Un caluroso miércoles en la ciudad de Córdoba, Hernán Piquín cruza la puerta del teatro Real, transpirado y con una toalla al cuello, mientras lo sigue una cámara. Acaba de terminar un ensayo de Me verás volver, su nuevo espectáculo.
Sin embargo, el calor del Centro no es lo suficientemente agobiante como para impedirle acercarse a las personas que hacen fila en la boletería para comprar entradas. Entre saludos y halagos, el bailarín conversa con la gente a su alrededor; algunos buscan tickets para su obra.
−¿Cómo estás? ¿Cómo te está tratando Córdoba?
−Muy bien. Un poco calurosa, un poco húmeda, pero bien. Feliz de estar en Córdoba porque yo soy parte de Córdoba. Mi vieja es cordobesa, es de Monte Maíz, así que tengo sangre cordobesa. Estoy contento, agradecido y tranquilo.
−¿Ahora estás instalado acá por los ensayos y las funciones?
−Estoy acá. Estoy instalado desde hace más o menos un mes, cuando empezamos los ensayos. Después tuve que irme unos días a Buenos Aires, estuve en Vendimia en San Rafael (Mendoza) y volvimos el 27 de enero para seguir con los ensayos.
−¿Estás viviendo en Argentina? Porque estuviste mucho tiempo en España…
−Estoy viviendo en Argentina. Creo que en abril o en mayo va a hacer un año que estoy sin volver.
−¿Y extrañás allá?
−La verdad que cuando uno trabaja y está activo no tenés tiempo de extrañar. Pero, bueno, sí. Es un privilegio poder estar donde estoy, que es Granada, es la parte de la costa tropical, casi todo el año es verano. Pero también es lindo cuando estoy en mi tierra, en mi casa con mi gente, haciendo funciones, gira. Eso es lo que más me gusta: salir de gira, estar bailando y activo en la danza.
−Más allá de que una parte de tu familia es cordobesa, ¿qué es lo que más te atrae de venir acá?
−En Córdoba me siento en casa. Desde los 4 o 5 años, mi vieja me dejaba en la casa de mi tía en el campo y ellos se iban de viaje 15 días solos. Nos sacaban de encima un poco (risas). Nosotros íbamos al campo y éramos felices. Aparte tenían un montón de animales. Me decían “andá al granero a buscar huevos” y yo iba haciéndome el tonto, viendo las gallinas. Así que me gusta eso, me gusta la naturaleza. De hecho, me encantaría tener un campito.
−Ahora estás en la ciudad…
−Sí, ahora estoy acá en la ciudad. No tuvimos mucho tiempo de salir. Estuvimos una noche en Carlos Paz mirando un poquito de teatro, pero nada más. Después, casi todos los días ensayando.
En el escenario
Me verás volver es una historia de amor y tragedia. Ana y Juan se conocen en un concierto y, a partir de allí, comienzan un camino juntos que está marcado por altos y bajos.
La trama es sencilla, una historia con la que cualquiera podría sentirse identificado. “Es la vida”, dice Piquín. Tiene razón. Pero una que está atravesada por canciones de Soda Stereo y Gustavo Cerati.
“Tengo 52 años. Crecí en la época de Soda Stereo, en los ’80 y ’90”, explica el artista, quien se declara fan de la banda. En esta línea agrega: “Soy de la época en la que te conocías en un concierto, era todo romántico”.
−Para los que quieran verte, ¿de qué trata o qué adelanto podés dar de “Me verás volver”?
−La obra, creo, habla de lo que nos pasó a todos en algún momento: ir a un recital, conocerse con alguien, salir con el número de esa persona y al otro día llamarse por teléfono. Hoy en día es más fácil porque agarrás WhatsApp y mandás un mensaje sin salir del show. En esa época, todo era más romántico. Eso es lo que pasa en esta obra. Ana y Juan se conocen en un recital y sus amigos hacen todo lo posible para que ella se enamore de él, y sucede. A Ana le toca pasar una situación fea y todo el grupo la sostiene. Al final, ella le da una sorpresa a Juan.
−Entonces ponés algo personal en esto, siempre contás historias de amor.
−Siempre tiene que haber amor y tragedia. Es la vida y creo que la gente se siente identificada porque nos pasa a todos.
