Las negociaciones de paz trilaterales entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos en Abu Dabi arrojaron este jueves su primer resultado concreto: un acuerdo para el intercambio de 314 prisioneros de guerra.
El enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, confirmó el pacto y calificó las conversaciones de “productivas”, pese a que los combates continúan activos en el frente.
Este consenso marca la reanudación de los canjes humanitarios, que se encontraban interrumpidos desde hacía cinco meses, en un conflicto que ya se extiende por casi cuatro años.
“Si bien aún queda mucho trabajo por hacer, pasos como este demuestran que la colaboración diplomática sostenida está dando resultados tangibles”, expresó Witkoff a través de la red social X.
Diálogo “sustancial” y optimismo en Washington
La segunda ronda de negociaciones en los Emiratos Árabes Unidos reunió a delegaciones de alto perfil. Por Estados Unidos participaron el asesor Jared Kushner y el general de la Otan Alexus Grynkewich.
El negociador ucraniano Rustem Umerov describió el encuentro como “sustancial y productivo”, destacando que el trabajo estuvo orientado a “pasos concretos y decisiones prácticas”.

Desde el Despacho Oval, el presidente Donald Trump se mostró optimista sobre el desarrollo de las gestiones. “Nos está yendo muy bien con Ucrania y Rusia. Creo que vamos a tener buenas noticias”, aseguró el mandatario.
Paralelamente, funcionarios rusos mantienen reuniones con la administración estadounidense para intentar restablecer relaciones económicas, según confirmó Kirill Dmitriev, del Fondo Ruso de Inversión Directa.
El nudo del conflicto: territorios y seguridad
Pese al avance en materia humanitaria, las discrepancias sobre el futuro de los territorios ocupados siguen siendo profundas y amenazan el éxito final del proceso.
Moscú exige la retirada de las fuerzas ucranianas del Donbás y el reconocimiento internacional de su control sobre áreas anexadas, incluidas Lugansk y Zaporizhzhia.
Rusia aspira a que Ucrania ceda entre el 20% y el 25% de lo que queda bajo su control en Donetsk, una condición que Kiev rechaza tajantemente.
El presidente Volodimir Zelensky definió la cesión del Donbás como una “línea roja”. “Los rusos deben hacer lo mismo si hablamos de una zona desmilitarizada”, advirtió en una entrevista con la cadena France 2.
Uno de los borradores que discuten las partes contempla congelar el frente en las provincias de Zaporizhzhia y Jersón, mientras que los rusos se retirarían de zonas ocupadas en Sumi y Járkov.
Guerra de desgaste y cifras de bajas
Mientras la diplomacia avanza a puertas cerradas, la violencia no cesa en el terreno. Rusia lanzó un ataque masivo con 183 drones y dos misiles balísticos contra infraestructura energética ucraniana en las últimas horas.
En este contexto, Zelensky actualizó las cifras oficiales de bajas militares: confirmó que 55.000 soldados ucranianos han muerto desde el inicio de la invasión, un aumento respecto a los 46.000 reportados a principios de 2025.
La situación de los civiles también es crítica. Organismos internacionales reportan un aumento del 31% en las bajas civiles durante el último año, superando los 15.000 fallecidos según datos de la ONU.
El mandatario ucraniano insistió en que su país necesita garantías de seguridad de Estados Unidos y Europa para “disuadir cualquier ataque ruso posterior a la guerra”.
Sin embargo, Moscú advirtió que cualquier despliegue de tropas extranjeras o de una coalición de voluntarios será considerado un “objetivo militar legítimo”.
Las negociaciones de paz trilaterales entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos en Abu Dabi arrojaron este jueves su primer resultado concreto: un acuerdo para el intercambio de 314 prisioneros de guerra.El enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, confirmó el pacto y calificó las conversaciones de “productivas”, pese a que los combates continúan activos en el frente.Este consenso marca la reanudación de los canjes humanitarios, que se encontraban interrumpidos desde hacía cinco meses, en un conflicto que ya se extiende por casi cuatro años.“Si bien aún queda mucho trabajo por hacer, pasos como este demuestran que la colaboración diplomática sostenida está dando resultados tangibles”, expresó Witkoff a través de la red social X.Diálogo “sustancial” y optimismo en WashingtonLa segunda ronda de negociaciones en los Emiratos Árabes Unidos reunió a delegaciones de alto perfil. Por Estados Unidos participaron el asesor Jared Kushner y el general de la Otan Alexus Grynkewich.El negociador ucraniano Rustem Umerov describió el encuentro como “sustancial y productivo”, destacando que el trabajo estuvo orientado a “pasos concretos y decisiones prácticas”.Desde el Despacho Oval, el presidente Donald Trump se mostró optimista sobre el desarrollo de las gestiones. “Nos está yendo muy bien con Ucrania y Rusia. Creo que vamos a tener buenas noticias”, aseguró el mandatario.Paralelamente, funcionarios rusos mantienen reuniones con la administración estadounidense para intentar restablecer relaciones económicas, según confirmó Kirill Dmitriev, del Fondo Ruso de Inversión Directa.El nudo del conflicto: territorios y seguridadPese al avance en materia humanitaria, las discrepancias sobre el futuro de los territorios ocupados siguen siendo profundas y amenazan el éxito final del proceso.Moscú exige la retirada de las fuerzas ucranianas del Donbás y el reconocimiento internacional de su control sobre áreas anexadas, incluidas Lugansk y Zaporizhzhia.Rusia aspira a que Ucrania ceda entre el 20% y el 25% de lo que queda bajo su control en Donetsk, una condición que Kiev rechaza tajantemente.El presidente Volodimir Zelensky definió la cesión del Donbás como una “línea roja”. “Los rusos deben hacer lo mismo si hablamos de una zona desmilitarizada”, advirtió en una entrevista con la cadena France 2.Uno de los borradores que discuten las partes contempla congelar el frente en las provincias de Zaporizhzhia y Jersón, mientras que los rusos se retirarían de zonas ocupadas en Sumi y Járkov.Guerra de desgaste y cifras de bajasMientras la diplomacia avanza a puertas cerradas, la violencia no cesa en el terreno. Rusia lanzó un ataque masivo con 183 drones y dos misiles balísticos contra infraestructura energética ucraniana en las últimas horas.En este contexto, Zelensky actualizó las cifras oficiales de bajas militares: confirmó que 55.000 soldados ucranianos han muerto desde el inicio de la invasión, un aumento respecto a los 46.000 reportados a principios de 2025.La situación de los civiles también es crítica. Organismos internacionales reportan un aumento del 31% en las bajas civiles durante el último año, superando los 15.000 fallecidos según datos de la ONU.El mandatario ucraniano insistió en que su país necesita garantías de seguridad de Estados Unidos y Europa para “disuadir cualquier ataque ruso posterior a la guerra”.Sin embargo, Moscú advirtió que cualquier despliegue de tropas extranjeras o de una coalición de voluntarios será considerado un “objetivo militar legítimo”. La Voz

