En un momento de estabilidad personal y profesional, Luciano Pereyra eligió volver a sus raíces y establecerse definitivamente en Luján, su ciudad natal.
Allí, junto a su esposa Julia Rezzuto, construyó una casa que funciona como un verdadero refugio del ritmo acelerado que suele acompañar a la fama.

Más que una simple propiedad, la vivienda expresa una forma de habitar ligada a la calma, la naturaleza y los vínculos cotidianos.

Así es por dentro la casa de Luciano Pereyra que comparte con Julia Rezzuto
La casa se integra de manera orgánica al entorno. De una sola planta y con techos a dos aguas, presenta un marcado estilo rústico que se apoya en el uso de materiales nobles como la madera, la piedra y el hierro.

Desde el acceso, un sendero de piedras rodeado de árboles anticipa la impronta campestre del lugar. Los grandes ventanales permiten que la luz natural sea protagonista durante todo el día y refuerzan el diálogo constante entre el interior y el exterior.

El jardín es uno de los espacios centrales de la propiedad. Rodeada de vegetación autóctona, plantas florales y árboles frutales, la casa cuenta con una piscina que se funde con el paisaje sin romper la armonía visual.
Este sector al aire libre es clave en la rutina diaria de la pareja y también en la de sus mascotas, Poncho y Rocky, que acompañan cada momento de descanso.

Puertas adentro, la estética mantiene la coherencia con el exterior. Predominan los tonos neutros, los muebles de madera maciza y los textiles naturales, en ambientes pensados para el disfrute pausado.
La cocina, amplia y luminosa, se organiza alrededor de una isla central y estanterías abiertas que aportan funcionalidad sin perder calidez. Es uno de los espacios más vividos del hogar.

El living, por su parte, invita al encuentro y al relax. Con sillones cómodos, una chimenea de hierro y una biblioteca que reúne libros, discos y recuerdos de giras, se presenta como el corazón social de la casa.
En el sector más íntimo se encuentra la habitación principal, decorada con tonos tierra y salida directa al jardín, un detalle que refuerza la conexión con la naturaleza desde el primer momento del día.
En un momento de estabilidad personal y profesional, Luciano Pereyra eligió volver a sus raíces y establecerse definitivamente en Luján, su ciudad natal. Allí, junto a su esposa Julia Rezzuto, construyó una casa que funciona como un verdadero refugio del ritmo acelerado que suele acompañar a la fama. Más que una simple propiedad, la vivienda expresa una forma de habitar ligada a la calma, la naturaleza y los vínculos cotidianos.Así es por dentro la casa de Luciano Pereyra que comparte con Julia RezzutoLa casa se integra de manera orgánica al entorno. De una sola planta y con techos a dos aguas, presenta un marcado estilo rústico que se apoya en el uso de materiales nobles como la madera, la piedra y el hierro.Desde el acceso, un sendero de piedras rodeado de árboles anticipa la impronta campestre del lugar. Los grandes ventanales permiten que la luz natural sea protagonista durante todo el día y refuerzan el diálogo constante entre el interior y el exterior.El jardín es uno de los espacios centrales de la propiedad. Rodeada de vegetación autóctona, plantas florales y árboles frutales, la casa cuenta con una piscina que se funde con el paisaje sin romper la armonía visual.Este sector al aire libre es clave en la rutina diaria de la pareja y también en la de sus mascotas, Poncho y Rocky, que acompañan cada momento de descanso.Puertas adentro, la estética mantiene la coherencia con el exterior. Predominan los tonos neutros, los muebles de madera maciza y los textiles naturales, en ambientes pensados para el disfrute pausado. La cocina, amplia y luminosa, se organiza alrededor de una isla central y estanterías abiertas que aportan funcionalidad sin perder calidez. Es uno de los espacios más vividos del hogar.El living, por su parte, invita al encuentro y al relax. Con sillones cómodos, una chimenea de hierro y una biblioteca que reúne libros, discos y recuerdos de giras, se presenta como el corazón social de la casa. En el sector más íntimo se encuentra la habitación principal, decorada con tonos tierra y salida directa al jardín, un detalle que refuerza la conexión con la naturaleza desde el primer momento del día.