Las luces de la sala están encendidas. Mientras tanto, productores y trabajadores del teatro van de acá para allá ultimando detalles. El ensayo general, que en ese momento se definió que sería con vestuario, debe salir lo más perfecto posible.
Y lo hizo. Más allá de la figura principal, el elenco resulta simplemente fantástico. Todos entienden su lugar y trabajan en armonía para que el resultado final sea excelente.
Los bailarines comienzan a prepararse: se cambian la ropa, estiran, dan vueltas por el aire. Piquín está ocupado promocionando un sorteo de entradas, que, a dos días del debut, están casi agotadas.
Luego de batallar un poco con las luces y con todos ya en su lugar, el ensayo arranca. Sumergidos por completo en la obra, se siente como si estuviéramos en una función privada; ese es el nivel que manejan los artistas.
−¿Cómo ves la situación del teatro a nivel nacional y en Buenos Aires?
−Veo que hay mucho teatro, hay variedad para todos los gustos. Está bueno porque la gente decide qué ver y poder elegir no ver siempre lo mismo. Además, para un artista, ver a otros artistas te abre la cabeza y ves que el público cambia continuamente.
−¿Creés que Carlos Paz o Mar del Plata están un poco saturadas?
−Elegí hacer Me verás volver en Córdoba hablando con Maximiliano Pita, mi representante. Decidimos hacerlo acá porque me parece que no había tantas opciones, todos se iban a Carlos Paz y Maxi me propone Córdoba capital, que está llena de teatros. El teatro Real, encantado. Vamos a estar todo el mes de febrero con 13 únicas funciones. Después nos vamos a Buenos Aires y luego la gira nacional e internacional por el sur argentino, Uruguay, Paraguay, hay posibilidad de Miami y de Chile. Lo que no sé si hay es tiempo (risas). Ya tenemos cerrados seis meses de gira y también necesitamos descansar.
Un adelanto
Con vestuarios fluorescentes y con mucha energía arranca el show. Hernán Piquín ingresa desde el fondo y recorre el pasillo entre las butacas. Realizando una pirouette, marca su llegada al escenario.
El bailarín es la figura principal, sin embargo, nunca se observa la necesidad de un protagonismo desmedido. Deja que todos sus compañeros se luzcan de la mejor manera porque tiene conocimiento del talento que lo acompaña en escena.
“¡Apagón!“, se escucha tras bambalinas. Este grito avisa que el número de baile ya terminó y el artista debe retirarse del escenario. Entre la agitación y la adrenalina, los bailarines intentan saborear ese momento al finalizar un baile, pero es rápidamente arrebatado. Lo mismo sucedió para quienes estábamos sentados en las butacas.
−La elección es porque sos fanático de Soda…
−A mí me encanta Soda. Crecí con ellos y me recontraidentifico con cada canción que está en el show. Cuando me levantaba a las 5 de la mañana y me tomaba el tren para ir al Colón, iba escuchando Soda con el walkman. Entonces me revivió toda esa época. Ahora, me pone muy feliz estar en este hermoso teatro Real. La gente nos abrió las puertas superamablemente. Sé que quedan muy pocas entradas y lo agradezco infinitamente a todos. No tengo otra palabra en la boca que gracias.
Nada personal, Un millón de años luz, Té para 3, Juegos de seducción son algunas de las icónicas canciones que forman parte del repertorio de la obra que dura casi dos horas.
Sin embargo, los dos mejores números son el de Crimen, junto con Sol Menescardi, y el de En la ciudad de la furia, en el que se suma todo el elenco cordobés.
Oriunda de La Plata, Menescardi lo da todo en cada momento. La cúspide de su interpretación llega con un número solista en el que demuestra el potencial de su gran talento.
−¿Qué te atrae de la calidad artística de Córdoba?
−Cuando hicimos la audición para Me verás volver, vimos que había mucho, mucho, mucho talento. Me pareció fantástico. Los ocho bailarines son cordobeses, yo soy medio cordobés y me acompaña Sol Menescardi, que es de La Plata. Lástima que teníamos que ser 10 nomás, por un tema logístico para la gira y por un tema de espacio en el escenario. Seguramente en otro proyecto nos encontraremos. Ojalá que esto dure.
