El 4 y 14 de febrero se celebra en la Argentina el Día del Guardavidas en conmemoración de una de las profesiones que tiene como objetivo proteger, resguardar y concientizar a los bañistas sobre los peligros y riesgos de los mares, ríos, lagos y piletas. Cada fecha tiene un origen distinto; conocé por qué.
Por qué se conmemora en dos fechas el Día del Guardavidas
Este miércoles 4 de febrero se estableció una jornada que honra a los guardavidas debido a la muerte de Guillermo Volpe mientras realizaba un rescate en Mar del Plata, en 1978. El accidente trágico fue un punto de inflexión en el riesgo que conlleva este trabajo y permitió elevar una concientización general que marcó a toda la comunidad argentina.

Por otro lado, el 14 de febrero fue instituido como Día Nacional del Guardavidas en el marco del Convenio Colectivo de Trabajo Nº 179/91. Esta fecha reconoce formalmente a la actividad y busca poner en valor el trabajo de los guardavidas como actores fundamentales en la prevención de accidentes acuáticos, ya que destaca su rol en la protección de la vida en playas, ríos, lagunas y piletas de todo el país.
Historias de los guardavidas que hacen la diferencia
En el marco de una nueva fecha de conmemoración a esta tarea, Alejandro Mittica, guardavidas, periodista y profesor de Educación Física, publicará la segunda edición de Anécdotas de Guardavidas el próximo 14 de febrero. Se trata de un libro que reúne diferentes historias de colegas de distintas partes de la Argentina, en el que se desarrollan situaciones reales más duras y complejas, que reflejan los riesgos concretos de la profesión.

El texto habla de hechos que sucedieron y que tienen como fin generar un llamado de alerta en la población.
“Pensar bien antes de decirle a tu amigo…”
Una de las más impactantes es la del joven que se ahogó por culpa de sus amigos.
Durante un día de playa, un grupo de cinco amigos se reunió frente al mar y se propuso cruzar la segunda rompiente, solo que uno de ellos no sabía nadar. Pese a la negación y los pedidos para desistir de la idea, lo obligaron a sumergirse.
“Era la primera vez que se metía al mar. Dijo que no, claramente. Varias veces. Pero el grupo insistió. Primero con bromas. Después con burlas. Finalmente, con insultos. Le dijeron cobarde, incapaz. Lo sometieron a un bullying constante. Para no sentirse menos, para no quedar afuera, aceptó. Entre todos lo ayudaron a entrar. Lo arrastraron hasta pasar la segunda rompiente. Para no sentirse menos, para no quedar afuera, aceptó. No sabía flotar, pero lo sostenían como podían”.
Después de unos minutos, todos retornaron a la orilla, pero el quinto amigo, que no podía nadar, empezó a pedir ayuda; gritaba que se ahogaba. Sus compañeros siguieron de largo; solo le gritaron que tenía que continuar. Cuando el grupo salió del agua, notaron que su amigo ya no estaba, no lo veían flotar. Encontraron su cuerpo tres días después.
“La historia que marcó mi vida”
Este relato pertenece a Marcos Elías Slobayan, que con 19 años arribó a San Clemente del Tuyú para realizar su primer trabajo como guardavidas en el mar. El 31 de diciembre de 2016 lo marcó para toda la vida, cuando a las 8.30 de la mañana escuchó a un grupo de tres personas gritar con fuerza y desesperación: “¡Se ahoga!”.

De inmediato, Slobayan corrió, se metió en el mar y nadó hasta la víctima que se perdía entre las olas. Cuando logró rescatarlo, lo arrimó hasta la orilla y empezó con el trabajo de RCP. “Después de muchos intentos”, la persona, que largaba espuma por la boca, vomitó. Segundos después, entre el shock y de cerciorarse de que estaba bien, el guardavidas se sentó en la arena y comprendió que había salvado una vida en tan solo pocos minutos.
“Algo que nunca se hubiese pensado que podía pasar”
Esta historia aparece en el libro como testigo de la muerte de Guillermo Volpe. La contó Daniel Lugea, que pudo observar la situación en que su colega perdía la vida y desaparecía en un mar furioso.
El 4 de febrero, durante el proceso de rescate de un hombre en Playa Grande, Mar del Plata, Volpe y un equipo de guardavidas trabaron a la víctima y la trasladaron hacia la orilla. Todos se confiaron de que el equipo venía completo, pero faltaba Guillermo.
Pasaron los minutos y Volpe no regresaba. Allí empezó una operación de rescate que duró 72 horas, hasta que el 7 de febrero de 1978 encontraron el cuerpo del guardavidas en una escollera. Gracias a la autopsia se supo que sufrió un infarto durante el rescate.
Febrero recuerda en dos ocasiones esta profesión, una de ellas surgió de una muerte trágica y la otra por decisión nacional; enterate qué hay detrás Sociedad

