En un mundo dominado por la obsolescencia programada, donde la tecnología suele descartarse a los pocos años, un pequeño artefacto en California desafía toda lógica industrial. Se trata de la “Bombilla Centenaria”, un foco que se prepara para cumplir, en junio de este 2026, 125 años de funcionamiento continuo.
Ubicada discretamente en el techo de la Estación de Bomberos N° 6 en Livermore, una ciudad de 90.000 habitantes en el Área de la Bahía, esta lámpara se ha convertido en una atracción turística improbable y en un objeto de estudio que fascina tanto a ingenieros como a curiosos.
Reconocida oficialmente por el Libro Guinness de los Récords como la luz de mayor duración en el mundo, la bombilla ha permanecido encendida casi sin interrupciones desde 1901. Solo se apagó en contadas ocasiones debido a traslados de sede o cortes de energía imprevistos.

“Es una situación única. Aquí estamos, 125 años después, y sigue funcionando”, declaró Tom Bramell, subjefe de bomberos retirado y actual custodio de la histórica luminaria.
Un diseño del siglo XIX
La longevidad del artefacto es un enigma parcial para la ciencia, aunque la clave parece residir en su fabricación artesanal. Fue producida a finales de la década de 1890 por la Shelby Electric Co. de Ohio y diseñada por el ingeniero francés Adolphe Chaillet.
A diferencia de los filamentos modernos de tungsteno, esta bombilla de 60 vatios —que actualmente brilla con una intensidad tenue de 4 vatios— posee un filamento de celulosa plástica. Según explicó Bramell, este material fue horneado hasta convertirse casi en carbono, logrando una consistencia compacta y endurecida “como un diamante”.

Los registros históricos indican que Chaillet promocionaba su invento destacando su eficiencia y durabilidad superior. Irónicamente, aunque las bombillas Shelby fueron un éxito comercial en su época, la compañía desapareció en 1912 tras ser vendida a General Electric.
Historia de una sobreviviente
El recorrido de la “lamparita eterna” comenzó en 1901, cuando Dennis Bernal, dueño de la Livermore Power and Water Co., la donó al cuerpo de bomberos local tras vender su empresa. Fue instalada originalmente en una estación de voluntarios en la calle Second, donde permaneció encendida las 24 horas.
A lo largo del siglo, el foco sobrevivió a mudanzas y cambios tecnológicos. En 1906, fue trasladado a una nueva estación combinada con el ayuntamiento. Más tarde, en 1976, protagonizó un operativo especial cuando la ciudad inauguró la actual estación en East Avenue.
Para ese traslado, un electricista municipal y su asistente retiraron la bombilla con su portalámparas original y la transportaron lentamente en un vehículo durante casi dos kilómetros, escoltados por la policía, para evitar que el delicado filamento se rompiera.
Fama internacional
El estatus de celebridad de la bombilla se consolidó en la década de 1970. En 1971, el periodista Mike Dunstan, del Livermore Herald News, investigó el caso tras recibir un aviso de su editor.
Lo que parecía una nota de color menor terminó en la portada del diario en 1972 y desencadenó la certificación del récord Guinness.
Desde entonces, la Estación N° 6 se ha transformado en un punto de peregrinación. Visitantes de países tan diversos como Israel, Arabia Saudita y Alemania han viajado exclusivamente para ver la luz tenue que emite este dispositivo.
Su fama ha trascendido fronteras al punto de aparecer en libros infantiles y ser protagonista de campañas publicitarias financieras en Sudáfrica, convirtiéndose en un símbolo de resistencia y continuidad en la era moderna.
La obsolescencia programada
El 23 de diciembre de 1924, nueve representantes de las principales empresas que brindaban luz a Europa se reunieron para cambiar las reglas a su favor. El grupo y su acuerdo serían conocidos como elcártel de Phoebus.
Lo establecido por el cártel de Phoebus es considerado como el primer acuerdo moderno para dotar de caducidad adelantada a productos de uso diario: el concepto de obsolescencia programada.
