Estudiantes de Río Cuarto transita su camino en la Liga Profesional con la lógica del recién llegado: partido a partido, aprendizaje constante y una cuota inevitable de autocrítica. El León volvió de Buenos Aires con las manos vacías tras la derrota 2-1 ante Banfield, un encuentro que había comenzado favorable pero que terminó dejando sensaciones amargas y varias preguntas por responder.
El equipo dirigido por Iván Delfino sigue con apenas un punto en el certamen, el conseguido en el empate como local frente a Argentinos Juniors, y ahora tendrá un desafío exigente para intentar cambiar el rumbo. El próximo lunes, desde las 21.30, recibirá en el estadio Antonio Candini al líder de la zona, Independiente Rivadavia, en un cruce que pondrá a prueba carácter y funcionamiento.
Además del resultado, el paso por Banfield dejó preocupación en el cuerpo técnico. Matías Ruiz Díaz no podrá estar disponible tras sufrir una lesión en la rodilla en la jugada del segundo gol del Taladro.
El lateral debió abandonar el campo y este jueves será sometido a estudios para conocer el alcance de la dolencia. En el club temen que se trate de una lesión de gravedad.
A ese panorama se suma Raúl Lozano, su reemplazante natural. El refuerzo llegado desde Quilmes arrastra una lesión muscular y tampoco llegaría.
Con ese escenario, Delfino analiza alternativas. Una de ellas es reacomodar la defensa y utilizar a un zaguero como lateral derecho, aunque la decisión final se tomará tras las prácticas que restan antes del partido.
Más allá del presente del primer equipo, Estudiantes empieza a mirar también hacia el futuro cercano. Este jueves será el debut en el torneo de Reserva, un paso clave dentro del proyecto institucional. El equipo será conducido por Gerardo “el Toro” Acuña y debutará como visitante ante Defensa y Justicia, desde las 17.
Para el León, la Reserva no es solo una competencia más. Es una apuesta estratégica: achicar distancias entre la Ciudad Deportiva Pablo Aimar y la Primera División, y formar futbolistas capaces de competir de igual a igual con las mejores canteras del país. Un proceso que acompaña este presente exigente en la elite del fútbol argentino.
Estudiantes de Río Cuarto transita su camino en la Liga Profesional con la lógica del recién llegado: partido a partido, aprendizaje constante y una cuota inevitable de autocrítica. El León volvió de Buenos Aires con las manos vacías tras la derrota 2-1 ante Banfield, un encuentro que había comenzado favorable pero que terminó dejando sensaciones amargas y varias preguntas por responder.El equipo dirigido por Iván Delfino sigue con apenas un punto en el certamen, el conseguido en el empate como local frente a Argentinos Juniors, y ahora tendrá un desafío exigente para intentar cambiar el rumbo. El próximo lunes, desde las 21.30, recibirá en el estadio Antonio Candini al líder de la zona, Independiente Rivadavia, en un cruce que pondrá a prueba carácter y funcionamiento.Además del resultado, el paso por Banfield dejó preocupación en el cuerpo técnico. Matías Ruiz Díaz no podrá estar disponible tras sufrir una lesión en la rodilla en la jugada del segundo gol del Taladro. El lateral debió abandonar el campo y este jueves será sometido a estudios para conocer el alcance de la dolencia. En el club temen que se trate de una lesión de gravedad. A ese panorama se suma Raúl Lozano, su reemplazante natural. El refuerzo llegado desde Quilmes arrastra una lesión muscular y tampoco llegaría. Con ese escenario, Delfino analiza alternativas. Una de ellas es reacomodar la defensa y utilizar a un zaguero como lateral derecho, aunque la decisión final se tomará tras las prácticas que restan antes del partido.Más allá del presente del primer equipo, Estudiantes empieza a mirar también hacia el futuro cercano. Este jueves será el debut en el torneo de Reserva, un paso clave dentro del proyecto institucional. El equipo será conducido por Gerardo “el Toro” Acuña y debutará como visitante ante Defensa y Justicia, desde las 17.Para el León, la Reserva no es solo una competencia más. Es una apuesta estratégica: achicar distancias entre la Ciudad Deportiva Pablo Aimar y la Primera División, y formar futbolistas capaces de competir de igual a igual con las mejores canteras del país. Un proceso que acompaña este presente exigente en la elite del fútbol argentino.