−Todo confluyó para que crees y estrenes “Me verás volver” acá…
−Resulta que, una vuelta, veníamos de gira con la compañía haciendo funciones de tango. Jeremías Pita me dice: “Che, ¿pensaste para hacer algo el año que viene? ¿Otro espectáculo?”. Le digo que no. ¿De qué? ¿Qué hago? Hice Freddie, hice los Beatles, hice esto, hice lo otro. Pensé en hacer Sandro en tango. Y él me dice: “¿Por qué no hacés algo con Soda Stereo?“. Yo crecí con Soda Stereo. Pero no sabía qué contar. ¿La historia de la banda, la historia de Cerati? Empezamos a escuchar música, me fui a España y ahí empecé a escribir.
El cuerpo de baile está conformado por Rodrigo Gutta, Fabricio Miró, Ezequiel Zúñiga, Zoé Rivoira, Renata Loyola, Lucio Hernández, Cande Suárez y Victoria Findlay Wilson.
Todos ellos son cordobeses y fueron seleccionados mediante un casting en el Teatro de la Reforma. Piquín admite estar asombrado del talento que encontró mientras hacía las audiciones, ya que él está detrás de cada detalle.
−¿Vos te encargás de todo? Vestuario, escenografía, coreografía…
−Sí. A veces llegás a escenarios que no están preparados y tenés que inventar. Yo los disfruto más porque me gusta prepararlos. Si veo un telón descosido, lo coso o compro las telas. Soy muy pesado. Tiene que estar todo perfecto y a veces ni se ve, pero yo lo veo. Es para que salga hermoso y la gente se vaya contenta y piense que vale la pena ir al teatro.
El ensayo general termina y el artista no puede más de la felicidad (y del cansancio), al igual que todo el equipo. Todos festejan y se abrazan en señal de victoria.
Así es Me verás volver, la nueva obra en la que Hernán Piquín brilla como de costumbre, acompañado de un elenco a la altura. Un show que vuelve a confirmar la calidad artística del bailarín a pesar del paso del tiempo, sin excentricidades, con sensibilidad y pasión.
Para ver “Me verás volver”
La obra se puede disfrutar todos los sábados y domingos de febrero, y el domingo 1º de marzo, en el teatro Real (San Jerónimo 66).
Las entradas van desde los $ 32 mil hasta los $ 40 mil, más cargo por servicio. Se pueden adquirir en las boleterías del teatro o a través de Autoentrada.
Un caluroso miércoles en la ciudad de Córdoba, Hernán Piquín cruza la puerta del teatro Real, transpirado y con una toalla al cuello, mientras lo sigue una cámara. Acaba de terminar un ensayo de Me verás volver, su nuevo espectáculo.Sin embargo, el calor del Centro no es lo suficientemente agobiante como para impedirle acercarse a las personas que hacen fila en la boletería para comprar entradas. Entre saludos y halagos, el bailarín conversa con la gente a su alrededor; algunos buscan tickets para su obra.−¿Cómo estás? ¿Cómo te está tratando Córdoba?−Muy bien. Un poco calurosa, un poco húmeda, pero bien. Feliz de estar en Córdoba porque yo soy parte de Córdoba. Mi vieja es cordobesa, es de Monte Maíz, así que tengo sangre cordobesa. Estoy contento, agradecido y tranquilo.−¿Ahora estás instalado acá por los ensayos y las funciones?−Estoy acá. Estoy instalado desde hace más o menos un mes, cuando empezamos los ensayos. Después tuve que irme unos días a Buenos Aires, estuve en Vendimia en San Rafael (Mendoza) y volvimos el 27 de enero para seguir con los ensayos.−¿Estás viviendo en Argentina? Porque estuviste mucho tiempo en España…−Estoy viviendo en Argentina. Creo que en abril o en mayo va a hacer un año que estoy sin volver.−¿Y extrañás allá?−La verdad que cuando uno trabaja y está activo no tenés tiempo de extrañar. Pero, bueno, sí. Es un privilegio poder estar donde estoy, que es Granada, es la parte de la costa tropical, casi todo el año es verano. Pero también es lindo cuando estoy en mi tierra, en mi casa con mi gente, haciendo funciones, gira. Eso es lo que más me gusta: salir de gira, estar bailando y activo en la danza.−Más allá de que una parte de tu familia es cordobesa, ¿qué es lo que más te atrae de venir acá?