La seguridad digital volvió a encender luces de alerta por el resurgimiento del denominado “timo 419”, una estafa clásica que encontró en WhatsApp un canal ideal para multiplicarse.
Aunque este fraude existe desde hace mucho, su adaptación a las aplicaciones de mensajería lo volvió más efectivo y peligroso, aprovechando la confianza cotidiana que los usuarios depositan en estos entornos.

De qué trata “timo 419” y cómo funciona
El nombre de la estafa proviene del artículo 419 del Código Penal de Nigeria, país donde este tipo de engaño se hizo conocido a nivel internacional. También se la conoce como la “carta nigeriana” y su lógica básica se mantiene intacta: promesas de grandes sumas de dinero a cambio de pequeños pagos iniciales.
En los últimos meses, distintas autoridades y especialistas en ciberseguridad advirtieron un incremento de casos, especialmente a través de mensajes directos en el celular.
El primer contacto suele llegar desde un número desconocido. El mensaje aparenta provenir de un abogado, un asesor legal o un intermediario financiero que informa sobre una herencia millonaria, una donación extraordinaria o fondos bloqueados a nombre de un familiar lejano.
Para ganar credibilidad, los estafadores suelen usar nombres reales, datos públicos o referencias personales que generan confianza en la víctima.
Una vez que la persona responde, comienza la verdadera maniobra. Se solicita un primer pago para cubrir supuestos gastos administrativos, impuestos o trámites legales necesarios para liberar el dinero.
Esa suma inicial, relativamente baja en comparación con la promesa, es la puerta de entrada al engaño. Luego, aparecen nuevos pedidos, cada vez más urgentes, que pueden extenderse durante semanas o meses.

El peligro de esta modalidad radica en la presión psicológica y en la falsa sensación de seguridad que ofrecen las apps de mensajería. El cifrado no protege frente a estafas si el usuario confía y transfiere dinero voluntariamente.
Para evitar caer en el timo 419, los especialistas recomiendan desconfiar de cualquier promesa de dinero fácil, no responder mensajes de desconocidos, no compartir datos personales ni bancarios y nunca realizar transferencias anticipadas.
Ante la sospecha o la confirmación del fraude, es clave bloquear el contacto y denunciar el hecho para evitar nuevas víctimas.
La seguridad digital volvió a encender luces de alerta por el resurgimiento del denominado “timo 419”, una estafa clásica que encontró en WhatsApp un canal ideal para multiplicarse. Aunque este fraude existe desde hace mucho, su adaptación a las aplicaciones de mensajería lo volvió más efectivo y peligroso, aprovechando la confianza cotidiana que los usuarios depositan en estos entornos.De qué trata “timo 419” y cómo funcionaEl nombre de la estafa proviene del artículo 419 del Código Penal de Nigeria, país donde este tipo de engaño se hizo conocido a nivel internacional. También se la conoce como la “carta nigeriana” y su lógica básica se mantiene intacta: promesas de grandes sumas de dinero a cambio de pequeños pagos iniciales. En los últimos meses, distintas autoridades y especialistas en ciberseguridad advirtieron un incremento de casos, especialmente a través de mensajes directos en el celular.El primer contacto suele llegar desde un número desconocido. El mensaje aparenta provenir de un abogado, un asesor legal o un intermediario financiero que informa sobre una herencia millonaria, una donación extraordinaria o fondos bloqueados a nombre de un familiar lejano. Para ganar credibilidad, los estafadores suelen usar nombres reales, datos públicos o referencias personales que generan confianza en la víctima.Una vez que la persona responde, comienza la verdadera maniobra. Se solicita un primer pago para cubrir supuestos gastos administrativos, impuestos o trámites legales necesarios para liberar el dinero. Esa suma inicial, relativamente baja en comparación con la promesa, es la puerta de entrada al engaño. Luego, aparecen nuevos pedidos, cada vez más urgentes, que pueden extenderse durante semanas o meses.El peligro de esta modalidad radica en la presión psicológica y en la falsa sensación de seguridad que ofrecen las apps de mensajería. El cifrado no protege frente a estafas si el usuario confía y transfiere dinero voluntariamente.Para evitar caer en el timo 419, los especialistas recomiendan desconfiar de cualquier promesa de dinero fácil, no responder mensajes de desconocidos, no compartir datos personales ni bancarios y nunca realizar transferencias anticipadas. Ante la sospecha o la confirmación del fraude, es clave bloquear el contacto y denunciar el hecho para evitar nuevas víctimas.

