• 21 de mayo de 2026 12:48

En Londres. La lucha de la primera marquesa afrodescendiente por los derechos hereditarios de su hijo, nacido de un vientre subrogado

Porradioplayjujuy

May 21, 2026

“Cuando se habló de mí de manera positiva, como un cambio positivo, lo agradecí. Considero mi rol como algo práctico: como esposa, madre y alguien con la responsabilidad de mantener esta increíble propiedad. Aspiro a que en un futuro el color de mi piel no sea una característica que me defina”, declaró Emma Thynn a la revista británica Tatler en 2021.

Emma Thynn en la MET Gala de 2026 (Foto: @emmathynn)

Emma llama la atención de los principales tabloides ingleses desde hace varios años. Primero, por haberse convertido en la primera marquesa afrodescendiente en el Reino Unido. Más tarde, por ser la primera integrante de la realeza de aquel país en tener un hijo mediante la subrogación de vientre.

Estos dos aspectos, que podrían ser intrascendentes en otros contextos, se convirtieron en sus luchas públicas, tanto con la familia política como con la sociedad en general.

“Creía que vivíamos en una sociedad posracial”

“La mujer más nombrada entre la aristocracia británica”, según la revista Vanity Fair, es hija de Ladi Jadesimi, un magnate nigeriano del petróleo, y de Suzanna McQuiston, una socialité y diseñadora de interiores inglesa. Nació y se crio en Inglaterra, pero las raíces afrodescendientes se empezaron a convertirse en el foco, sobre todo para ella, cuando conoció al vizconde de Weymouth, actual marqués de Bath, Ceawlin Thynn.

Emma es una socialité inglesa que participa activamente en el mundo de la moda y en distintos shows de televisión (Foto: emmathynn)

Probablemente, la primera vez que se vieron no tuvo un fuerte impacto en ninguno de los dos: ella tenía apenas tres años y él, 15, cuando en 1989, su medio hermano Iain McQuiston se casó con la tía de Ceawlin, Lady Silvy Thynne. Emma participaba entonces del cortejo nupcial, fue una de “las niñas de las flores”, las que caminan detrás de las damas de honor y de la novia.

Emma y Ceawlin se cruzaron por primera vez cuando ella tenía 3 años y él, 15; se reencontraron 22 años después (Getty Images)

Compartieron después alguna que otra reunión familiar, pero dada la diferencia de edad (él le lleva 12 años), apenas se relacionaban. Ella recordó: “Así que yo andaba corriendo de un lado a otro mientras él estaba sentado, tomando un café”.

Esas reuniones no tuvieron una relevancia particular en la vida de ninguno de ellos. Y, aunque eventualmente cesaron, se volvieron a cruzar recién en 2011, cuando ella tenía 25 y él 37 años, en el Soho House de Londres, un club privado y punto de encuentro de celebridades, artistas y empresarios. El flechazo fue inmediato y solo un año después se comprometieron.

Emma y Ceawlin Thynn (Getty Images)

Ninguno de ellos se detuvo a pensar mucho sobre los prejuicios raciales. Pero con el nuevo vínculo fue imposible no hacerlo. Ceawlin detalló: “Desde mi perspectiva —y con el diario del lunes puedo ver que fue increíblemente ingenuo—, yo realmente creía que en el Reino Unido vivíamos en una sociedad posracial”.

Por su parte, Emma insistió siempre en que la mayor parte de su vida no era consciente de su identidad racial. Que, por eso mismo, nunca pensó en que el matrimonio tendría una relevancia simbólica.

Emma en la portada de la revista Tatler, posando con un vestido de Dolce & Gabbana (Foto: www.tatler.com)

“Empecé a ser más ‘consciente de mí misma’, desde afuera hacia adentro, cuando me comprometí. No quiero dejar de reconocer la importancia de esto, porque significó mucho para mucha gente. Fue un momento histórico del que muchas personas obtuvieron esperanza y aliento. Pero yo no hice nada intencionalmente. Solo tengo que valorar que se haya escrito tanto sobre esto y que haya sido tomado tan en serio”, sostuvo.

400 años de linaje de sangre

Emma (y su madre) repetía en las entrevistas que nunca había sentido racismo: “Es verdad. De verdad. Tuve muchísima suerte. Quiero decir, Londres es un lugar tan cosmopolita […] Mi papá es nigeriano y yo crecí en Londres, y simplemente así eran las cosas”.

Emma y Ceawlin thynn en una fiesta de Halloween, 2016 (Getty Images)

Pero a partir del compromiso con el futuro marqués, esa consciencia empezó a aflorar. De hecho, cuando en 2012 Ceawlin le contó a su madre, Anna Gael, ella le preguntó: “¿Estás seguro de lo que vas a hacer con 400 años de linaje de sangre?”. Fue un ataque racista sin tapujos y él no se lo perdonó nunca. Tampoco su padre, Alexander Thynn, bendijo la unión.

El 8 de junio de 2013, pese a ese rechazo, se casaron en Longleat House, la finca familiar y casa de campo de los marqueses de Bath, en el condado de Wiltshire, que ahora la habitan ellos con sus dos hijos.

Ese día estuvieron presentes la madre y el padre de Emma. La familia de Ceawlin estuvo representada solo por su hermana, Lady Lenka Thynn. Sus padres tuvieron una excusa: la boda de otra pareja, dos jugadores de polo que se casaban ese mismo día…

Por las dudas, temiendo que su madre intentase alterar el casamiento, Ceawlin contrató un gran equipo de seguridad. Según le contó luego a The Sunday Times, él mismo le había prohibido a su madre asistir a la ceremonia. Sin embargo, en otra entrevista con el mismo media, ella retrucó que jamás hizo el comentario del linaje.

