• 9 de junio de 2026 17:10

Thonet & Vander Rein Gen 2: probamos esta barra de sonido para vivir el Mundial como si estuvieras en la tribuna

Porradioplayjujuy

Jun 9, 2026

La calidad de imagen suele llevarse toda la atención al momento de elegir un televisor nuevo. Pantallas cada vez más grandes, resolución 4K y tecnologías que prometen colores más intensos y mejor contraste aparecen como protagonistas de la experiencia. Sin embargo, hay un aspecto que muchas veces queda relegado: el sonido. En la búsqueda de diseños ultrafinos y marcos casi inexistentes, muchos televisores actuales redujeron el espacio disponible para incorporar parlantes capaces de entregar un audio con cuerpo, especialmente en las frecuencias graves.

Y si hay una época del año en la que solemos pensar en renovar el televisor, esa suele ser la previa de un Mundial de Fútbol. Pero además del cambio de pantalla, existe otra alternativa para potenciar la experiencia: sumar una barra de sonido. Una solución simple que, como te contamos en esta nota, puede aportar mayor definición, presencia y sensación de inmersión, tanto para vivir cada partido como si se estuviera en el estadio, como para disfrutar películas y series con una experiencia mucho más envolvente.

Un unboxing desafiante

El primer contacto con el equipo llega mucho antes de escuchar el primer sonido: comienza al abrir la caja. En este caso, Thonet & Vander para su barra Rein Gen 2 (1.007.500 pesos) optó por una única caja para almacenar todo el conjunto compuesto por barra de sonido, subwoofer, parlantes satélite y accesorios. Sobre el papel parece una decisión óptima para simplificar el transporte y reducir volumen, aunque en la práctica la experiencia de desembalado resulta algo menos intuitiva de lo esperado.

La forma del empaque y la distribución interna generan cierta confusión inicial. No queda del todo claro por dónde conviene empezar a retirar cada componente y el proceso termina siendo una especie de rompecabezas en tamaño real. Entre piezas encastradas y protecciones de telgopor ajustadas al límite, no es raro que en el intento de extraer algún componente termine desprendiéndose o rompiéndose parte del material de protección.

Pero si sacar el equipo requiere paciencia, volver a guardarlo (lo probamos durante 15 días) eleva todavía más la dificultad. Reacomodar barra, subwoofer, satélites, cables y protecciones dentro de una caja de formato poco convencional puede transformarse en una tarea de varios minutos y bastante prueba y error. Una situación que probablemente no afecte a quienes instalan el equipo una sola vez, aunque sí puede volverse un detalle a considerar para quienes suelen mover, guardar o transportar sus dispositivos con frecuencia.

Una barra de sonido Thonet & Vander Rein Gen 2, con barra de sonido, subwoofer, y dos parlantes satelitales

Instalación y configuración

Para esta prueba, la elegida fue una TV BGH 4K de 65 pulgadas con algunos años encima. Un panel que todavía entrega una muy buena calidad de imagen, pero que, como ocurre con muchos televisores modernos de gran tamaño, muestra ciertas limitaciones cuando se trata del audio. En este tipo de tamaños de pantalla es común que el usuario empiece a pensar no solamente en ver contenido, sino en construir una pequeña sala de cine en casa. Y ahí es donde una barra de sonido empieza a tener sentido más allá del volumen: el objetivo pasa por ganar presencia, espacialidad y cuerpo.

El sistema de Thonet & Vander Rein Gen 2 no se limita a una barra frontal. La propuesta suma un subwoofer dedicado para reforzar graves y dos parlantes satélite encargados de complementar las frecuencias medias y aportar una escena sonora más amplia. Una vez enlazados todos los componentes, decidí utilizar la conexión HDMI ARC disponible tanto en la TV como en el equipo. Esta configuración tiene una ventaja práctica importante: permite manejar el volumen directamente desde el control remoto del televisor y mantener una experiencia más transparente para el usuario. También existe la posibilidad de utilizar una salida óptica de audio, aunque en ese escenario el control del volumen queda delegado al mando de la barra.

Antes de comenzar, imaginaba una instalación bastante más aparatosa de lo que finalmente resultó. Al ver la cantidad de componentes (barra, subwoofer y satélites), daba la sensación de estar frente a un sistema más complejo y pesado. Sin embargo, el hecho de que la comunicación entre los distintos módulos se realice de manera inalámbrica mediante tecnología de 2,4 GHz simplifica bastante el armado. Tomando cada pieza por separado y con algo de paciencia para encontrar la ubicación adecuada dentro del ambiente, el sistema completo quedó funcionando en poco más de 20 minutos.

