• 23 de febrero de 2026 23:47

Marcelo Gallardo dirigió el entrenamiento de River en medio de las dudas sobre su futuro

Porradioplayjujuy

Feb 23, 2026

El lunes 23 de febrero de 2026 quedó marcado como un punto de inflexión en la historia reciente de River Plate. En un clima de tensión absoluta y hermetismo, el predio de River Camp, en Ezeiza, se convirtió en el epicentro de una noticia que mantiene en vilo al fútbol argentino: la posible renuncia de Marcelo Gallardo. Tras una serie de resultados que rozan lo catastrófico para los estándares de la institución, el técnico más ganador de la historia del club evalúa seriamente dar un paso al costado, una situación inédita desde su regreso en agosto de 2024.

Un escenario de crisis sin precedentes

La jornada en Ezeiza comenzó con el arribo de Gallardo alrededor de las 16 para dirigir el entrenamiento vespertino. Sin embargo, el dato que encendió todas las alarmas fue la presencia de Stefano Di Carlo, presidente del club, quien llegó al predio pasadas las 19. Esta visita, poco habitual en la rutina dirigencial, subraya la gravedad del momento institucional y futbolístico que atraviesa el Millonario.

La crisis no es una percepción aislada, sino que se apoya en números que inquietan. River atraviesa una de las peores rachas de su historia reciente: perdió 12 de los últimos 20 partidos, una seguidilla negativa que no se registraba desde principios de los 80. A esto se suma que, tras la reciente caída por 1 a 0 frente a Vélez, el equipo quedó como el que más partidos perdió (11) en los últimos 15 encuentros entre los 30 clubes de la Primera División.

El silencio de Liniers y la soledad del Muñeco

El detonante final de este proceso de introspección fue la derrota en el estadio José Amalfitani. Fue la tercera caída consecutiva en el Torneo Apertura 2026, un golpe que dejó a Gallardo sin palabras. Por primera vez, el Muñeco decidió suspender la conferencia de prensa y retirarse del estadio sin realizar declaraciones, un gesto que evidencia el impacto profundo de este presente deportivo.

Desde el club intentaron bajar el tono a ese silencio y lo calificaron como un momento de reflexión y autocrítica pensado para evitar declaraciones en caliente. Más allá de eso, el entrenador no encuentra herramientas para cambiar un rumbo torcido desde finales de 2025. La figura del ídolo, antes intocable, se desdibuja ante la dificultad para recuperar el funcionamiento que alguna vez distinguió a sus equipos.

Un contrato reciente en medio de la tormenta

Lo paradójico es que la crisis estalla apenas dos meses después de que la dirigencia, encabezada por Di Carlo, le renovara el vínculo. En diciembre, en la previa de un Superclásico y con la asunción de las nuevas autoridades, Gallardo firmó la extensión de su contrato hasta finales de 2026. En aquel momento, la apuesta era por la continuidad de un proyecto a largo plazo, pero los números actuales lo dejan en una situación frágil.

El panorama deportivo es desalentador. En la Zona B del torneo, River marcha décimo con siete puntos y queda fuera, por ahora, de los puestos de clasificación a los playoffs. El dato más preocupante aparece en la tabla anual, clave para las copas internacionales: el equipo está en el vigésimo puesto, a ocho puntos del líder, Independiente Rivadavia.

Lesiones y falta de recambio: un cóctel explosivo

A los malos resultados se suma una enfermería que complica aún más al plantel. Se confirmaron las lesiones de referentes como el arquero Franco Armani, el mediocampista Juan Fernando Quintero y la joven promesa Kendry Páez. Estas bajas, sumadas a las que el equipo arrastraba tras el duro partido en Liniers, reducen el margen de maniobra de un cuerpo técnico que trabaja contra las cuerdas.

¿El final de una era?

La gran incógnita que flota en el aire de Ezeiza es si Gallardo conserva la energía para enderezar el rumbo. El entrenador más exitoso en la historia de River se enfrenta a una imagen desconocida: la de la derrota sistemática y la falta de respuestas tácticas.

Mientras Di Carlo y el resto de la comisión directiva esperan una definición, el plantel aguarda las palabras del técnico. Se espera que el propio Gallardo comunique si está en condiciones de completar su contrato hasta diciembre de 2026 o si llegó el momento de cerrar, de manera definitiva, el capítulo más glorioso pero también el más desgastante de su carrera en Núñez.