Se casaron el 8 de junio de 2013 en Longleat House (Foto: @totlermagazine)

El padre del novio, Alexander, por su parte, tenía otras razones para no asistir. Vanity Fair dio los detalles: Lord Bath había cedido el control de aquella finca, Longleat, a su hijo en 2010. Ceawlin, entonces, apuntó a modernizar sus ambientes: “Retiró algunos de los murales estridentes y cargados de pintura que su padre había realizado personalmente en las paredes de los departamentos privados, donde aparecían figuras desnudas y escenas aterradoras dignas de El Bosco. Lord Bath se sintió tan ofendido por esa decisión que boicoteó la boda de Emma y Ceawlin”.

Durante un tiempo, la historia de los marqueses de Bath acaparó la atención de la prensa. Los cronistas bucearon en el pasado de los padres de Ceawlin. Descubrieron -y publicaron- que durante sus 45 años de matrimonio Alexander mantuvo relaciones con 75 amantes. Incluso, detallaron, a algunas las llevó a vivir a las casas de campo que rodean la residencia de Longleat.

La historia se puso todavía más increíble cuando los periodistas descubrieron que la marquesa Anna, tan atenta a las tradiciones, había trabajado como actriz en Hungría, su país natal, y había protagonizado varias películas eróticas durante las décadas de los 60 y 70.

Alexander Thynn junto a Anna Gael frente a la residencia de Longleat (Getty Images)

Por supuesto que Emma también enfrentó las miradas de desaprobación de los círculos nobiliarios: “Nunca me hicieron ni me dijeron nada, pero es algo que se puede notar”, declaró a Tatler en 2013.

En 2021, Alexander Thynn murió por coronavirus a los 87 años. Así, su hijo Ceawlin heredó el título y se convirtió en el octavo marqués de Bath, y Emma, en marquesa. En la jerarquía de la nobleza británica, un marqués y una marquesa solo están por debajo de un duque y una duquesa. John Alexander Lady Thynn, su primer hijo, que nació en 2014, tendrá su turno de romper estructuras, cuando sea él quien herede el título y pase a ser el primer marqués de color.

Ceawlin y Emma en la residencia de Longleat, donde se realiza una

“No lo hice por vanidad”

En los últimos años, la notoriedad de Emma traspasó su rango en la aristocracia británica y su color de piel. Hace muchas cosas que pueden ser normales en la realeza moderna pero que llaman la atención de los más recatados. Como su proyecto de cocina, Emma’s Kitchen, una marca de alimentos y estilo de vida con una discreta presencia en las redes sociales y videos tutoriales en YouTube. Tatler escribió: “Es una pastelera y cocinera talentosa, y poco a poco se está posicionando para convertirse en una referente del hogar y la cocina”.

La marquesa le dijo a Vanity Fair: “No se trata de hacer tartitas o preparar algún plato más o menos elaborado de vez en cuando. Se trata de fundar una marca y cambiar la forma de comer de la gente”.

Por otro lado, este año se unió al reparto de Ladies of London: The New Reign, un reality show que sigue las vidas de las damas de la alta sociedad. También participó, en 2019, en la temporada 17 del programa Strictly Come Dancing, de la BBC. Y en 2024 estuvo en Celebrity MasterChef UK.

Pero nada de esto fue lo que en realidad cambió el foco de los tabloides respecto de ella. Cuando nació su primer hijo tuvieron que hacerle una cesárea de emergencia porque sufrió de hipofisitis (una inflamación en la glándula pituitaria) que le provocó una hemorragia cerebral.

Emma Thynn en el cartel promocional de Ladies of London

Cuando buscaron otro bebé, el médico les dijo que, dado ese antecedente, un embarazo natural podía ser fatal. Por eso decidieron gestar a través de la subrogación de vientre.

Lord Henry Richar Isaac Thynn nació en 2016. “Nos preocupó cómo reaccionaría la gente a la noticia. Quería que supieran que no lo hice por vanidad… no me preocupaba engordar ni pensé que amamantar me arruinaría el cuerpo. Quería vivir para ver crecer a mis hijos, sin arriesgarme a que sucediera algo trágico”, explicó al Daily Mail.

El nacimiento de su segundo hijo llevó a los marqueses a los Tribunales. Dado que la gestación y el nacimiento fue en los Estados Unidos, acudieron al Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra para incluir a Henry en la lista de beneficiarios de la herencia.

Como explica El Mundo, la vieja legislación británica que rige el orden de sucesión considera al niño nacido en un vientre de alquiler como un “vástago sin legitimidad para disfrutar directamente de la fortuna ancestral”.

La marquesa Thynn en el programa Strictly Come Dancing, de 2019

Pero el juez del caso declaró que el joven podrá ser heredero de la fortuna (que por ahora suma 247 millones de euros). Sobre la decisión, justificó que sería “injusto y lamentable” excluirlo de la sucesión: “Henry es hijo de Lord y Lady Bath. No solo es tratado como hijo de su matrimonio, tanto por la pareja como por el mundo entero, sino que también es su hijo biológico”.

​La historia de Emma Thynn, hija de un empresario petrolero nigeriano, llegó a los medios cuando se casó con el marqués de Bath; ahora toda la prensa se hizo eco de su lucha en los Tribunales británicos  Lifestyle