En la Patagonia y a ambos lados de la cordillera, hay diversos rincones que, más allá de sus potentes paisajes, deslumbran por su magia. Unos 160 kilómetros al este de Valdivia, la Reserva Biológica Huilo Huilo, en la región chilena de Los Ríos, es uno de esos escenarios: allí la exuberancia natural se entrelaza con la mística de los duendes y las hadas del bosque.
A pocos kilómetros del paso fronterizo Hua Hum, a Huilo Huilo se puede acceder desde San Martín de los Andes: tras cruzar la frontera, en Puerto Pirehueico se emprende un viaje en barcaza de alrededor de una hora hasta Puerto Fuy, un poblado a menos de cinco kilómetros de la zona de hoteles de la reserva. En unas 100.000 hectáreas de extensión, el lugar cobija una magnífica biodiversidad: el aislamiento de la ecorregión valdiviana durante miles de años produjo especies animales y vegetales únicas. Aquí viven, por ejemplo, las ranitas de Darwin, habitantes exclusivos del bosque templado austral del sur de Chile y Argentina, y los huemules, ciervos endémicos de Sudamérica.
De hecho, a ambos lados de la cordillera existe un corredor biológico natural que une el Parque Nacional Lanín y la Reserva Biológica Huilo Huilo, y que tiene al huemul como gran protagonista: a mediados de febrero del 2025 y luego de 30 años de ausencia, un ejemplar de huemul (una de las dos especies de ciervos nativos de los bosques andinos patagónicos) regresó al territorio del parque Lanín. Newenche –así lo bautizaron– cruzó la frontera y fue observado en los alrededores del lago Queñi, unos 50 km al oeste de San Martín de los Andes. En las últimas semanas, Newenche, que es permanentemente monitoreado por expertos chilenos y argentinos, fue visto en la Ruta de los Siete Lagos. Sus padres y otros 38 huemules permanecen en los alrededores de Huilo Huilo.
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La reserva cuenta con diferentes portales que les permiten a los visitantes deslumbrarse con distintos senderos de trekking autoguiados y atractivos como los saltos Huilo Huilo, La Leona, Puma y Llallalca, así como la caverna volcánica.
Uno de los más cercanos a la zona de hoteles es el Portal Bosque de los Ciervos, que posee pasarelas de diferentes alturas sobre el criadero de ciervos y jabalíes. El objetivo es concientizar sobre el impacto que esas especies exóticas han tenido sobre el hábitat del huemul. Allí también puede visitarse el Museo de los Volcanes (Rakin Mapu), construido en la entrada de un túnel que se introduce en el cerro. El túnel fue hecho en la década de 1970 para evaluar la posible creación de una central hidroeléctrica. En la actualidad, se pueden ver las diferentes secuencias de las cenizas y flujos volcánicos de la zona.
Una de las novedades de este verano en Huilo Huilo se da en el Portal Lagunas Andinas, donde se habilitaron cuatro nuevos senderos autoguiados: Rocas Encantadas, Laguna Ancacoihue, Laguna Quilmo y Laguna Chan Chan. Además, se presentó el sendero de largo aliento Selva Patagónica, de 45 km, que comienza en el Portal Neltume. El recorrido demanda cuatro noches en la montaña y tiene una dificultad entre moderada y alta. Además de deleitarse con cruces de ríos y sumergirse en los bosques de flora nativa, los aventureros acceden a cuatro campamentos (Cerro Negro, Ancacoihue, Chan Chan y Pozo de Oro).
“Nuestro propósito es conservar este bosque único, junto a su gente, para el futuro. Creemos que las personas somos naturaleza y por eso, desde nuestra mirada, la conservación de este bosque único, su flora y su fauna, solo se logra integrando. Buscamos que las personas conozcan, sientan y se conecten con el bosque, porque estamos convencidos de que lo que se conoce se valora y lo que se valora se conserva”, afirma Alexandra Petermann, CEO de la Reserva Biológica.
Su madre, Ivonne Reifschneirder fue una de las máximas responsables de la reconversión que experimentó el lugar desde 1994, cuando Víctor Petermann buscó sumarse al negocio forestal que durante décadas había marcado la cultura en los alrededores de la localidad de Neltume. Además de advertir que el deterioro de esa industria era irreversible, la familia supo guiarse por los tres pilares que hoy enmarcan la reserva biológica: turismo sustentable, conservación y comunidad.
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Si bien el 85% de los visitantes son actualmente chilenos, la cercanía con la Argentina genera muy buenas expectativas. Más allá de los múltiples senderos de trekking, Huilo Huilo –así como Neltume, Panguipulli y Choshuenco, localidades vecinas– ofrece muchos ríos y lagos en los que disfrutar de actividades como stand up paddle, kayak, rafting, floating y navegaciones. También hay cabalgatas, canopy, mountain bike y pesca, así como caminatas nocturnas y tours astronómicos.
El hotel más instagrameable de la reserva es Montaña Mágica, inaugurado en 2004. La estructura cónica de piedra luce completamente tapada de vegetación gracias a la cascada que tiene en su cima y está enmarcada por un puente colgante que la vuelve incluso más surrealista en plena selva valdiviana. Las nueve habitaciones de Montaña Mágica están inspiradas en cuentos de hadas.
Muy cerca de allí, la reserva completa su oferta hotelera con Nothofagus y Reino Fungi. El primero es el más grande: allí una enorme espiral hilvana las puertas de las 55 habitaciones hasta la terraza del hotel. Con aspecto de hongo, el hotel Reino Fungi se encuentra “colonizado” por 22 cálidas habitaciones.
Cada experiencia regala un inolvidable contacto con el bosque húmedo templado patagónico y la certeza de estar en uno de esos rincones únicos que hay que visitar al menos una vez en la vida.
Muy cerca del paso fronterizo Hua Hum, la Reserva Biológica Huilo Huilo, habitada por huemules, ofrece senderos para hacer trekking Salud

