, Sale el sol, Ciudad de pobres corazones, A rodar mi vida y Mariposa Tecknicolor. Nocaut de Fito Páez en el round número 11.Para cerrar, el artista volvió a apuntar contra el uso excesivo de la tecnología (se mostró enojado con la adicción humana al celular) y fue crítico con la industria musical. “Basta de mercadotecnia, volvamos a la música que es el único camino al amor”, cerró.León Gieco, una leyendaLas horas tempranas de la jornada de clausura dieron cuenta de que en ésta no habría relleno de ningún tipo ni tranquilidad meteorológica. El número destacado de la jornada fue sin dudas León Gieco. En principio, se creía que el artista solo iba a estar en el escenario Montaña, donde se sumó al show de Beats Modernos, la banda armada por excompañeros de Charly, para interpretar El Fantasma de Canterville.Sin embargo, con el correr de las horas, el cantautor salió al escenario sorpresa junto a Agarrate Catalina en dos oportunidades (por la tarde y a la noche). En la segunda y última estuvo en compañía de El plan de la mariposa, cerrando con broche de oro esta apuesta festivalera que llegó para quedarse.León igualmente se lució con Trueno en el escenario Sur tocando Cinco siglos igual y Tierra zanta. A pesar de su tinnitus que lo tiene a mal traer desde hace varios años, el artista demostró seguir siendo una leyenda y tener un talento innato. Fue muy emotivo verlo tan activo y entregado con sus colegas.El enojo de Juanse con el festivalLuego, Juanse, también amigo de García, se enfocó en su cuidado y permanente tributo a otro prócer al que ama, Pappo, en el que se permitió tocar entre el público y hasta rezongar contra la organización porque lo apuraron para que termine.“Díganle a los boludos que organizan que esto es rock & roll”, disparó, curiosamente, contra su amigo José Palazzo. Antes de la queja, se escucharon potentes versiones de Sucio y desprolijo, Adónde está la libertad y Rock & Roll y fiebre, todas del Carpo, claro, y otras de Ratones Paranoicos como Cowboy y La Nave. Cordera con Bersuit: nostálgico y emotivoPero el espasmo mayor del comienzo del fin se dio alrededor de las 16.20 en el Montaña, donde luego de rendirle un respeto a la bandera con una versión de El viento trae una copla, y de desatar un pogo con Perro amor explota, Gustavo Cordera se reunió con dos de sus excompañeros de Bersuit, Oscar Righi y Alberto Verenzuela, para cantar Yo tomo. View this post on Instagram “Estoy esperando este momento desde hace mucho tiempo. No quería irme sin traerles una sorpresa a ustedes. Este va a ser un momento único. Por favor, ahí donde están, los quiero conmigo”, exclamó el cantante a la hora de la presentación, en la que también reveló que Palazzo tuvo mucho que ver con esa reunión que hasta ayer parecía utópica. La fiesta fue absoluta y los gritos de euforia mezclados con aplausos dieron cuenta de la aceptación y la felicidad por la reunión, por más que ésta no se haya producido con banda completa. ¿Se podrá interpretar El estallido como un palo para el gobierno nacional o solo un tema infaltable en los respectivos repertorios de Bersuit y de Cordera? Desde acá sólo se puede apuntar que Cordera resaltó el pasaje “Se está pudriendo esta basura, si esto no es una dictadura, qué es”. “¿Se la aguantan? ¿Quieren más? Este tema es para La Mona, aguante La Mona y Córdoba”, señaló para interpretar Devolvé la bolsa al cierre de su entrega, cuando las nubes amenazantes empezaban a mutar en llovizna constante. Todos los condimentos en el cierre. Todos. Incluida la posibilidad de ver sobre pasto húmedo un show de estadios como el de Airbag, programado en el Norte después de Páez. Libre baile sobre el pastoBandalos Chinos se confirmó como número regular de Cosquín Rock compareciendo en el Norte y con mucha gente pegada al escenario, aunque también otra tanta bailando a lo lejos, siendo libre como si nada al costado importara.Casi como respetando lo que canta Goyo Degano en Revelación II: “Vamos a cualquier lugar/ música para bailar”. Ya por entonces había dejado de llover pero estaba muy fresco y ventoso. El Plan de la Mariposa tuvo público cautivo y buen desarrollo visual en su show, al tiempo que Silvestre y La Naranja se encontró con su audiencia relajada en el pasto, disfrutando de las primeras entregas del setlist: Puerta del sol y Supersticiones.La pata internacional, en tanto, se agigantó con el estadounidense Devendra Banhart, más cercano de lo que sugiere el rótulo de trovador de freak folk.Devendra tocó con la solía compañía de su guitarra y le confesó al público que él creció escuchando a Atahualpa Yupanqui y que, precisamente por eso, estaba emocionado de estar en la provincia donde el cantor está enterrado. Y donde deambula con su alma libremente.La noche y sus contrastesLa gente terminó de ver Divididos en el Sur, que esta vez apostó por los clásicos de siempre y haciendo una mínima referencia al disco nuevo, y salió eyectada para Airbag en el norte. Huracán llamó a los fieles como abejas a la miel y un par de decibeles por encima de lo escuchado hasta el momento.En el campo no entraba un alfiler. Cantando Anarquía en Buenos Aires se vieron imágenes de la ciudad en llamas y para Perdido hicieron un homenaje a Maradona en las pantallas.Pocos minutos después, Trueno subió en el escenario opuesto y, si bien tenía mucha menos gente que sus compatriotas, hubo un público que lo bancó hasta el final. Eso hizo que se formara un espacio más íntimo y que la gente pudiera sentirse más cerca de uno de los ídolos inalcanzables que tiene este país. Evidentemente, hay un marcado cambio de consumo musical que da cuenta la existencia de dichos contrastes.Ya entrada la noche, se vivieron los shows de Silvestre y la Naranja y Morat en el Montaña. Ambas bandas trajeron el fanatismo en su máximo esplendor y, entre sonidos dulces y rockeros, se convirtieron en dos propuestas marcadamente convocantes por la cantidad de gente que reunieron. Ambos fueron una locura.En vísperas de la madrugada, mientras YSY A provocaba sus sismos en el escenario Sur, Guasones acaparó la atención del grueso del público entrada la medianoche. El grupo platense tuvo convocatoria masiva mientras que el joven trapero fue una clara muestra de que el género urbano sigue perdiendo terreno al menos en el festival rockero.Una escenografía colmada de luces iluminó a Facundo Soto y sus compañeros para cerrar un Cosquin Rock 2026 con rock and roll. La tormenta, amenazante y sigilosa, se desató minutos antes de que Caras extrañas subiera en el Norte con toda su apuesta eléctrica y que Crystal Thomas & Luca Giordano terminaran su magnífica presentación en La Casita del Blues.Bajo la lluvia, que más tarde paró, tocaron Louta, Peces Raros y Mariano Mellino. Además, se llevó a cabo la fiesta de el Club de la serpiente con éxitos de los 80/90.