• 21 de marzo de 2026 12:45

El peligro de gritar “de una vez y para siempre” en Medio Oriente

Porradioplayjujuy

Mar 21, 2026

WASHINGTON.– Frente a esta guerra contra Irán tengo sentimientos, por lo menos, ambivalentes. Si bien nada mejoraría más la situación de Medio Oriente que la asunción de un gobierno decente en Teherán, dudo seriamente que pulverizando Irán desde el aire se pueda impulsar ese cambio. Ojalá antes de apretar instintivamente el gatillo el presidente Donald Trump lo hubiera consultado con alguien.

Quizás pueda explicar mejor mi postura compartiendo algunas reglas que me han guiado durante los muchos años en que he cubierto noticias de la región.

Regla 1: Las seis palabras más peligrosas en Medio Oriente son “de una vez y para siempre”, como cuando dicen “Israel o Estados Unidos van a acabar con la amenaza militar de (fulanito) de una vez y para siempre”.

Mencioné esta regla en una columna el 16 de octubre de 2023, nueve días después del ataque de Hamas contra Israel, cuando el gobierno israelí evaluaba su represalia. La única manera de eliminar una amenaza militar de una vez y para siempre es mediante la fuerza y la política: generando un liderazgo mejor y autosostenible en el bando contrario. Es algo sumamente complejo de lograr y siempre obliga a hacer concesiones políticas.

Un cartel con la figura del fallecido líder supremo Ali Khamenei, en Teherán

Consideren las limitaciones de los asesinatos selectivos como herramienta definitiva. He visto a los israelíes asesinar a tres generaciones de líderes de Hamas. La primera generación estaba compuesta por los fundadores del movimiento, eliminados en la década de 1990 y principios de la de 2000, entre ellos el principal fabricante de bombas, Yahya “el Ingeniero” Ayyash, asesinado en 1996, el jeque Ahmed Yassin, líder espiritual de Hamas, asesinado en 2004, y Abdel Aziz Rantisi, sucesor inmediato de Yassin, asesinado aproximadamente un mes después.

Luego surgió una nueva generación de líderes que se enfocó en transformar a Hamas de grupo militante en organización de gobierno con un sofisticado arsenal de cohetes. Entre ellos se encontraban Said Seyam, Ahmed Jabari y Mahmoud al-Mabhouh, todos ellos asesinados finalmente por Israel.

Después de los ataques del 7 de octubre de 2023, Israel lanzó una campaña sistemática para eliminar a la siguiente camada de líderes de Hamas. En los últimos dos años, asesinó a Saleh al-Arouri, un vínculo clave con Hezbollah, al jefe militar Mohammed Deif, al líder político Ismail Haniyeh, a Yahya Sinwar, el cerebro de los ataques del 7 de octubre, y a Mohammed Sinwar, hermano de Yahya y su sucesor como líder militar.

Y ahora respondan a esta pregunta: ¿Quién controla hoy las zonas de la Franja de Gaza donde viven la gran mayoría de los palestinos y que están fuera de la zona controlada por Israel? Respuesta: Hamas, cuarta generación.

Palestinos siguen un partido de fútbol cinco entre los escombros de edificios en Gaza

En resumen, Israel ha aniquilado en tres ocasiones a toda la cúpula de Hamas en la vecina Gaza, sin lograr eliminar definitivamente su control sobre la franja. Imaginen lo difícil que sería hacerlo con la cúpula de Irán, desde el aire, y a unos mil seiscientos kilómetros de distancia.

En Gaza, la estrategia israelí de descabezamiento nunca acabó con Hamas, en parte porque Hamas está profundamente enraizado política y culturalmente con el sector más religioso de la población gazatí.

También porque incluso sin cabeza, Hamas fue capaz de matar o intimidar a la mayoría de los gazatíes que se oponían a su régimen. En parte fue porque el gobierno de Israel se negó rotundamente a colaborar con un gobierno palestino alternativo encabezado por la Autoridad Palestina en Cisjordania, que gobernaba Gaza antes de que Hamas la expulsara, en junio de 2007.

¿Y por qué el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu no colabora con la Autoridad Palestina? Porque el verdadero objetivo de Netanyahu, claramente establecido en la declaración fundacional de su coalición gobernante, es extender de manera permanente el control israelí sobre Cisjordania, un proyecto que Israel sigue concretando activamente en medio de la guerra con Irán.

Miembros de las fuerzas israelíes aseguran las calles para los colonos israelíes, en la Ciudad Vieja de Hebrón, Cisjordania.

El gobierno de la Autoridad Palestina tiene innumerables problemas, pero así y todo coopera con el Ejército israelí para impedir que en Cisjordania se desate la violencia. Sin embargo, jamás oiremos ese reconocimiento de boca de Netanyahu: él se propuso convencer a Trump de que la Autoridad Palestina es inútil, y Trump se lo tragó sin chistar.

Netanyahu quiere que todos los presidentes norteamericanos crean que no existe una alternativa palestina legítima a Hamas, que también es ilegítima, y que por lo tanto la “solución de dos Estados” es imposible, así que Israel debe controlar para siempre Cisjordania y algún día incluso anexarla, en este caso sí, “de una vez y para siempre”. Esa versión de la frase tampoco funcionará.

La saga con Irán parece ajustarse al mismo patrón: “Bibi” y Trump siguen asesinando líderes iraníes, e Irán sigue regenerándolos. Hasta ahora, los valientes miembros del movimiento de oposición iraní, que aún carece de un líder y de una agenda común para tomar el poder, se han quedado en sus casas, intimidados por los asesinos del gobierno de Teherán y por las bombas que les llueven desde Tel Aviv.

Regla 2: Nunca te tomes el vaso entero de tu vecino.