−En Córdoba me siento en casa. Desde los 4 o 5 años, mi vieja me dejaba en la casa de mi tía en el campo y ellos se iban de viaje 15 días solos. Nos sacaban de encima un poco (risas). Nosotros íbamos al campo y éramos felices. Aparte tenían un montón de animales. Me decían “andá al granero a buscar huevos” y yo iba haciéndome el tonto, viendo las gallinas. Así que me gusta eso, me gusta la naturaleza. De hecho, me encantaría tener un campito.−Ahora estás en la ciudad…−Sí, ahora estoy acá en la ciudad. No tuvimos mucho tiempo de salir. Estuvimos una noche en Carlos Paz mirando un poquito de teatro, pero nada más. Después, casi todos los días ensayando.En el escenarioMe verás volver es una historia de amor y tragedia. Ana y Juan se conocen en un concierto y, a partir de allí, comienzan un camino juntos que está marcado por altos y bajos.La trama es sencilla, una historia con la que cualquiera podría sentirse identificado. “Es la vida”, dice Piquín. Tiene razón. Pero una que está atravesada por canciones de Soda Stereo y Gustavo Cerati.“Tengo 52 años. Crecí en la época de Soda Stereo, en los ’80 y ’90”, explica el artista, quien se declara fan de la banda. En esta línea agrega: “Soy de la época en la que te conocías en un concierto, era todo romántico”.−Para los que quieran verte, ¿de qué trata o qué adelanto podés dar de “Me verás volver”?−La obra, creo, habla de lo que nos pasó a todos en algún momento: ir a un recital, conocerse con alguien, salir con el número de esa persona y al otro día llamarse por teléfono. Hoy en día es más fácil porque agarrás WhatsApp y mandás un mensaje sin salir del show. En esa época, todo era más romántico. Eso es lo que pasa en esta obra. Ana y Juan se conocen en un recital y sus amigos hacen todo lo posible para que ella se enamore de él, y sucede. A Ana le toca pasar una situación fea y todo el grupo la sostiene. Al final, ella le da una sorpresa a Juan.−Entonces ponés algo personal en esto, siempre contás historias de amor.−Siempre tiene que haber amor y tragedia. Es la vida y creo que la gente se siente identificada porque nos pasa a todos.Las luces de la sala están encendidas. Mientras tanto, productores y trabajadores del teatro van de acá para allá ultimando detalles. El ensayo general, que en ese momento se definió que sería con vestuario, debe salir lo más perfecto posible.Y lo hizo. Más allá de la figura principal, el elenco resulta simplemente fantástico. Todos entienden su lugar y trabajan en armonía para que el resultado final sea excelente.Los bailarines comienzan a prepararse: se cambian la ropa, estiran, dan vueltas por el aire. Piquín está ocupado promocionando un sorteo de entradas, que, a dos días del debut, están casi agotadas.Luego de batallar un poco con las luces y con todos ya en su lugar, el ensayo arranca. Sumergidos por completo en la obra, se siente como si estuviéramos en una función privada; ese es el nivel que manejan los artistas.−¿Cómo ves la situación del teatro a nivel nacional y en Buenos Aires?−Veo que hay mucho teatro, hay variedad para todos los gustos. Está bueno porque la gente decide qué ver y poder elegir no ver siempre lo mismo. Además, para un artista, ver a otros artistas te abre la cabeza y ves que el público cambia continuamente.−¿Creés que Carlos Paz o Mar del Plata están un poco saturadas?−Elegí hacer Me verás volver en Córdoba hablando con Maximiliano Pita, mi representante. Decidimos hacerlo acá porque me parece que no había tantas opciones, todos se iban a Carlos Paz y Maxi me propone Córdoba capital, que está llena de teatros. El teatro Real, encantado. Vamos a estar todo el mes de febrero con 13 únicas funciones. Después nos vamos a Buenos Aires y luego la gira nacional e internacional por el sur argentino, Uruguay, Paraguay, hay posibilidad de Miami y de Chile. Lo que no sé si hay es tiempo (risas). Ya tenemos cerrados seis meses de gira y también necesitamos descansar.Un adelantoCon vestuarios fluorescentes y con mucha energía arranca el show. Hernán Piquín ingresa desde el fondo y recorre el pasillo entre las butacas. Realizando una pirouette, marca su llegada al escenario.El bailarín es la figura principal, sin embargo, nunca se observa la necesidad de un protagonismo desmedido. Deja que todos sus compañeros se luzcan de la mejor manera porque tiene conocimiento del talento que lo acompaña en escena.