En este libro, Darío Pagano, compañero de escuela de Cristian Gabriel Álvarez, hilvana los pasos en la vida de su amigo desde sus años como joven rebelde de Villa Lugano hasta convertirse en uno de los últimos próceres del rock nacional.
Al artista lo define como un sociólogo urbano que narró como pocos la vida en los años ‘90 y 2000, con una sociedad delineada por el contexto neoliberal, el paisaje urbano desindustrializado y el sinfín de familias atravesadas por fuertes necesidades económicas.
De ese núcleo emergió “Pity” Álvarez, quien expandió su creatividad y volcó en su música las vivencias cotidianas de su gente.
El autor recorre el camino musical de Pity desde sus comienzos hasta el anuncio de su regreso en el estadio Mario Alberto Kempes. Detalla cómo armó y desarmó Viejas Locas y cómo amplió su búsqueda artística con Intoxicados.
Sin señalar ni denunciar, expone su derrotero con las drogas y también cómo fue perdiendo su esencia al no poder contra la dependencia. “Para destruir hay que hacer”, canta el artista en una de sus canciones más reconocidas. Y Pity hizo mucho por el rock nacional.
Así como pudo formar una banda stone, popular y de culto como Viejas Locas, también decidió dar por concluido ese proyecto para no encasillarse y explorar otros géneros, como lo hizo luego con Intoxicados.
Lo destacable del libro es que Pagano reconstruye la historia artística de Pity a partir de las voces de excompañeros y de personas que lo acompañaron a lo largo de su camino, como su mánager en Viejas Locas y Felipe Barrozo, guitarrista de Intoxicados.
Pagano habla de Pity como una figura carismática y un compositor prolífico, pero también lo descompone como un músico delineado por una sociedad tan rota como él.

Para leer Piedrabuena Blues
Darío Pagano
159 páginas
$ 25 mil
Editorial Sudestada
En este libro, Darío Pagano, compañero de escuela de Cristian Gabriel Álvarez, hilvana los pasos en la vida de su amigo desde sus años como joven rebelde de Villa Lugano hasta convertirse en uno de los últimos próceres del rock nacional.Al artista lo define como un sociólogo urbano que narró como pocos la vida en los años ‘90 y 2000, con una sociedad delineada por el contexto neoliberal, el paisaje urbano desindustrializado y el sinfín de familias atravesadas por fuertes necesidades económicas. De ese núcleo emergió “Pity” Álvarez, quien expandió su creatividad y volcó en su música las vivencias cotidianas de su gente.El autor recorre el camino musical de Pity desde sus comienzos hasta el anuncio de su regreso en el estadio Mario Alberto Kempes. Detalla cómo armó y desarmó Viejas Locas y cómo amplió su búsqueda artística con Intoxicados.Sin señalar ni denunciar, expone su derrotero con las drogas y también cómo fue perdiendo su esencia al no poder contra la dependencia. “Para destruir hay que hacer”, canta el artista en una de sus canciones más reconocidas. Y Pity hizo mucho por el rock nacional.Así como pudo formar una banda stone, popular y de culto como Viejas Locas, también decidió dar por concluido ese proyecto para no encasillarse y explorar otros géneros, como lo hizo luego con Intoxicados.Lo destacable del libro es que Pagano reconstruye la historia artística de Pity a partir de las voces de excompañeros y de personas que lo acompañaron a lo largo de su camino, como su mánager en Viejas Locas y Felipe Barrozo, guitarrista de Intoxicados.Pagano habla de Pity como una figura carismática y un compositor prolífico, pero también lo descompone como un músico delineado por una sociedad tan rota como él.Para leer Piedrabuena BluesDarío Pagano159 páginas$ 25 milEditorial Sudestada