Desde muy joven aprendí que nunca es buena idea despojar a un enemigo de su dignidad hasta el punto de que sienta que no tiene nada que perder. Generalmente, eso se vuelve en tu contra. No te tomes tu vaso y el de tu vecino también.

Es la enseñanza que extraje de uno de mis diálogos cinematográficos favoritos donde se mezcla la política. Ocurre hacia el final de Petróleo sangriento, el clásico de 2007 sobre un despiadado minero de plata que se convierte en magnate petrolero y no se detiene ante nada para acumular riqueza durante el auge petrolero del sur de California a fines del siglo XIX.

Una escena de Petróleo sangriento, de 2007

La película está protagonizada por Daniel Day-Lewis como el magnate petrolero Daniel Plainview y Paul Dano como su archirrival, el sórdido predicador Eli Sunday. En la escena final, Sunday se acerca a Plainview y le ofrece venderle el último terreno de la zona que no le pertenece. Plainview rechaza la oferta, y le explica que gracias a unas ingeniosas perforaciones dentro de su propiedad, ya había extraído todo el petróleo de Sunday.

“¡Drenado! ¡Todo drenado, chiquito Eli!”, le dice Plainview a Sunday. “Drenado hasta la última gota. Lo siento mucho. Mirá, funciona así: vos tenés un vaso con un batido y yo tengo un vaso con un batido, y también tengo una pajita… ¿ves? ¿Estás mirando? Y mi pajita llega hasta el oooooootro lado de la habitación y empieza a tomarse tu batido… ¡Yo… me… tomo… tu… batido!”.

He visto durante años a los colonos israelíes tomarse el batido de los palestinos de Cisjordania, impidiéndoles cualquier posibilidad de crear un Estado palestino contiguo. A la larga eso terminará perjudicando a Israel y solo le dejará dos opciones: ser un Estado binacional, no un Estado judío, o un Estado de apartheid, no un Estado democrático. Nunca te tomes todo el batido del otro.

Entiendo que Israel intenta eliminar a la cúpula de Hezbollah en el Líbano y al régimen islámico en Irán, en mabos casos gente verdaderamente nefasta que ha antepuesto sus propios intereses e ideologías a los intereses y el bienestar de los pueblos del Líbano e Irán.

Ceremonia fúnebre de un miembro de Hezbollah, en Najaf, Irak

Pero si en su intento por eliminar a todos los altos mandos Israel también destruye y ocupa grandes extensiones del Líbano y arrasa la economía petrolera de Irán, como devastó la Franja de Gaza, solo habrá logrado dos cosas: primero, habrá enemistado a Israel con las mismas poblaciones locales que quería que se sublevaran contra Hezbollah en el Líbano y contra el régimen de los ayatollahs en Irán. Segundo, habrá dejado a esos países en un estado económico tan calamitoso que nadie podrá gobernarlos. Conclusión: Israel tendrá que quedarse en el Líbano para siempre.

Actualmente, el Líbano cuenta con el mejor gobierno que haya tenido desde la guerra civil de 1975-1990: el primer ministro Nawaf Salam y el presidente Joseph Aoun. Ambos están intentando acabar con Hezbollah, de mayoría chiita, como fuerza militar. Pero la población del Líbano es mayoritariamente chiita, y Hezbollah siempre ha sido una fuente de orgullo y de poder para los chiitas libaneses, no solo porque luchó contra Israel, sino porque también luchó por el poder en el Líbano desde dentro del gobierno.

Solo los libaneses chiitas pueden eliminar políticamente a Hezbollah, mediante la creación de una alternativa en colaboración con el gobierno del Líbano, y para eso hacen falta determinación y estrategia política. En el Líbano, el apoyo a Hezbollah está disminuyendo, pero si Israel sigue bombardeando todos los edificios donde vive un líder de Hezbollah y se apodera de todo el sur del país, poner en marcha ese proceso político será todavía más difícil.

Regla 3: El poder del fuerte y el poder del débil son más parejos de lo que pensamos.

El secretario de Defensa norteamericano, Pete Hegseth, se jacta del poder del fuerte: cuántos objetivos por día va destruyendo en Irán. Pero si somos tan fuertes, ¿por qué el gobierno de Trump está tan sorprendido y poco preparado para la enorme disparada del precio del petróleo que Irán provocó al atacar barcos en el Golfo Pérsico e instalaciones petroleras en los Estados árabes vecinos?

Ese aumento de precios está ejerciendo una enorme presión sobre Trump, porque en un mundo hiperconectado como en el que vivimos, por debilitado que esté Irán, solo necesita lanzar un dron al día desde la parte trasera de un camión de verduras para estrangular el paso del crudo por el estrecho de Ormuz y disparar el precio del petróleo, el gas y los fertilizantes en todo el mundo.

Esta guerra ya trajo muchas sorpresas negativas. ¿Alguna positiva a la vista? Si este drama global ha de tener un final feliz y sostenible, no será porque Trump y Netanyahu hayan asesinado a todos los líderes de Hamas, Hezbollah e Irán, ni porque los hayan dejado sin balas, misiles y drones.

Siendo realistas, lo que puede ocurrir es que debiliten tanto a esos implacables hombres armados como para que en Gaza, el Líbano e Irán se abra una vía política real, y que los malos no tengan más remedio que tener en cuenta el deseo de su pueblo de disfrutar de los beneficios de la modernidad, de tener voz sobre su propio futuro y de no pasar el resto de sus vidas “resistiendo”. Esa es la única manera de que estos conflictos terminen “de una vez y para siempre”. Pero entre esto y aquello el camino es muy largo, y si te apurás, podés lanzar una guerra equivocada.

Traducción de Jaime Arrambide

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