• 7 de febrero de 2026 01:37

La “cárcel de los osos polares”: el centro en Canadá que busca salvar a humanos y animales

Porradioplayjujuy

Sep 4, 2025

En la costa oeste de la Bahía de Hudson, en Manitoba, se encuentra Churchill, un pequeño pueblo canadiense conocido como la “Capital Mundial del Oso Polar”. Cada año, cientos de ejemplares llegan allí durante sus migraciones, transformando al lugar en un observatorio natural único. Pero esa convivencia trae desafíos: los osos, hambrientos mientras esperan el regreso del hielo, suelen deambular cerca del área urbana.

Para enfrentar esa situación, la comunidad desarrolló un modelo pionero de protección: la Polar Bear Facility, más conocida como la “cárcel de los osos polares”.

La “cárcel de los osos polares”: el centro en Canadá que busca salvar a humanos y animales.

Churchill, un pueblo en el corazón del Ártico

Durante el verano, cuando el hielo marino se derrite, los osos quedan varados en tierra firme. En octubre, muchos se acercan al pueblo en busca de alimento, lo que pone en riesgo tanto a los animales como a las personas.

Churchill ha sido referente mundial en estrategias de convivencia: eliminar fuentes de comida que los atraen, educar a la población sobre conductas seguras y mantener distancia entre humanos y fauna.

Además, funciona el Programa de Alerta de Osos Polares, una línea disponible las 24 horas para reportar avistamientos y prevenir incidentes.

Qué es la “cárcel de los osos polares”

La Polar Bear Facility no es una prisión convencional, sino un centro de retención temporal. Allí son llevados los ejemplares que se aproximan demasiado al pueblo.

La “cárcel de los osos polares”: el centro en Canadá que busca salvar a humanos y animales.

  • Métodos de captura: primero se intenta espantarlos con bengalas, motocicletas o disparos de advertencia. Solo si no resulta, se utilizan trampas o dardos tranquilizantes.
  • Encierro controlado: los osos permanecen hasta 30 días, con agua pero sin comida, para evitar que asocien la presencia humana con alimento.
  • Infraestructura: el edificio, construido como un hangar de hormigón, cuenta con 28 celdas individuales reforzadas.

Aunque pueda parecer cruel, la medida busca preservar el instinto de caza de los animales y evitar que se vuelvan dependientes de la interacción humana.

El momento de la liberación

Cuando llega el frío y el hielo vuelve a formarse, los osos son liberados en zonas alejadas del pueblo. El procedimiento incluye sedarlos, colocarlos en plataformas metálicas y trasladarlos en helicóptero a lugares remotos.

Para los habitantes de Churchill, este momento se ha convertido en todo un acontecimiento. Ver al depredador más temido del Ártico suspendido en el aire, colgado en redes especialmente diseñadas, es un espectáculo conmovedor que refleja la dualidad entre fuerza y fragilidad de la especie.

Un modelo de conservación único

Lejos de ser un castigo, la llamada “cárcel de los osos polares” representa un esfuerzo por garantizar la seguridad de las personas y la supervivencia de estos gigantes del Ártico. Churchill se ha transformado en un ejemplo de convivencia responsable y en un referente global de conservación.

​En la costa oeste de la Bahía de Hudson, en Manitoba, se encuentra Churchill, un pequeño pueblo canadiense conocido como la “Capital Mundial del Oso Polar”. Cada año, cientos de ejemplares llegan allí durante sus migraciones, transformando al lugar en un observatorio natural único. Pero esa convivencia trae desafíos: los osos, hambrientos mientras esperan el regreso del hielo, suelen deambular cerca del área urbana.Para enfrentar esa situación, la comunidad desarrolló un modelo pionero de protección: la Polar Bear Facility, más conocida como la “cárcel de los osos polares”.Churchill, un pueblo en el corazón del ÁrticoDurante el verano, cuando el hielo marino se derrite, los osos quedan varados en tierra firme. En octubre, muchos se acercan al pueblo en busca de alimento, lo que pone en riesgo tanto a los animales como a las personas.Churchill ha sido referente mundial en estrategias de convivencia: eliminar fuentes de comida que los atraen, educar a la población sobre conductas seguras y mantener distancia entre humanos y fauna.Además, funciona el Programa de Alerta de Osos Polares, una línea disponible las 24 horas para reportar avistamientos y prevenir incidentes.Qué es la “cárcel de los osos polares”La Polar Bear Facility no es una prisión convencional, sino un centro de retención temporal. Allí son llevados los ejemplares que se aproximan demasiado al pueblo.Métodos de captura: primero se intenta espantarlos con bengalas, motocicletas o disparos de advertencia. Solo si no resulta, se utilizan trampas o dardos tranquilizantes.Encierro controlado: los osos permanecen hasta 30 días, con agua pero sin comida, para evitar que asocien la presencia humana con alimento.Infraestructura: el edificio, construido como un hangar de hormigón, cuenta con 28 celdas individuales reforzadas.Aunque pueda parecer cruel, la medida busca preservar el instinto de caza de los animales y evitar que se vuelvan dependientes de la interacción humana.El momento de la liberaciónCuando llega el frío y el hielo vuelve a formarse, los osos son liberados en zonas alejadas del pueblo. El procedimiento incluye sedarlos, colocarlos en plataformas metálicas y trasladarlos en helicóptero a lugares remotos.Para los habitantes de Churchill, este momento se ha convertido en todo un acontecimiento. Ver al depredador más temido del Ártico suspendido en el aire, colgado en redes especialmente diseñadas, es un espectáculo conmovedor que refleja la dualidad entre fuerza y fragilidad de la especie.Un modelo de conservación únicoLejos de ser un castigo, la llamada “cárcel de los osos polares” representa un esfuerzo por garantizar la seguridad de las personas y la supervivencia de estos gigantes del Ártico. Churchill se ha transformado en un ejemplo de convivencia responsable y en un referente global de conservación.  La Voz