“¡Apagón!“, se escucha tras bambalinas. Este grito avisa que el número de baile ya terminó y el artista debe retirarse del escenario. Entre la agitación y la adrenalina, los bailarines intentan saborear ese momento al finalizar un baile, pero es rápidamente arrebatado. Lo mismo sucedió para quienes estábamos sentados en las butacas.−La elección es porque sos fanático de Soda…−A mí me encanta Soda. Crecí con ellos y me recontraidentifico con cada canción que está en el show. Cuando me levantaba a las 5 de la mañana y me tomaba el tren para ir al Colón, iba escuchando Soda con el walkman. Entonces me revivió toda esa época. Ahora, me pone muy feliz estar en este hermoso teatro Real. La gente nos abrió las puertas superamablemente. Sé que quedan muy pocas entradas y lo agradezco infinitamente a todos. No tengo otra palabra en la boca que gracias.Nada personal, Un millón de años luz, Té para 3, Juegos de seducción son algunas de las icónicas canciones que forman parte del repertorio de la obra que dura casi dos horas.Sin embargo, los dos mejores números son el de Crimen, junto con Sol Menescardi, y el de En la ciudad de la furia, en el que se suma todo el elenco cordobés.Oriunda de La Plata, Menescardi lo da todo en cada momento. La cúspide de su interpretación llega con un número solista en el que demuestra el potencial de su gran talento.−¿Qué te atrae de la calidad artística de Córdoba?−Cuando hicimos la audición para Me verás volver, vimos que había mucho, mucho, mucho talento. Me pareció fantástico. Los ocho bailarines son cordobeses, yo soy medio cordobés y me acompaña Sol Menescardi, que es de La Plata. Lástima que teníamos que ser 10 nomás, por un tema logístico para la gira y por un tema de espacio en el escenario. Seguramente en otro proyecto nos encontraremos. Ojalá que esto dure.−Todo confluyó para que crees y estrenes “Me verás volver” acá…−Resulta que, una vuelta, veníamos de gira con la compañía haciendo funciones de tango. Jeremías Pita me dice: “Che, ¿pensaste para hacer algo el año que viene? ¿Otro espectáculo?”. Le digo que no. ¿De qué? ¿Qué hago? Hice Freddie, hice los Beatles, hice esto, hice lo otro. Pensé en hacer Sandro en tango. Y él me dice: “¿Por qué no hacés algo con Soda Stereo?“. Yo crecí con Soda Stereo. Pero no sabía qué contar. ¿La historia de la banda, la historia de Cerati? Empezamos a escuchar música, me fui a España y ahí empecé a escribir.El cuerpo de baile está conformado por Rodrigo Gutta, Fabricio Miró, Ezequiel Zúñiga, Zoé Rivoira, Renata Loyola, Lucio Hernández, Cande Suárez y Victoria Findlay Wilson.Todos ellos son cordobeses y fueron seleccionados mediante un casting en el Teatro de la Reforma. Piquín admite estar asombrado del talento que encontró mientras hacía las audiciones, ya que él está detrás de cada detalle.−¿Vos te encargás de todo? Vestuario, escenografía, coreografía…−Sí. A veces llegás a escenarios que no están preparados y tenés que inventar. Yo los disfruto más porque me gusta prepararlos. Si veo un telón descosido, lo coso o compro las telas. Soy muy pesado. Tiene que estar todo perfecto y a veces ni se ve, pero yo lo veo. Es para que salga hermoso y la gente se vaya contenta y piense que vale la pena ir al teatro.El ensayo general termina y el artista no puede más de la felicidad (y del cansancio), al igual que todo el equipo. Todos festejan y se abrazan en señal de victoria.Así es Me verás volver, la nueva obra en la que Hernán Piquín brilla como de costumbre, acompañado de un elenco a la altura. Un show que vuelve a confirmar la calidad artística del bailarín a pesar del paso del tiempo, sin excentricidades, con sensibilidad y pasión.Para ver “Me verás volver”La obra se puede disfrutar todos los sábados y domingos de febrero, y el domingo 1º de marzo, en el teatro Real (San Jerónimo 66).Las entradas van desde los $ 32 mil hasta los $ 40 mil, más cargo por servicio. Se pueden adquirir en las boleterías del teatro o a través de Autoentrada.

