José Luis Manzano suma otro activo. El empresario que comenzó su carrera como diputado y ministro del Interior durante la presidencia de Carlos Menem acaba de cerrar, junto al Grupo Mercuria, de suiza, la compra de los activos que Raízen opera en la Argentina bajo la marca Shell: 894 estaciones de servicio, una refinería, una planta de lubricantes, dos aeroplantas y dos terminales de combustibles. El precio: US$1420 millones.
La operación fue confirmada hoy por la brasileña Raízen, que comunicó el acuerdo definitivo a la Bolsa de San Pablo en cumplimiento de la normativa del mercado de capitales brasileño. La empresa necesita liquidez para reestructurar una deuda de US$13.240 millones —solo superada en el historial reciente de Brasil por la de la antigua Odebrecht— y tiene urgencia: sus acciones en San Pablo se derrumbaron 70% en 2025. El año pasado ya había vendido sus activos en Paraguay; esta vez el movimiento es de otra escala.
El paquete incluye la refinería de Dock Sud, en la provincia de Buenos Aires; una planta de lubricantes en la Ciudad de Buenos Aires; dos aeroplantas en Ezeiza y Aeroparque; dos terminales de combustibles en Arroyo Seco y Santa Fe; y la red de 894 estaciones Shell, que representa el 19% del mercado de despacho de combustibles del país, detrás de YPF y por encima de Axion y Puma Energy. El cierre de la transacción está previsto antes de que finalice el año zafra 2026/27, sujeto a las aprobaciones regulatorias y judiciales correspondientes.
El empresario que no para
Edenor, la distribuidora eléctrica que Manzano controla junto a Daniel Vila y Mauricio Filiberti, tendría entre el 35% y el 40% de la nueva sociedad que operará los activos Shell. El resto lo aportaría Mercuria Energy Group, la trader suiza con la que Manzano ya es socio desde hace años a través de Phoenix Global Resources, la petrolera que fue la primera en producir petróleo no convencional en Río Negro. En Phoenix, Manzano participa con el 6% del capital a través de su firma Andes Energía; Mercuria controla el resto.

Mercuria no es un recién llegado. La firma —fundada en Ginebra en 2004 por Marco Dunand y Daniel Jaeggi, con ingresos superiores a los US$140.000 millones— ingresó a la Argentina en 2009 bajo el nombre El Trébol y luego se fusionó con Andes Energía para dar origen a Phoenix. En 2014, Mercuria adquirió la unidad de comercialización de commodities de JP Morgan Chase por US$3500 millones. Hoy opera en más de 50 países y participa en toda la cadena energética: crudo, refinados, gas natural, GNL, electricidad y metales. Sus actividades en América Latina abarcan desde México y Panamá hasta la Argentina, donde opera activos logísticos además de su participación en Phoenix.
La sociedad preexistente entre Manzano y Mercuria explica la solidez del consorcio frente a los demás interesados. Ni Trafigura, ni la holandesa Vitol ni la local CGC —de la familia Eurnekian— lograron superar su oferta. En la reciente licitación de Transener —la empresa que opera el 85% de la red de alta tensión del país—, Edenor había presentado una propuesta de US$230 millones pero quedó segunda frente a Edison Energía-Genneia, que ofreció US$356 millones. Con Shell, el desenlace fue diferente.
Para Edenor, la red de estaciones representa una plataforma para instalar cargadores de autos eléctricos y paneles solares en los techos, negocios en los que su expertise como distribuidora eléctrica le daría ventaja natural sobre otros operadores de combustibles.
Para Manzano, la operación suma refinación y comercialización minorista a un portafolio que no para de crecer y que podría expandirse aún más: es uno de los cinco grupos que hoy se encuentran en proceso de due diligence —la auditoría mediante la cual los interesados analizan en detalle los estados contables y activos de una empresa— para quedarse con el 70% de Metrogas que YPF quiere vender, un paquete que podría valer US$560 millones dentro de una valuación total cercana a los US$800 millones. Los grupos tienen plazo hasta fines de junio para presentar sus ofertas económicas, en un proceso a cargo del economista Daniel Marx.
Manzano no llega a Metrogas como un extraño: ya tiene el 9,23% del capital a través de Integra Gas Distribution LLC y se presentó como oferente mediante Andina, empresa que integra también el capital accionario de Edenor y Edemsa. Ese conocimiento directo del activo es una ventaja que los demás competidores no tienen.
La salida de Raízen completa un ciclo. Creada en 2011 como sociedad al 50% entre la angloholandesa Shell y Cosan —líder en azúcar, etanol y bioenergía—, en 2018 tomó el control total de las estaciones y de la refinería de Dock Sud con planes de largo plazo en el mercado local. Pero años de congelamiento tarifario, controles cambiarios y restricciones a las importaciones erosionaron la rentabilidad hasta hacer el negocio inviable. La ironía es que la salida llega justo cuando el downstream local volvió a ser rentable. Los fondos netos de la venta serán destinados a gestionar la estructura de capital del grupo en Brasil.
El acuerdo, confirmado hoy ante la Bolsa de San Pablo, incluye 894 estaciones de servicio, la refinería de Dock Sud, dos aeroplantas y dos terminales de combustibles; en paralelo, el empresario mendocino avanza en el proceso de due diligence para adquirir el 70% de Metrogas Economía

