Con el precio internacional del barril de petróleo instalado por encima de los 100 dólares desde hace 15 días y una suba acumulada de 19% en los combustibles locales durante el último mes, el Gobierno anunció una medida para “amortiguar el impacto del precio del crudo en el surtidor”.
A través de la resolución 79/2026, la Secretaría de Energía actualizó una especificación técnica de calidad de las naftas para elevar el límite máximo de oxígeno permitido hasta 5,6%. “La medida apunta a dar mayor flexibilidad a la industria y a amortiguar eventuales subas en el precio de los combustibles en surtidor, protegiendo al consumidor”, indicó la Secretaría en un comunicado.
El Gobierno eligió esta vía técnica en lugar de subir retenciones (derechos de exportación) para no desincentivar la inversión o de reducir impuestos a los combustibles, una opción que podría comprometer los ingresos fiscales en un contexto en el que la recaudación acumula siete meses consecutivos de caída.
En Estados Unidos —el mayor productor de petróleo del mundo, con más de 13,5 millones de barriles diarios— los combustibles llegaron a encarecerse un 25%, lo que generó preocupación en la administración de Donald Trump ante el riesgo inflacionario de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
En respuesta, el gobierno republicano levantó las sanciones a la compra de petróleo ruso y suspendió por 30 días la centenaria ley Jones —que obliga a que las mercancías transportadas entre puertos estadounidenses sean llevadas en buques de construcción, bandera y propiedad americana—, habilitando así a buques tanqueros extranjeros a abastecer refinerías de la Costa Este.
Brasil, que produce 3,2 millones de barriles diarios, también adoptó medidas: redujo los impuestos a los combustibles, aplicó derechos de exportación al diésel y prohibió la exportación de otros derivados.
El encarecimiento del crudo también se trasladó al mercado local. Desde hace algunos días, el litro de nafta súper supera los $2000 en la Ciudad de Buenos Aires —donde los precios son más bajos que en el resto del país por la mayor competencia entre estaciones de servicio y una menor carga impositiva—.
En las últimas tres semanas, nafta y gasoil acumularon subas del 19%, según un seguimiento de LA NACION. El litro de súper se ubica en torno a $2055 en Shell y $1999 en Axion, mientras que en YPF ronda los $1983 en las estaciones del corredor norte —avenida del Libertador y Alcorta—.
En lo que va del año, los combustibles acumulan una suba del 22%. Solo en el último mes, llenar un tanque de 50 litros de nafta súper en YPF pasó de costar $80.450 a casi $100.000 en la Ciudad de Buenos Aires.
Desde la Secretaría de Energía precisaron que la resolución no modifica el corte obligatorio de bioetanol ni impone nuevas exigencias a las refinadoras. “Su objetivo es adecuar la normativa vigente para que, si una empresa lo considera conveniente, pueda incorporar voluntariamente hasta 15% de bioetanol en las naftas, dentro de los parámetros de calidad establecidos”, detallaron.
En la práctica, esto otorga mayor flexibilidad a las refinadoras para definir la composición de sus combustibles. Si optan por incorporar una mayor proporción de bioetanol, podrán reducir en igual medida la participación del componente fósil en la mezcla final.
El ajuste técnico responde a que el contenido de oxígeno de las naftas está directamente vinculado con el porcentaje de bioetanol incorporado. Por eso, para habilitar mezclas superiores sin afectar las especificaciones de calidad, era necesario actualizar ese parámetro.
La resolución no introduce cambios en el régimen del biodiesel, ya que la especificación técnica vigente para el gasoil contempla mezclas de hasta 20%.
“Con esta decisión, el Gobierno continúa avanzando en un esquema de reglas claras, adecuaciones regulatorias puntuales y mayor flexibilidad operativa, con el objetivo de favorecer un funcionamiento más eficiente del mercado de combustibles y proteger a los usuarios”, concluyeron desde el Gobierno.
Con los combustibles acumulando una suba del 22% en el año y el barril de petróleo por encima de los 100 dólares, se optó por una adecuación regulatoria que da más margen a las refinadoras para incorporar bioetanol, sin resignar recaudación impositiva ni cambiar reglas de juego Economía

