• 9 de febrero de 2026 16:29

Estafas con Inteligencia Artificial: se dispararon los fraudes y advierten por pérdidas de U$S 10 billones

Porradioplayjujuy

Feb 9, 2026

El avance de la inteligencia artificial (IA) ha marcado un punto de inflexión crítico en la seguridad tecnológica global, transformando las herramientas de innovación en armas para el cibercrimen. Según reportes de organismos internacionales, el uso de esta tecnología para potenciar fraudes digitales está obligando a empresas y gobiernos a elevar sus estándares de protección de manera urgente.

El escenario es preocupante: el Internet Crime Report 2024 del FBI advirtió que los fraudes por suplantación de identidad y engaños digitales crecieron más de un 40% anual. Este incremento está impulsado por técnicas cada vez más sofisticadas, como el business email compromise, el voice phishing (clonación de voz) y el uso de deepfakes para simular ser ejecutivos, proveedores o familiares.

La masificación de estas herramientas permite hoy crear correos, mensajes y sitios web falsos que resultan prácticamente indistinguibles de los reales, reduciendo drásticamente los tiempos de detección por parte de las víctimas y aumentando la tasa de éxito de las estafas.

El costo económico de la inseguridad

La preocupación de los expertos no se limita solo al volumen de los ataques, sino al impacto financiero devastador que proyectan para la economía global.

El informe The Economic Impact of Cybercrime de McAfee estima que las pérdidas globales por cibercrimen superarán los 10 billones de dólares anuales hacia 2027. Este crecimiento exponencial está impulsado en gran parte por el uso de automatización e inteligencia artificial maliciosa.

Ciberseguridad: las claves esenciales para identificar un link malicioso y proteger tus datos.

Esta tendencia se confirma con datos del World Economic Forum. En su informe Global Cybersecurity Outlook 2024, el organismo detalló que más del 70% de las organizaciones a nivel mundial reportó un aumento en ataques potenciados por IA, especialmente en fraudes de ingeniería social.

Fallas de diseño: la puerta de entrada

Frente a esta amenaza, el foco de la industria tecnológica se ha desplazado desde la reacción ante el ataque hacia la prevención estructural. El análisis de los especialistas sugiere que el problema no es solo la sofisticación del hacker, sino la debilidad del software.

De acuerdo con el Cost of a Data Breach Report 2024 de IBM, la mayoría de las brechas de seguridad se origina en fallas de diseño, configuraciones débiles o desarrollos que no incorporaron seguridad desde etapas tempranas.

Estudios técnicos de organizaciones como OWASP coinciden en este diagnóstico: incorporar seguridad desde el diseño (security by design) puede reducir hasta en un 60% los incidentes críticos, además de disminuir significativamente los costos de corrección.

Un nuevo estándar de desarrollo

Ante este cambio de paradigma, agencias de innovación como Landscape han comenzado a priorizar la construcción de plataformas digitales que incorporen la seguridad como un componente estructural.

“La inteligencia artificial elevó el estándar del fraude. La única respuesta sostenible es elevar el estándar del desarrollo”, señaló Daniel Soto, CEO de Landscape. Para el ejecutivo, construir tecnología sin seguridad desde el diseño implica asumir hoy un “riesgo operativo y reputacional innecesario”.

Desde la firma subrayan que el desafío actual no es frenar la innovación, sino desarrollarla de forma responsable, especialmente en plataformas que gestionan datos sensibles y transacciones financieras.

En un entorno donde el fraude evoluciona a la misma velocidad que la tecnología, la confianza digital ya no es una ventaja competitiva, sino un requisito básico de supervivencia que, según los expertos, “se construye desde el código”.

El avance de la inteligencia artificial (IA) ha marcado un punto de inflexión crítico en la seguridad tecnológica global, transformando las herramientas de innovación en armas para el cibercrimen. Según reportes de organismos internacionales, el uso de esta tecnología para potenciar fraudes digitales está obligando a empresas y gobiernos a elevar sus estándares de protección de manera urgente.El escenario es preocupante: el Internet Crime Report 2024 del FBI advirtió que los fraudes por suplantación de identidad y engaños digitales crecieron más de un 40% anual. Este incremento está impulsado por técnicas cada vez más sofisticadas, como el business email compromise, el voice phishing (clonación de voz) y el uso de deepfakes para simular ser ejecutivos, proveedores o familiares.La masificación de estas herramientas permite hoy crear correos, mensajes y sitios web falsos que resultan prácticamente indistinguibles de los reales, reduciendo drásticamente los tiempos de detección por parte de las víctimas y aumentando la tasa de éxito de las estafas.El costo económico de la inseguridadLa preocupación de los expertos no se limita solo al volumen de los ataques, sino al impacto financiero devastador que proyectan para la economía global.El informe The Economic Impact of Cybercrime de McAfee estima que las pérdidas globales por cibercrimen superarán los 10 billones de dólares anuales hacia 2027. Este crecimiento exponencial está impulsado en gran parte por el uso de automatización e inteligencia artificial maliciosa.Esta tendencia se confirma con datos del World Economic Forum. En su informe Global Cybersecurity Outlook 2024, el organismo detalló que más del 70% de las organizaciones a nivel mundial reportó un aumento en ataques potenciados por IA, especialmente en fraudes de ingeniería social.Fallas de diseño: la puerta de entradaFrente a esta amenaza, el foco de la industria tecnológica se ha desplazado desde la reacción ante el ataque hacia la prevención estructural. El análisis de los especialistas sugiere que el problema no es solo la sofisticación del hacker, sino la debilidad del software.De acuerdo con el Cost of a Data Breach Report 2024 de IBM, la mayoría de las brechas de seguridad se origina en fallas de diseño, configuraciones débiles o desarrollos que no incorporaron seguridad desde etapas tempranas.Estudios técnicos de organizaciones como OWASP coinciden en este diagnóstico: incorporar seguridad desde el diseño (security by design) puede reducir hasta en un 60% los incidentes críticos, además de disminuir significativamente los costos de corrección.Un nuevo estándar de desarrolloAnte este cambio de paradigma, agencias de innovación como Landscape han comenzado a priorizar la construcción de plataformas digitales que incorporen la seguridad como un componente estructural.“La inteligencia artificial elevó el estándar del fraude. La única respuesta sostenible es elevar el estándar del desarrollo”, señaló Daniel Soto, CEO de Landscape. Para el ejecutivo, construir tecnología sin seguridad desde el diseño implica asumir hoy un “riesgo operativo y reputacional innecesario”.Desde la firma subrayan que el desafío actual no es frenar la innovación, sino desarrollarla de forma responsable, especialmente en plataformas que gestionan datos sensibles y transacciones financieras.En un entorno donde el fraude evoluciona a la misma velocidad que la tecnología, la confianza digital ya no es una ventaja competitiva, sino un requisito básico de supervivencia que, según los expertos, “se construye desde el código”.