Experiencia de uso: del Mundial al rugido del T-Rex

Las especificaciones ayudan a entender el equipo, pero el sonido es una de esas tecnologías que finalmente se juzgan con el control remoto en la mano. Sobre el papel, Rein Gen 2 propone una configuración 5.1 con Dolby Audio, procesamiento DSP y una potencia total de 230 W RMS distribuidos entre barra, subwoofer y satélites. Pero más allá de los números, lo interesante era descubrir si todo eso realmente se traducía en una experiencia distinta frente al televisor.

La primera prueba fue volver a mirar la final de la Copa del Mundo 2022 en 4K. Y fue probablemente el escenario ideal para entender qué aporta un sistema de este tipo frente al audio integrado de una TV. El despliegue de los parlantes generó una sensación envolvente muy lograda: el relato ganaba presencia, los cánticos parecían llegar desde distintos sectores y, por momentos, aparecía esa sensación de estar sentado en una tribuna más que frente a una pantalla en el living. Ahí es donde el trabajo conjunto entre barra, satélites y subwoofer empieza a mostrar sentido.

Después llegó el turno del gaming con Forza Horizon 6 en Xbox Series X y fue el subwoofer el que se llevó gran parte del protagonismo. Los graves tienen pegada y presencia; cada aceleración, cambio de superficie o paso por túneles sumaba una cuota extra de inmersión. En una escena puntual, cuando uno de los autos entró a gran velocidad en un túnel, el refuerzo de bajas frecuencias fue tan marcado que llegaron a vibrar los vidrios de una ventana cercana al televisor. Es uno de esos momentos donde el sonido deja de acompañar la imagen y pasa a formar parte de la experiencia.

También hubo tiempo para algo más cotidiano: música vía Bluetooth y varias sesiones de cine. La sincronización inalámbrica resultó rápida y estable, transformando al conjunto en un sistema de audio que va más allá del televisor. En películas de acción y aventura, el equipo se siente cómodo, especialmente por cómo maneja el impacto y el volumen de escena. Un ejemplo claro fue disfrutando de la película Jurassic World Rebirth: con el volumen apenas al 60%, el rugido del T-Rex tuvo esa capacidad de atravesar el ambiente y generar una sensación física difícil de conseguir con los parlantes integrados de una TV.

Si hubiera que marcar un punto menos convincente, probablemente aparezca en el nivel de detalle fino. Rein Gen 2 entrega graves contundentes y agudos con buena presencia, pero en determinados contenidos puede faltar algo más de precisión o separación en sonidos secundarios y matices más sutiles. Aun así, entendiendo el objetivo del producto y el salto que representa frente al audio estándar de muchos televisores actuales, la experiencia general termina siendo claramente positiva y cumple con creces en su promesa de hacer más inmersivo el consumo de partidos, películas y videojuegos.

En conclusión

Después de varias jornadas de uso entre fútbol, videojuegos, música y cine, la sensación que deja la Rein Gen 2 es clara: logra exactamente aquello que muchos televisores actuales dejaron en segundo plano. En una época donde las pantallas son cada vez más grandes y delgadas, el sonido muchas veces quedó relegado y eso se nota especialmente en modelos de 55, 65 pulgadas o más, donde la expectativa del usuario ya no pasa solamente por ver contenido, sino por disfrutar de una experiencia al mejor estilo cine. En ese escenario, Rein Gen 2 consigue devolver impacto, amplitud y una presencia sonora que transforma la experiencia cotidiana frente al televisor.

Frente a otras alternativas disponibles en el mercado argentino, la propuesta de Thonet & Vander encuentra un diferencial interesante en ofrecer una experiencia más cercana a un sistema de cine en casa que a una barra tradicional de entrada de gama. La incorporación de subwoofer y satélites inalámbricos aporta una sensación envolvente difícil de encontrar en soluciones más compactas, mientras que la conectividad HDMI ARC simplifica mucho el uso diario. Tiene detalles mejorables (como una experiencia de unboxing poco amigable y un nivel de detalle sonoro que podría ser más refinado), pero en el equilibrio entre prestaciones, inmersión y facilidad de instalación termina posicionándose como una alternativa muy atractiva para quienes este Mundial quieran mejorar no solamente lo que ven, sino también todo lo que escuchan.

​El equipo combina una barra de sonido, un subwoofer y dos parlantes satelitales  Tecnología