• 26 de febrero de 2026 08:07

Así se usa el centro del choclo como “abono mágico” para las plantas de tu jardín

Porradioplayjujuy

Feb 26, 2026

Jorge Drexler decía en una canción que “nada se pierde, todo se transforma”. Dicho precepto funciona para el choclo. El centro de esta verdura, comúnmente conocido como marlo, suele terminar en la basura luego de comer este alimento ya que, obviamente, esa parte no puede ingerirse. Sin embargo, este desecho emerge como un recurso inesperado y valioso para la jardinería doméstica, ya que es un aliado natural capaz de transformar y enriquecer el suelo, promoviendo prácticas más sustentables en el hogar.

Este componente, que es la parte interna y más dura de la espiga del maíz, se distingue por estar compuesto principalmente por celulosa. Esta característica estructural le confiere una particularidad clave: una degradación lenta. Es precisamente esta cualidad la que lo convierte en un material idóneo para aportar estructura al suelo a medida que se descompone. Se integra de forma óptima en sistemas de compostaje casero gracias a su naturaleza biodegradable.

El desecho del choclo es un gran aliado para el jardín en el hogar (Foto: Gemini)

La utilidad del marlo de choclo en el jardín abarca diversas aplicaciones prácticas y beneficiosas. Una de las principales consiste en su uso como base de drenaje en macetas. Al cortar el marlo en trozos pequeños y distribuirlos en el fondo de las macetas, se mejora la capacidad de drenaje de la tierra, un factor crucial para la salud de las plantas.

Esta técnica no solo previene la compactación del abono, sino que también ayuda a controlar y reducir el exceso de humedad, lo cual evita que las raíces se pudran y genera un ambiente más propicio para el desarrollo de la planta.

Otra aplicación fundamental reside en su incorporación al compost casero. El marlo del choclo, al ser un material seco y rico en carbono, cumple una función equilibradora esencial dentro de la pila de compost. Actúa como contrapunto a los restos orgánicos húmedos, como las cáscaras de frutas y verduras, contribuyendo a una proporción adecuada de carbono y nitrógeno.

Además, su estructura permite airear el compost, acelerando el proceso de descomposición de los residuos orgánicos. Para optimizar su integración y asegurar una desintegración más rápida, se recomienda cortarlo previamente en pedacitos. Su aporte es clave para mantener el equilibrio entre la humedad y la sequedad dentro del recipiente, clave para que no haya plagas.

Los restos de los choclos sirven para el drenaje de la tierra en las macetas (Foto: Freepik)

Finalmente, el marlo puede ser utilizado como cobertura protectora para la tierra, una técnica conocida como mulching. Si se lo tritura en pedacitos muy pequeños o se lo corta en rodajas delgadas alrededor de la base de las plantas, este material crea una capa aislante que ofrece múltiples ventajas para la planta.

Contribuye a conservar la humedad del suelo, reduce la necesidad de riego frecuente y protege las raíces de las fluctuaciones de temperatura, especialmente del frío. A su vez, esta cobertura actúa como una barrera natural para evitar el crecimiento de malezas, lo cual redunda en un jardín más estético.

Los beneficios derivados de la reutilización del marlo del choclo son múltiples y ayudar a la sostenibilidad ambiental. En primer lugar, disminuye notablemente la cantidad de residuos orgánicos que se destinan a la basura. En segundo lugar, enriquece el suelo de manera natural, aportando materia orgánica y mejorando su estructura sin necesidad de recurrir a aditivos químicos. Por último, pero no menos importante, promueve la adopción de prácticas más conscientes y sustentables en el hogar, ya que incentivando a los integrantes de la casa a pensar qué se descarta y a buscar soluciones ecológicas.

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