En un mundo dominado por la obsolescencia programada, donde la tecnología suele descartarse a los pocos años, un pequeño artefacto en California desafía toda lógica industrial. Se trata de la “Bombilla Centenaria”, un foco que se prepara para cumplir, en junio de este 2026, 125 años de funcionamiento continuo.Ubicada discretamente en el techo de la Estación de Bomberos N° 6 en Livermore, una ciudad de 90.000 habitantes en el Área de la Bahía, esta lámpara se ha convertido en una atracción turística improbable y en un objeto de estudio que fascina tanto a ingenieros como a curiosos.Reconocida oficialmente por el Libro Guinness de los Récords como la luz de mayor duración en el mundo, la bombilla ha permanecido encendida casi sin interrupciones desde 1901. Solo se apagó en contadas ocasiones debido a traslados de sede o cortes de energía imprevistos.“Es una situación única. Aquí estamos, 125 años después, y sigue funcionando”, declaró Tom Bramell, subjefe de bomberos retirado y actual custodio de la histórica luminaria.Un diseño del siglo XIXLa longevidad del artefacto es un enigma parcial para la ciencia, aunque la clave parece residir en su fabricación artesanal. Fue producida a finales de la década de 1890 por la Shelby Electric Co. de Ohio y diseñada por el ingeniero francés Adolphe Chaillet.A diferencia de los filamentos modernos de tungsteno, esta bombilla de 60 vatios —que actualmente brilla con una intensidad tenue de 4 vatios— posee un filamento de celulosa plástica. Según explicó Bramell, este material fue horneado hasta convertirse casi en carbono, logrando una consistencia compacta y endurecida “como un diamante”.Los registros históricos indican que Chaillet promocionaba su invento destacando su eficiencia y durabilidad superior. Irónicamente, aunque las bombillas Shelby fueron un éxito comercial en su época, la compañía desapareció en 1912 tras ser vendida a General Electric.Historia de una sobrevivienteEl recorrido de la “lamparita eterna” comenzó en 1901, cuando Dennis Bernal, dueño de la Livermore Power and Water Co., la donó al cuerpo de bomberos local tras vender su empresa. Fue instalada originalmente en una estación de voluntarios en la calle Second, donde permaneció encendida las 24 horas.A lo largo del siglo, el foco sobrevivió a mudanzas y cambios tecnológicos. En 1906, fue trasladado a una nueva estación combinada con el ayuntamiento. Más tarde, en 1976, protagonizó un operativo especial cuando la ciudad inauguró la actual estación en East Avenue.Para ese traslado, un electricista municipal y su asistente retiraron la bombilla con su portalámparas original y la transportaron lentamente en un vehículo durante casi dos kilómetros, escoltados por la policía, para evitar que el delicado filamento se rompiera.Fama internacionalEl estatus de celebridad de la bombilla se consolidó en la década de 1970. En 1971, el periodista Mike Dunstan, del Livermore Herald News, investigó el caso tras recibir un aviso de su editor.Lo que parecía una nota de color menor terminó en la portada del diario en 1972 y desencadenó la certificación del récord Guinness.Desde entonces, la Estación N° 6 se ha transformado en un punto de peregrinación. Visitantes de países tan diversos como Israel, Arabia Saudita y Alemania han viajado exclusivamente para ver la luz tenue que emite este dispositivo.Su fama ha trascendido fronteras al punto de aparecer en libros infantiles y ser protagonista de campañas publicitarias financieras en Sudáfrica, convirtiéndose en un símbolo de resistencia y continuidad en la era moderna.La obsolescencia programadaEl 23 de diciembre de 1924, nueve representantes de las principales empresas que brindaban luz a Europa se reunieron para cambiar las reglas a su favor. El grupo y su acuerdo serían conocidos como elcártel de Phoebus.Lo establecido por el cártel de Phoebus es considerado como el primer acuerdo moderno para dotar de caducidad adelantada a productos de uso diario: el concepto de obsolescencia programada.