Las próximas horas serán determinantes. El mundo River espera en silencio, consciente de que la decisión del entrenador marcará no solo su futuro personal, sino el destino de una institución que hoy navega en aguas desconocidas de fracaso deportivo.

El lunes 23 de febrero de 2026 quedó marcado como un punto de inflexión en la historia reciente de River Plate. En un clima de tensión absoluta y hermetismo, el predio de River Camp, en Ezeiza, se convirtió en el epicentro de una noticia que mantiene en vilo al fútbol argentino: la posible renuncia de Marcelo Gallardo. Tras una serie de resultados que rozan lo catastrófico para los estándares de la institución, el técnico más ganador de la historia del club evalúa seriamente dar un paso al costado, una situación inédita desde su regreso en agosto de 2024.Un escenario de crisis sin precedentesLa jornada en Ezeiza comenzó con el arribo de Gallardo alrededor de las 16 para dirigir el entrenamiento vespertino. Sin embargo, el dato que encendió todas las alarmas fue la presencia de Stefano Di Carlo, presidente del club, quien llegó al predio pasadas las 19. Esta visita, poco habitual en la rutina dirigencial, subraya la gravedad del momento institucional y futbolístico que atraviesa el Millonario.La crisis no es una percepción aislada, sino que se apoya en números que inquietan. River atraviesa una de las peores rachas de su historia reciente: perdió 12 de los últimos 20 partidos, una seguidilla negativa que no se registraba desde principios de los 80. A esto se suma que, tras la reciente caída por 1 a 0 frente a Vélez, el equipo quedó como el que más partidos perdió (11) en los últimos 15 encuentros entre los 30 clubes de la Primera División.El silencio de Liniers y la soledad del MuñecoEl detonante final de este proceso de introspección fue la derrota en el estadio José Amalfitani. Fue la tercera caída consecutiva en el Torneo Apertura 2026, un golpe que dejó a Gallardo sin palabras. Por primera vez, el Muñeco decidió suspender la conferencia de prensa y retirarse del estadio sin realizar declaraciones, un gesto que evidencia el impacto profundo de este presente deportivo.Desde el club intentaron bajar el tono a ese silencio y lo calificaron como un momento de reflexión y autocrítica pensado para evitar declaraciones en caliente. Más allá de eso, el entrenador no encuentra herramientas para cambiar un rumbo torcido desde finales de 2025. La figura del ídolo, antes intocable, se desdibuja ante la dificultad para recuperar el funcionamiento que alguna vez distinguió a sus equipos.Un contrato reciente en medio de la tormentaLo paradójico es que la crisis estalla apenas dos meses después de que la dirigencia, encabezada por Di Carlo, le renovara el vínculo. En diciembre, en la previa de un Superclásico y con la asunción de las nuevas autoridades, Gallardo firmó la extensión de su contrato hasta finales de 2026. En aquel momento, la apuesta era por la continuidad de un proyecto a largo plazo, pero los números actuales lo dejan en una situación frágil.El panorama deportivo es desalentador. En la Zona B del torneo, River marcha décimo con siete puntos y queda fuera, por ahora, de los puestos de clasificación a los playoffs. El dato más preocupante aparece en la tabla anual, clave para las copas internacionales: el equipo está en el vigésimo puesto, a ocho puntos del líder, Independiente Rivadavia.Lesiones y falta de recambio: un cóctel explosivoA los malos resultados se suma una enfermería que complica aún más al plantel. Se confirmaron las lesiones de referentes como el arquero Franco Armani, el mediocampista Juan Fernando Quintero y la joven promesa Kendry Páez. Estas bajas, sumadas a las que el equipo arrastraba tras el duro partido en Liniers, reducen el margen de maniobra de un cuerpo técnico que trabaja contra las cuerdas.¿El final de una era?La gran incógnita que flota en el aire de Ezeiza es si Gallardo conserva la energía para enderezar el rumbo. El entrenador más exitoso en la historia de River se enfrenta a una imagen desconocida: la de la derrota sistemática y la falta de respuestas tácticas.Mientras Di Carlo y el resto de la comisión directiva esperan una definición, el plantel aguarda las palabras del técnico. Se espera que el propio Gallardo comunique si está en condiciones de completar su contrato hasta diciembre de 2026 o si llegó el momento de cerrar, de manera definitiva, el capítulo más glorioso pero también el más desgastante de su carrera en Núñez.Las próximas horas serán determinantes. El mundo River espera en silencio, consciente de que la decisión del entrenador marcará no solo su futuro personal, sino el destino de una institución que hoy navega en aguas desconocidas de fracaso deportivo.