Los primeros días del nuevo año se especializan por entrelazar los rumores con la información certera en todo tipo de actividades. Y el boxeo no es la excepción.
Casi simultáneamente, tres de los boxeadores más populares del momento, Olexandr Usyk, Saul Canelo Álvarez y David Benavidez, reaccionaron sobre su futuro con un punto en común: ninguno incorpora al millonario saudita Turki Alalshik -con intenciones de monopolizar este deporte- como parte organizativa de sus peleas inmediatas. Tampoco planean volver a pelear en Riad a corto plazo. ¿Qué sucede con esta situación en un deporte en el que la plata devora cualquier principio deportivo y moral? ¿Qué chance tienen de lograrlo cuando todos están contractualmente ligados a él?
Los tres campeones mencionados son millonarios y de una altísima autoestima, pero comenzaron a cansarse del destrato y la manipulación que poco a poco fueron recibiendo desde el pomposo poder económico del oro, el petróleo y los horarios inusuales de sus combates. Y ahora buscan otra cosa: volver a las fuentes.
Canelo no se inmuta
El mexicano Canelo Álvarez, cuyas acciones están en descenso después de su pobre derrota ante el recientemente retirado estadounidense Terrence Crawford, fue conminado a responder con urgencia a la Federación Internacional de Boxeo (FIB) si acepta dirimir la corona vacante del peso supermediano con el cubano Osley Iglesias. Sin embargo, su entrenador, Eddie Reinoso, respondió: “Nada nos apura. Ni la FIB ni Turki. Canelo se recupera de una operación del codo izquierdo y reaparecerá en septiembre venidero. Esto no nos interesa”. Al tapatío le restan completar dos presentaciones con la empresa de Turki por un total de 400 millones de dólares, aunque Canelo buscará terminar con esta relación antes de tiempo.
Usyk y la pelea soñada en EE.UU
El ucraniano Olexansdr Usyk nunca peleó en Estados Unidos en su rol de campeón mundial de los pesados. Jamás lo hizo en los casinos de Las Vegas ni el Madison Square Garden, o el Barclays Center de New York.
A los 38 años y con una carrera invicta de 30 cotejos, incentivó a su representante Egis Krimas a promover su próxima defensa ante el excampeón norteamericano Deontay Wilder –un púgil muy popular, aunque en el ocaso y casi retirado- para junio próximo. Si bien sus últimas peleas alternaron estadios ingleses con 90.000 personas y tranquilos recintos arábigos ajenos a las grandes efusividades, Usyk pretende vivir nuevas experiencias en la parte final de su carrera
¿Podrá convencer a Turki y sus socios para hacerlo posible? Será engorroso.
Benavidez y la fiesta de México
Si bien David Benavidez, actual campeón mundial de los semipesados (CMB y AMB interino), nació en Phoenix, Arizona, se siente un símbolo de la tierra de su padre: México. Y por ello, será la figura central de los festejos del clásico Cinco de Mayo próximo en Las Vegas, en donde los aztecas conmemoran la victoria más importante del ejército de su patria. Estas jornadas, protagonizadas en otros tiempos por Oscar de la Hoya, Julio César Chávez y Canelo Álvarez, lo tendrán ahora a Benavidez como fondista principal ante Gilberto El Zurdo Ramírez, también mexicano, por sus coronas del peso crucero (OMB -AMB).
Tras su último triunfo en Riad ante el inglés Anthony Yarde, decidió regresar a Las Vegas, donde gestó gran parte de sus emotivas peleas consagratorias. “Resignará millones, pero quiere emociones y gloria” declaró su promotor Sampson Lewkowicz a LA NACION.
Todos estos campeones estuvieron y están ligados por conveniencia e imposición a Turki Alalshik y hasta ahora no hubo quejas. Sin embargo, de a poco, comienzan a tener otros objetivos y a extrañar viejas sensaciones. Analizan sus futuros de manera distinta. Casi como si desmenuzaran la letra chica de un contrato que empiezan a leer con mucha atención y con pocas ganas de cumplir.
Tres de las más grandes figuras del boxeo actual patearían el tablero para salir de las garras del hombre que pretende monopolizar este deporte Boxeo

