El canciller Pablo Quirno anunció este sábado que el máximo representante diplomático de Irán en el país, el encargado de negocios Mohsen Soltani Tehrani, abandonó la Argentina luego de ser declarado persona non grata y haberle avisado que tenía que dejar el territorio dentro de las siguientes 48 horas.
“En cumplimiento de lo dispuesto por el Gobierno, el exencargado de Negocios ad interim de la República Islámica de Irán ya ha abandonado el territorio nacional”, confirmó en su cuenta de X.
El jueves, el gobierno de Javier Milei le ordenó a Tehrani que abandone el país en 48 horas, en lo que significó un quiebre definitivo entre ambos países, momentos después de que la embajada iraní en Uruguay condenada la decisión de la Argentina de declarar a la Guardia Revolucionaria de Irán como organización terrorista.
“La decisión [de expulsar a Tehrani] se adopta en respuesta al texto difundido el día de ayer por el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán, que contiene acusaciones falsas, ofensivas e improcedentes contra la República Argentina y sus más altas autoridades. Dichas manifestaciones constituyen una inaceptable injerencia en los asuntos internos de nuestro país y una tergiversación deliberada de decisiones adoptadas conforme al derecho internacional y al ordenamiento jurídico nacional”, indicó Cancillería entonces en un comunicado.
Así, el Gobierno resolvió avanzar sin pausa en el distanciamiento con Irán. Tehrani era la última representación del régimen en el país y su expulsión es el “paso previo” a romper relaciones diplomáticas, según detallaron fuentes del Poder Ejecutivo.
La embajada de Irán en Buenos Aires era encabezada por un encargado de negocios desde agosto de 1994, un mes después del atentado a la AMIA, en el que fueron asesinadas 85 personas y causa en la que ese país está sindicado como responsable. Tehrani, por su parte, era desde 2021 el máximo representante diplomático de Irán en la Argentina.
La decisión de expulsarlo va en línea con la lógica geopolítica que Milei tiene desde su llegada al poder, que se expresa en una condena al terrorismo y en completa alineación con Estados Unidos e Israel, que están en guerra desde el 28 de febrero pasado con Irán.
La condena de Irán
El miércoles por la tarde, Irán condenó que la Argentina declarara a la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista.
“Esta medida no solo perjudica seriamente las relaciones bilaterales entre la Argentina e Irán, sino que también establece un precedente peligroso en las relaciones internacionales y genera responsabilidad internacional para el gobierno argentino”, expresó el régimen islámico.
Asimismo sostuvo que la declaración es un “error estratégico y un insulto injustificable al pueblo iraní”. Y advirtió que el presidente Javier Milei y el canciller Quirno “se convirtieron en cómplices de los crímenes cometidos y quedaron del lado equivocado de la historia” al alinearse con los ataques de EE.UU. e Israel.

El gobierno argentino incorporó esta semana al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo y su Financiamiento. La medida implica no solo su declaración como organización terrorista, sino también el congelamiento administrativo inmediato de bienes, dinero y activos de la entidad, y la prohibición de la posibilidad de operar en el sistema financiero nacional.
Toda actividad que esté vinculada a la Guardia Revolucionaria debe ser reportada a la Unidad de Información Financiera (UIF), por lo que se establece un sistema de seguimiento y control.
Este cuerpo es un conglomerado militar, político y económico que fue fundado como fuerza militar paralela al Ejército regular de Irán en 1979, tras la Revolución Islámica. Hoy está presente en todos los estamentos, incluso en la política: de las 290 bancas de la Asamblea Legislativa, unas 30 pertenecen a oficiales superiores.
Las implicancias para la Argentina
La decisión del Gobierno ocurre mientras se intensifican los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní. Milei se plantó el mes pasado como uno de los aliados de Donald Trump y Benjamin Netanyahu, sus dos principales socios internacionales.
Además, se declaró el mandatario “más sionista del mundo” y proclamó a Irán públicamente como “enemigo”. Allí mencionó el vínculo de la república islámica con los atentados a la AMIA y a la Embajada de Israel.
Esto último tiene relación fundamental con la decisión de la gestión libertaria. A principios de marzo Irán designó como comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria a un acusado por el atentado a la sede de la mutual judía en la Argentina en 1994. Ahmad Vahidi tiene un pedido de captura de Interpol desde 2007 y tras las gestiones realizadas desde la Argentina para dar con los acusados iraníes.
Mohsen Soltani Tehrani había sido declarado “persona non grata” y se le dio 48 horas para que se vaya del país Política

