El fútbol argentino volvió a quedar en el centro de la escena, pero esta vez lejos de la pelota. Patricia Bullrich sacudió el tablero con una denuncia formal contra Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino ante el Tribunal de Ética de la Conmebol, y el ruido llegó fuerte a Viamonte. En un mensaje filoso, la senadora nacional apuntó directo al corazón del poder que gobierna la AFA y habló sin rodeos de “mafia” y de un manejo oscuro del dinero que circula por el fútbol.
La presentación, respaldada por un escrito oficial, acusa presuntas violaciones al Código de Ética de la Conmebol y a las normas anticorrupción, antisoborno y de cumplimiento. Bullrich puso el foco en principios sensibles: integridad, transparencia en las contrataciones, conflictos de intereses, uso de recursos y prevención del lavado de activos. Palabras pesadas para un organismo que suele blindarse puertas adentro.
Denuncié a Tapia y Toviggino ante el Comité de Ética de la CONMEBOL. Deben investigar a fondo a esta mafia que conduce la AFA y ensucia al fútbol argentino.
A las mansiones, Ferraris y toda esa plata sucia que venimos viendo en los noticieros, me pregunto:
– ¿Dónde está la… pic.twitter.com/d9RMOaPGmD
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) December 15, 2025
El mensaje político fue acompañado por una batería de preguntas públicas que retumbaron en redes sociales. “¿Dónde está la plata que entra por la publicidad y por la Selección?”, lanzó Bullrich, al tiempo que comparó los premios de los campeones del mundo con el nivel de vida de algunos dirigentes. Mansiones, Ferraris, vuelos por el mundo y empresas vinculadas a la dirigencia aparecen en el centro de las sospechas.
También apuntó contra Sur Finanzas y el presunto manejo de deudas de clubes a cambio de favores y votos, además de contrataciones a empresas propias y la retención de aportes. “La lista de irregularidades es interminable”, escribió, con una sentencia final que sonó a slogan de campaña pero también a desafío directo: “Si las hacen, las tienen que pagar. Corta”.
Ahora la pelota está del lado de la Conmebol. La denuncia ya ingresó al Comité de Ética y promete un capítulo incómodo para la AFA. En un fútbol acostumbrado a mirar para otro lado, el escándalo ya juega su propio partido. Y no parece uno más.
El fútbol argentino volvió a quedar en el centro de la escena, pero esta vez lejos de la pelota. Patricia Bullrich sacudió el tablero con una denuncia formal contra Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino ante el Tribunal de Ética de la Conmebol, y el ruido llegó fuerte a Viamonte. En un mensaje filoso, la senadora nacional apuntó directo al corazón del poder que gobierna la AFA y habló sin rodeos de “mafia” y de un manejo oscuro del dinero que circula por el fútbol.La presentación, respaldada por un escrito oficial, acusa presuntas violaciones al Código de Ética de la Conmebol y a las normas anticorrupción, antisoborno y de cumplimiento. Bullrich puso el foco en principios sensibles: integridad, transparencia en las contrataciones, conflictos de intereses, uso de recursos y prevención del lavado de activos. Palabras pesadas para un organismo que suele blindarse puertas adentro.Denuncié a Tapia y Toviggino ante el Comité de Ética de la CONMEBOL. Deben investigar a fondo a esta mafia que conduce la AFA y ensucia al fútbol argentino.A las mansiones, Ferraris y toda esa plata sucia que venimos viendo en los noticieros, me pregunto: – ¿Dónde está la… pic.twitter.com/d9RMOaPGmD— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) December 15, 2025El mensaje político fue acompañado por una batería de preguntas públicas que retumbaron en redes sociales. “¿Dónde está la plata que entra por la publicidad y por la Selección?”, lanzó Bullrich, al tiempo que comparó los premios de los campeones del mundo con el nivel de vida de algunos dirigentes. Mansiones, Ferraris, vuelos por el mundo y empresas vinculadas a la dirigencia aparecen en el centro de las sospechas.También apuntó contra Sur Finanzas y el presunto manejo de deudas de clubes a cambio de favores y votos, además de contrataciones a empresas propias y la retención de aportes. “La lista de irregularidades es interminable”, escribió, con una sentencia final que sonó a slogan de campaña pero también a desafío directo: “Si las hacen, las tienen que pagar. Corta”.Ahora la pelota está del lado de la Conmebol. La denuncia ya ingresó al Comité de Ética y promete un capítulo incómodo para la AFA. En un fútbol acostumbrado a mirar para otro lado, el escándalo ya juega su propio partido. Y no parece uno más.

