El descenso de San Martín de San Juan a la Primera Nacional, consumado en la última fecha de la Liga Profesional, no solo significó un golpe deportivo para la institución. Para Diego “Pulpo” González, el impacto fue mucho más profundo y derivó en un complejo proceso anímico que afectó su salud emocional.
El mediocampista, que está próximo a cumplir 38 años y es recordado por sus pasos por Boca Juniors y Racing, reveló el difícil momento que atravesó tras perder la categoría. “Me afectó muy fuerte el descenso de San Martín de San Juan”, reconoció en una entrevista con DSports, al repasar el cierre de la temporada 2025. Y agregó: “Estuve deprimido durante un tiempo y me costó sacarme ese descenso de la cabeza”.
Un sueño familiar que terminó en frustración
El Pulpo había regresado al país con un objetivo personal muy claro: cumplir el sueño de compartir cancha en el profesionalismo con su hermano Sebastián. Sin embargo, el desenlace fue diametralmente opuesto al esperado.
Más allá del plano deportivo, el ex jugador de Lanús y cinco veces campeón con Boca entre 2020 y 2023 admitió el fuerte impacto emocional que le generó la situación. “Tenía vergüenza de ir a la casa de mis padres y me di cuenta de que estaba mal”, confesó, dejando en evidencia cómo el golpe traspasó el ámbito futbolístico y afectó su vida cotidiana.
La reflexión tras el golpe: “La vida sigue”
Con el paso de los meses, González logró resignificar lo ocurrido y encontrar una mirada más equilibrada. “Por suerte, pude entender que no cometí ningún crimen y que la vida sigue”, expresó, aunque sin minimizar lo vivido. “Uno nunca está preparado para un descenso. Son cosas que te afectan mucho”, reflexionó.
El volante también se refirió al proceso personal que atravesó tras su salida del club sanjuanino, a fines de diciembre. “Cuesta, a veces, salir de la burbuja de un jugador de fútbol y empezar a vivir una vida más normal”, explicó. En su mensaje final hacia San Martín, destacó el respaldo de la dirigencia y el acompañamiento de los hinchas, aunque reconoció: “Necesitaba tomar distancia y procesar todo”.
El gol a San Lorenzo y el homenaje eterno a Miguel Ángel Russo
Uno de los momentos más emotivos de su paso por San Martín se dio durante la victoria ante San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, por la fecha 12 del Torneo Clausura 2025. Aquella noche tuvo un valor especial: no solo por el resultado, sino por la carga simbólica del único gol del encuentro, convertido por el propio González.
El mediocampista decidió dedicarle su conquista a Miguel Ángel Russo, su ex entrenador en Boca Juniors durante 2020 y 2021, fallecido recientemente en ese momento. Tras marcar, se arrodilló, miró al cielo, se llevó la mano al pecho y señaló hacia arriba mientras repetía: “Para vos, Miguel”, en una escena que conmovió a todo el estadio.
Al finalizar el encuentro, González fue elegido la figura del partido y dejó otra frase que reflejó la huella que dejó el entrenador en su carrera: “Aprendí algo de alguien que hoy ya no está, que es mirar para adelante”.
Un testimonio profundo que expone el costado más humano del fútbol, donde los golpes deportivos pueden dejar marcas difíciles de borrar, pero también enseñanzas que acompañan para toda la vida.
El descenso de San Martín de San Juan a la Primera Nacional, consumado en la última fecha de la Liga Profesional, no solo significó un golpe deportivo para la institución. Para Diego “Pulpo” González, el impacto fue mucho más profundo y derivó en un complejo proceso anímico que afectó su salud emocional.El mediocampista, que está próximo a cumplir 38 años y es recordado por sus pasos por Boca Juniors y Racing, reveló el difícil momento que atravesó tras perder la categoría. “Me afectó muy fuerte el descenso de San Martín de San Juan”, reconoció en una entrevista con DSports, al repasar el cierre de la temporada 2025. Y agregó: “Estuve deprimido durante un tiempo y me costó sacarme ese descenso de la cabeza”.Un sueño familiar que terminó en frustraciónEl Pulpo había regresado al país con un objetivo personal muy claro: cumplir el sueño de compartir cancha en el profesionalismo con su hermano Sebastián. Sin embargo, el desenlace fue diametralmente opuesto al esperado.Más allá del plano deportivo, el ex jugador de Lanús y cinco veces campeón con Boca entre 2020 y 2023 admitió el fuerte impacto emocional que le generó la situación. “Tenía vergüenza de ir a la casa de mis padres y me di cuenta de que estaba mal”, confesó, dejando en evidencia cómo el golpe traspasó el ámbito futbolístico y afectó su vida cotidiana.La reflexión tras el golpe: “La vida sigue”Con el paso de los meses, González logró resignificar lo ocurrido y encontrar una mirada más equilibrada. “Por suerte, pude entender que no cometí ningún crimen y que la vida sigue”, expresó, aunque sin minimizar lo vivido. “Uno nunca está preparado para un descenso. Son cosas que te afectan mucho”, reflexionó.El volante también se refirió al proceso personal que atravesó tras su salida del club sanjuanino, a fines de diciembre. “Cuesta, a veces, salir de la burbuja de un jugador de fútbol y empezar a vivir una vida más normal”, explicó. En su mensaje final hacia San Martín, destacó el respaldo de la dirigencia y el acompañamiento de los hinchas, aunque reconoció: “Necesitaba tomar distancia y procesar todo”.El gol a San Lorenzo y el homenaje eterno a Miguel Ángel RussoUno de los momentos más emotivos de su paso por San Martín se dio durante la victoria ante San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, por la fecha 12 del Torneo Clausura 2025. Aquella noche tuvo un valor especial: no solo por el resultado, sino por la carga simbólica del único gol del encuentro, convertido por el propio González.El mediocampista decidió dedicarle su conquista a Miguel Ángel Russo, su ex entrenador en Boca Juniors durante 2020 y 2021, fallecido recientemente en ese momento. Tras marcar, se arrodilló, miró al cielo, se llevó la mano al pecho y señaló hacia arriba mientras repetía: “Para vos, Miguel”, en una escena que conmovió a todo el estadio.Al finalizar el encuentro, González fue elegido la figura del partido y dejó otra frase que reflejó la huella que dejó el entrenador en su carrera: “Aprendí algo de alguien que hoy ya no está, que es mirar para adelante”.Un testimonio profundo que expone el costado más humano del fútbol, donde los golpes deportivos pueden dejar marcas difíciles de borrar, pero también enseñanzas que acompañan para toda la vida.

