El inicio de la pretemporada 2026 en Bahréin trajo consigo las primeras reflexiones de los protagonistas sobre la nueva era técnica de la Fórmula 1. Lewis Hamilton, quien hizo su debut en pista con el Ferrari SF-26, dejó en claro su preocupación por la extrema complejidad de los nuevos monoplazas y el impacto que esto tendrá en la percepción del público.
Un desafío técnico sin precedentes
Hamilton no se guardó nada. Las nuevas unidades de potencia presentan una distribución de potencia equilibrada al 50 % entre el motor de combustión interna y la energía eléctrica. Este cambio exige que las baterías se descarguen y recarguen repetidamente en una sola vuelta, un proceso que el heptacampeón calificó como “ridículamente complejo” tras participar en siete reuniones informativas en un solo día.
Según dijo, el nivel de conocimiento técnico requerido es tal que “parece que necesitamos un título universitario para entenderlo todo”.
El papel del piloto frente al algoritmo
Uno de los puntos más polémicos señalados por Hamilton es la creciente dependencia de los algoritmos de software, que ahora determinan los puntos óptimos para desplegar y recolectar energía.
Aunque el piloto aún debe tomar decisiones críticas, el software aprende automáticamente de la forma de conducir, lo que podría ocultar la verdadera habilidad del deportista ante los ojos del espectador.
“Creo que ninguno de los aficionados lo entenderá”, afirmó Hamilton, refiriéndose a la dificultad de distinguir qué parte del rendimiento proviene del talento humano y qué parte del sistema informático.
Cambios drásticos en la conducción
Las pruebas en Sakhir revelaron cambios significativos en el comportamiento de los coches:
- Recuperación de energía: para compensar la falta de potencia de entrada, los pilotos están recurriendo a marchas muy cortas (segunda e incluso primera) en ciertas curvas para revolucionar los motores eléctricos y generar carga extra.
- Carga aerodinámica: los monoplazas perdieron una cantidad notable de carga, especialmente en la parte trasera, lo que afecta la estabilidad.
- Gestión de errores: cualquier error, como un bloqueo de neumáticos que obligue a salirse de la pista, altera el algoritmo de gestión energética, complicando aún más la labor del piloto para recuperar el ritmo óptimo.
Mientras los equipos continúan descifrando la forma más eficiente de gestionar estos ciclos de energía durante una carrera completa, la incertidumbre reina en el paddock sobre cómo se comunicará esta tecnología a los espectadores para que el espectáculo no pierda su esencia humana.
El inicio de la pretemporada 2026 en Bahréin trajo consigo las primeras reflexiones de los protagonistas sobre la nueva era técnica de la Fórmula 1. Lewis Hamilton, quien hizo su debut en pista con el Ferrari SF-26, dejó en claro su preocupación por la extrema complejidad de los nuevos monoplazas y el impacto que esto tendrá en la percepción del público.Un desafío técnico sin precedentes Hamilton no se guardó nada. Las nuevas unidades de potencia presentan una distribución de potencia equilibrada al 50 % entre el motor de combustión interna y la energía eléctrica. Este cambio exige que las baterías se descarguen y recarguen repetidamente en una sola vuelta, un proceso que el heptacampeón calificó como “ridículamente complejo” tras participar en siete reuniones informativas en un solo día. Según dijo, el nivel de conocimiento técnico requerido es tal que “parece que necesitamos un título universitario para entenderlo todo”.El papel del piloto frente al algoritmo Uno de los puntos más polémicos señalados por Hamilton es la creciente dependencia de los algoritmos de software, que ahora determinan los puntos óptimos para desplegar y recolectar energía. Aunque el piloto aún debe tomar decisiones críticas, el software aprende automáticamente de la forma de conducir, lo que podría ocultar la verdadera habilidad del deportista ante los ojos del espectador. “Creo que ninguno de los aficionados lo entenderá”, afirmó Hamilton, refiriéndose a la dificultad de distinguir qué parte del rendimiento proviene del talento humano y qué parte del sistema informático.Cambios drásticos en la conducción Las pruebas en Sakhir revelaron cambios significativos en el comportamiento de los coches:Recuperación de energía: para compensar la falta de potencia de entrada, los pilotos están recurriendo a marchas muy cortas (segunda e incluso primera) en ciertas curvas para revolucionar los motores eléctricos y generar carga extra.Carga aerodinámica: los monoplazas perdieron una cantidad notable de carga, especialmente en la parte trasera, lo que afecta la estabilidad.Gestión de errores: cualquier error, como un bloqueo de neumáticos que obligue a salirse de la pista, altera el algoritmo de gestión energética, complicando aún más la labor del piloto para recuperar el ritmo óptimo.Mientras los equipos continúan descifrando la forma más eficiente de gestionar estos ciclos de energía durante una carrera completa, la incertidumbre reina en el paddock sobre cómo se comunicará esta tecnología a los espectadores para que el espectáculo no pierda su esencia humana.

